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Ni la tasa ni la inflación: el consumo cae por miedo al desempleo

por  GUILLERMO BARBERO

Socio de First Corporate Finance Advisor
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ARGENTINA-DESOCUPACION

ARGENTINA-DESOCUPACION

Hace un par de meses, un periodista me consultaba acerca del impacto que había tenido sobre el mercado de la financiación al consumo la, en esos momentos reciente, “normalización” cambiaria, la cual había tenido como resultado el incremento en el valor de la divisa norteamericana desde los aproximadamente $ 9,50 hasta los $ 15 por unidad, según el momento que tomemos. En aquella oportunidad le expresé que realmente no había impactado la sonada devaluación sobre la oferta y la demanda, pero este comentario me llevó a reflexionar sobre las principales variables que producen cambios en el comportamiento de los jugadores del mercado.

Por el lado de la oferta de préstamos al consumo, los principales intervinientes son: las entidades financieras reguladas por el Banco Central de la República Argentina, los emisores no bancarios de tarjetas de crédito, las compañías especializadas y las empresas comerciales que cuentan con sistemas de crédito propio; a estas tres últimas categorías se las agrupa genéricamente como “Proveedores no Financieros de Crédito”. Estas compañías, en general, están dotadas del capital propio y del financiamiento de terceros idóneo para afrontar las necesidades de su clientela; no les resulta fácil ni práctico destinar sus recursos a otros activos financieros o especulativos ante variaciones del valor de las divisas o cambios en los niveles de la tasa de interés pasiva. Además, para operar en este mercado, es necesario contar con profesionales especializados en el mismo, los cuales aseveran unánimemente que no es posible reducir la oferta crediticia ante cualquier cambio de las variables financieras sin que esto repercuta negativamente sobre las posibilidades comerciales a futuro. Complementariamente sabemos que a la hora de establecer los costos de la operatoria del crédito al consumo, se destacan en gran número de casos, las variables ligadas a la comercialización, administración, cobranzas y el control del riesgo crediticio por sobre las financieras tales como las tasas pasivas o la rentabilidad por el uso alternativo de fondos. En síntesis: no da rédito disminuir temporalmente la oferta de créditos para aprovechar alguna suba de otros activos financieros o divisas pues luego el costo de poner nuevamente la “maquinaria” en marcha es muy gravoso y se corre el riesgo de perder cuota de mercado a manos de la competencia.

Un factor que si está limitando la oferta en estos días es que todavía no ingresaron en los recibos de haberes la totalidad de los aumentos establecidos por las “paritarias”, poniendo un tope a la relación cuota/ingresos y por ende al capital prestado o el crédito obtenido.

Por el lado de la demanda, el comportamiento del consumidor no se ve en general afectado por los vaivenes de las variables financieras, incluso las subas de tasas de los préstamos o créditos no tienen gran influencia sobre el nivel de las solicitudes. La clientela está más atenta a la satisfacción de sus necesidades puntuales de consumo y ve a la financiación como el puente que le permite alcanzar sus objetivos; generalmente en la Industria se suele decir que el cliente compra “la cuota”, si tiene la posibilidad de pagarla, lo más probable es que concrete la operación. También se observa en general que una inflación moderada suele impulsar la demanda hacia arriba: en este caso porque sectores que usualmente no tomarían un crédito, lo utilizan como una manera de anticiparse a la suba de los precios de los bienes que desea.

Pero si hay un factor frente al cual el potencial tomador de financiación reacciona: cuando se empieza a mencionar en los medios de comunicación acerca del peligro de despidos masivos, que es posible que el desempleo aumente y que es necesario proteger el trabajo con una ley, en estos casos el consumidor se retrae y requiere menos préstamos y compra menos en cuotas. La incertidumbre en la estabilidad de sus ingresos futuros y la posibilidad de verse privado de los mismos y no poder hacer frente a las obligaciones lleva a los clientes, sobre todo a los más cumplidores a retirarse del mercado. En consecuencia, este sería un efecto no deseado que ocasiona el tratamiento del proyecto de ley en el Congreso, para que lo mediten los señores diputados y senadores en particular y los políticos en general: los consumidores están atentos a sus señales.

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Comentarios1
Gustavo Martinez
Gustavo Martinez 31/05/2016 09:39:12

Con las tasas en el cielo es obvio que no van a pedir crédito porque no hubo paritario y creo que no la va a haber afortunadamente.