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Pese al Brexit, grandes bancos de EE.UU. salieron mejor parados de lo esperado

Si bien sus ganancias cayeron, los resultados del segundo trimestre superaron lo esperado, en parte gracias al trading que generó el propio Brexit y la reducción de costos

Pese al Brexit, grandes bancos de EE.UU. salieron mejor parados de lo esperado

En momentos en que en Europa se sigue debatiendo sobre cómo terminar de una buena vez por todas con la crisis financiera que azota al continente desde hace seis años, los mayores bancos de EE.UU. parecen mostrar el camino para sanear al sistema.

Si el Brexit, el referéndum que consagró el 23 de junio pasado la salida del Reino Unido de la Unión Europea, fue un mazazo para todos, el sector financiero estadounidense supo reaccionar mejor que sus colegas europeos. Porque a pesar de las previsiones de los analistas, los resultados del segundo trimestre de los seis principales bancos de EE.UU. fueron mucho mejores que lo que se esperaba.

En ese sentido, hay que recordar que el contexto doméstico no es muy favorable para la actividad bancaria: con niveles de tasas muy bajos, los márgenes de ganancia de la banca minorista se achican, y lo mismo pasa con los ingresos de la banca de inversión. Y además, el sistema todavía está saliendo de la mayor crisis desde la Gran Depresión de los años 1930, esta última causada en gran parte por los mismos bancos.

La burbuja especulativa de hipotecas subprime, que terminó estallando a mediados de 2007, no debió haber existido si los bancos no hubieran ofrecido con tanta soltura millones de créditos a personas que no cumplían con los requisitos mínimos para endeudarse. Pero las regulaciones se habían ido relajando de a poco en los años anteriores, así que el sistema bancario aprovechó para entregar préstamos en exceso, junto con la creación de sofisticados instrumentos securitizados por estos mismos activos de baja calidad.

A raíz de esta situación de mala praxis financiera, junto con un sinnúmero de estafas y conflictos de intereses a gran escala, tras el estallido de la crisis subprime el sector bancario tuvo que purgarse y adaptarse a una regulación más restrictiva (la ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor). Todavía está en discusión si se va a aprobar nuevamente la ley Glass-Steagall, que obligaba a los bancos a separar su negocio minorista del de inversiones y que fue derogada en 1999, junto con la desregulación del sistema bancario previa a la crisis subprime.

Esta ley está en parte presente dentro de la Dodd-Frank, pero no con la misma rigidez que la versión original de 1933. De todos modos, incluso los congresistas republicanos han vuelto a poner en el orden del día a la Glass-Steagall para su pronta aprobación.

A pesar de ello, los resultados que han obtenido los bancos en este último trimestre confirman que cuanto más diversificado sea su negocio (es decir que abarquen al mismo tiempo el segmento minorista y de inversión), mejor preparados están para sostenerse frente a imponderables como el Brexit. En el caso de las principales entidades, las que todavía mantienen ambos negocios tuvieron mejores resultados que las que se especializan en banca minorista o de inversión.

El número uno en este sentido es el JP Morgan Chase, que logró estabilizar su ganancia neta en u$s6.200 millones para el segundo trimestre de 2016 con respecto al mismo período de 2015 (representó una caída del 1%). El banco salió beneficiado del alza de los créditos como de la operatoria de trading, que pegó un salto espectacular (+35%), principalmente gracias al Brexit. Tan buenos fueron los resultados que su CEO, James Dimon, anunció recientemente una suba del salario mínimo para 18.000 empleados (de un total de 235.000).

¿Por qué el Brexit fue tan beneficioso para el banco? Porque hizo que miles de clientes llamaran desesperados a sus oficiales de cuenta para que les dijeran qué hacer. "En junio, la incertidumbre y la volatilidad provocadas por el Brexit llevaron a los inversores a venir a vernos por sus colocaciones", afirmó John Gerspach, director financiero del Citigroup. Si bien este banco obtuvo en el segundo trimestre su peor resultado desde 2012, éste también superó las expectativas previas. Y, otra vez, gracias al trading post Brexit, que permitió que los ingresos de su sector interno crecieran a tasas de dos dígitos.

Esta situación de rebote de las operaciones de mercado favoreció también a los bancos de inversión como Goldman Sachs y Morgan Stanley (sus ingresos netos crecieron un 77% en el mismo período). Pero los analistas no esperan que el rebote se sostenga por mucho tiempo más, puesto que se debió a un efecto totalmente coyuntural.
En cambio, desde el punto de vista estructural, las entidades financieras de EE.UU. pueden jactarse de haber realizado enormes recortes en sus gastos, justificados por el escenario post subprime que las obligó a prepararse para un mundo con menores ingresos. "Las reducciones de costos, en las que los bancos estadounidenses tomaron una importante ventaja con respecto a sus competidores del resto del mundo, comienzan a dar sus frutos", aseguró en un informe el Boston Consulting Group.

Todos han hecho grandes sacrificios en materia de reducción de costos, tanto en la disminución de los planteles como en el recorte de gastos y cierre de sucursales. Pero entre estos bancos, el que más esfuerzos realizó fue Bank of America, que ya redujo sus costos en un 3,3% y promete achicarlos un 4% más en los próximos dos años. De acuerdo con su CEO, Brian Moynihan, "muchos se sacan el sombrero porque logramos bajar nuestros costos anuales de u$s70.000 millones hace cinco años a aproximadamente u$s50.000 millones hoy. Pero la cuestión es saber si podemos reducirlos aún más".