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Paraísos fiscales, presión impositiva y una oportunidad para la "amnistía fiscal"

por  CARLOS OLIVIERI

Profesor de Universidad Di Tella
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Paraísos fiscales, presión impositiva y una oportunidad para la

Hace unos años, una institución financiera me pidió que realizara un libro que explicara porque Argentina carece de un adecuado mercado de capitales que le permita financiar sus proyectos de inversión, promover el trabajo de los argentinos y tener una adecuada canalización de nuestros ahorros; para ello hice unas 50 entrevistas con una conclusión unánime: la mayoría de los inversores querían estar fuera del alcance del "sistema fiscal y financiero argentino".

En el recuadro que ilustra esta nota podemos ver cual es la relación entre los montos manejados desde los paraísos fiscales y PBI de los países analizados por el Dublín European Institute (en miles de millones de dólares). Los otros grandes países analizados, pero no incluidos en esta lista, tenían una relación de un dígito.

En mi opinión las causas de que esto ocurra son dos:

- Alta presión fiscal sobre las inversiones financieras extranjeras (en general de bajo riesgo). En el sistema fiscal argentino un inversor que desea tener en su portafolio inversiones extranjeras de bajo riesgo debe soportar: impuesto a las ganancias, impuesto a los los bienes personales y el impuesto a la transferencia de títulos valores del 15% calculado sobre una base de ingresos de hoy y costos del pasado sin ajustar. Estos tres efectos llegan, frecuentemente, a superar las ganancias derivadas de este tipo de inversiones. No he encontrado ningún otro país donde la carga fiscal sobre las inversiones sea tan dura. El capital vota con los pies y así, tiende a marcharse.

- A lo largo de los últimos años, las violaciones al derecho de propiedad del inversor han sido numerosas (ahorro obligatorio, Plan Bonex, corralón, corralito, nacionalización de AFJP, etc.,), a tal punto que muchos inversores prefieren eludir al sistema argentino de cualquier manera, aun hasta delinquir.

Por otro lado, existen otras causas que no colaboran para que el inversor piense en Argentina como primer destino de sus inversiones: alto costo transaccional, exigencia de identificación como accionista de una sociedad, falta de mercado de capitales, regulación de tasas de interés y otros motivos.

Paralelamente, los paraísos fiscales atraen a los inversores por las pocas regulaciones, su bajísimo costo fiscal y la facilidad de realizar transferencias.

Hay más de 80 estados que constituyen paraísos fiscales y posiblemente los más utilizados en America sean Bahamas, British Virgin Island, Cayman Island y Panamá. En estos países los costos fiscales oscilan alrededor de u$s 1000 anuales. Adicionalmente muchas compañías hacen uso de sus servicios para evitar pagos de impuestos. Todo ello en la más absoluta legalidad y transparencia en la información, tal como lo hacía YPF en el pasado.

En la actualidad hay compañías cotizantes en los mercados internacionales que tienen subsidiarias en estos paraísos, tal el caso de Schlumberger, entre otras.

Cambio de vientos

Hasta hace unos pocos años, la situación parecía estar bajo control para la legión de inversores ocultos argentinos, pero el ambiente cambió:

- La OCDE comenzó a organizar a los países miembros en una cruzada para intercambiar información fiscal de los inversores en distintos países y en muy poco tiempo el intercambio de información sobre inversiones ‘ocultas‘ pasará a ser moneda corriente;w

- Varios empleados infieles de bancos sustrajeron información de las instituciones donde trabajaban y la hicieron pública, (casos Falciani del HSBC, Elmer de J. Baer, Arbizu de JP Morgan, entre otros casos);

- La actividad de los hackers no se hizo esperar y los Panamá Papers reflejan la inseguridad de la información confidencial resguardada;

- USA avanza aceleradamente en el intercambio de información con sus ‘países amigos‘ a través de las normas FATCA, por las cuales quedarán identificados los inversores argentinos una vez que se firme un acuerdo;

- Suiza, antes el paraíso del secreto bancario, comenzó a abrir su información y en el corto plazo responderá a los lógicos pedidos de la AFIP.

Estos hechos son preocupantes para quienes se encontraban hace unos años creyendo que los paraísos fiscales y las cuentas en el exterior prometían tranquilidad y seguridad.

Blanqueo de capitales

En los últimos meses, reiteradamente el gobierno está comentando que a la brevedad un blanqueo de capitales permitirá regularizar la situación de capitales no exteriorizados. La duda que tienen los inversores es si dejar sus bienes al alcance de futuras resoluciones del gobierno y fuerte presión impositiva o dejarlo en el exterior de la forma más oculta posible tratando de estar fuera del alcance de la información a intercambiar, cosa muy difícil de lograr.

Conclusión

Claramente a favor del blanqueo pero con una buena estructura jurídica, financiera y fiscal que reduzca los riesgos y disminuya la presión fiscal a porcentajes lógicos más cercanos a los niveles de otros países, de forma tal que el rendimiento de capital tenga un tratamiento similar a las otras rentas del contribuyente argentino y, de esta manera, podrá dormir tranquilo.