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Para Wall Street, Temer deberá priorizar una agenda de reforma fiscal

Bancos de inversión creen que el presidente interino deberá estabilizar la economía para encauzar a Brasil en la senda del crecimiento, y recuperar la credibilidad del mercado. Esperan que comience a implementar medidas estructurales que permitan disminuir la inflación, contener el gasto público y recuperar el superávit primario. Sostienen que obtendrá apoyo del Congreso

Para Wall Street, Temer deberá priorizar una agenda de reforma fiscal

Con la suspensión de la mandataria Dilma Rousseff los mercados renuevan sus apuestas por Brasil con un claro mensaje para el presidente interino, Michel Temer: deberá demostrar su capacidad para implementar reformas económicas en un contexto político inestable y recuperar la credibilidad de los inversores.

En Wall Street estiman que la administración de Temer será capaz de remover gradualmente los obstáculos que impiden el crecimiento y la inversión, los cuales dependerán de una agenda de reforma fiscal. Sin embargo, destacan que no será una tarea fácil, dado que se trata de poner en marcha medidas estructurales que no tendrán resultados en el corto plazo.

"Esperamos que las nuevas autoridades muestren un fuerte compromiso para contener el gasto público y mejorar su eficiencia, además de sentar una senda fiscal que implique regresar al superávit fiscal primario en dos o tres años", dijeron desde Goldman Sachs.

Dado el débil estado de la economía y la carencia de un marco político estable, el banco no espera que el nuevo gobierno incremente los impuestos en forma inmediata, pese a que esta posibilidad podría ser parte de la estrategia fiscal de mediano plazo. Los mercados apuestan por una permanencia de Temer en el cargo hasta 2018.

Por los próximos seis meses, Rousseff seguirá siendo presidenta, pero estará suspendida a la espera de un juicio final en el Senado, que eventualmente decidirá si la presidenta será acusada y removida en forma permanente de su cargo. El juicio político estará a cargo del presidente de la Corte Suprema y se espera que dure entre tres y cuatro meses.

Las autoridades "deben estabilizar" la economía, enfatizó Goldman Sachs, para lo cual será clave infundir credibilidad en el nuevo programa político y económico. Esto podría fortalecer los tres pilares que sostuvieron a Brasil en el pasado: un régimen de metas de inflación que sirva como ancla nominal creíble para la economía; la ejecución disciplinada del gasto público y una política fiscal con superávit primarios consistentes con una trayectoria de la deuda pública, y un régimen cambiario flotante.

Desde JP Morgan confían que al menos en el corto plazo el gobierno de Temer tendrá apoyo del Congreso, incluso permitiendo la aprobación de reformas constitucionales que requieren una mayoría calificada. El consenso de este espacio político fragmentado será clave para avanzar en la agenda de consolidación fiscal.

"Si bien creemos que los acontecimientos políticos favorecen un enfoque de política market-friendly, seguimos siendo cautos en el largo plazo puesto que las medidas para estabilizar la economía seguirán siendo difíciles de implementar y no producirá resultados automáticos", alertó un informe del banco.

Por su parte, en el Itaú destacaron que los renovados esfuerzos para la implementación de ajustes también tienden a tener un reflejo positivo en la confianza, pero no evitarán una caída acentuada de la actividad este año. "Mantuvimos nuestra proyección de contracción de 4% del PBI en 2016. Para 2017, este nuevo ambiente proporcionaría un crecimiento moderado de 1%, desde 0,3%".

El banco brasileño espera que el "esfuerzo para impulsar reformas y ajustes fiscales" no modifque el resultado primario de este año, el cual mantienen en -1,7% del PBI. Sin emabrgo, elevó la proyección para el año que viene desde -2,1% a -1% del PBI.

En cuanto a la inflación, aunque las proyecciones del banco se sostienen en 6,9% para este año, la tendencia que muestra el indicador a la baja es un dato alentador. Según la estimación de Itaú, los precios al consumidor caerán a 5% el año que viene.