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Mercados prefieren a Donald Trump, pero el apoyo decae con la campaña

A diferencia de las encuestas generales, donde Hillary Clinton se impone, los inversores creen que sus colocaciones se beneficiarían más si gana el republicano

Mercados prefieren a Donald Trump, pero el apoyo decae con la campaña

Si Donald Trump desea fervientemente convertirse en el próximo presidente de EE.UU., el mes de agosto podría transformarse en su Waterloo. Porque después de todas las declaraciones polémicas y errores cometidos en las últimas semanas por el candidato republicano, su adversaria Hillary Clinton acaba de superar la barrera psicológica del 50% en la intención de voto, según las últimas encuestas publicadas la semana pasada. Pero a pesar del panorama oscuro que se le presenta a menos de dos meses y medio de las elecciones, todavía guarda una luz de esperanza gracias a los mercados financieros.

De acuerdo con un sondeo realizado por Bloomberg, un 42% de los inversores cree que sus colocaciones serían más beneficiadas si ganara Trump la presidencia, mientras que un 40% opina lo contrario. Si bien la visión de los mercados contrasta con la del resto de la sociedad (en las encuestas generales, el magnate inmobiliario obtiene un 41% de intención de voto, 10 puntos menos que su rival demócrata), a medida que se acerca la fecha clave del 8 de noviembre (día de la votación) este apoyo también se ha ido reduciendo. El mismo informe de Bloomberg aclara que el apoyo de los inversores a Trump era del 50% en el mes de junio, es decir que en tan sólo dos meses perdió 8 puntos, y la tendencia no parece jugar a su favor.

También llama la atención de los analistas lo polarizados que están los mercados respecto del futuro ganador de las elecciones presidenciales. Porque generalmente no se da una "grieta" como la de este año. En la opinión de Maxime Alimi, de AXA, "históricamente, en pocas ocasiones las elecciones estadounidenses son un tema de importancia para Wall Street. Pero esta vez, la presencia de un candidato más heterodoxo que lo habitual puede hacer que esto cambie".

Más allá de que los inversores acostumbren mirar con cierta indiferencia el resultado de la votación, este año puede ser distinto, por los planteos que hizo Trump durante su campaña. Al republicano se lo ve más cercano (por default) de los intereses de las empresas y las grandes fortunas, que son las que mueven la rueda en Wall Street. De todas formas, el hecho de que no sea un candidato tradicional provoca un poco de incertidumbre respecto de las medidas de política que pueda tomar en caso de ser electo.

"La victoria de Trump sería un acontecimiento de mercado importante. Si bien ambos candidatos prometen una reactivación fiscal que beneficiaría a la economía, los proyectos de Trump en materia de política comercial podrían ser mal percibidos por los mercados", según Alimi.

La amenaza de dificultar las relaciones con México (el famoso muro que construiría en la frontera), sus propuestas antiinmigratorias y la perspectiva de cerrar más la economía al comercio exterior son preocupaciones que nadie deja de tener en cuenta. De hecho, las estadísticas muestran que históricamente los inversores tienden a retirar sus colocaciones de los fondos de acciones estadounidenses el mes anterior a las elecciones. Por lo que no se espera que este año sea la excepción.

Los fondos le dan la espalda

Hasta ahora, si las encuestas globales en los mercados financieros ponen a Trump por delante de Clinton, cuando se entra a analizar en detalle quiénes son los que lo apoyan, queda claro que los fondos de inversión y los hedge funds no están de su lado.

De los u$s 70 millones recolectados por el equipo del candidato republicano en julio, solamente 2 millones provienen de los fondos, a diferencia de Hillary, que sigue recaudando mucho más entre ellos (se estima que el total alcanza a u$s27,6 millones).

Lo que llama la atención del caso es que las propuestas presentadas por el magnate dentro de su programa económico cuentan con grandes beneficios para los hedge funds y los fondos de capital de riesgo. El plan fiscal de Trump promete llevar el impuesto que pagan estas compañías del 23,8% al 15%, el mismo que existe para el resto de las sociedades. Y en cuanto a los ingresos de las familias más ricas, grupo del que forman parte todos los grandes ejecutivos de los hedge funds, su nivel impositivo bajaría al 25% como máximo, frente al 40% actual.

Tal vez, lo más llamativo de estas promesas fiscales esté directamente relacionado con todo lo que viene sucediendo respecto del discurso del candidato Trump (que no necesariamente sea el mismo en caso de convertirse en presidente). Porque a medida que avanzó la campaña, sus mensajes pasaron de un radicalismo inicial para nada políticamente correcto, a un discurso mucho más pulido y cuidadoso sobre lo que quería transmitir.

Si hace un año Trump amenazaba a la industria financiera diciendo que "los hedge funds me van a querer menos de lo que me quieren hoy. Los conozco a todos y van a tener que pagar más", ahora el discurso es totalmente distinto. A tal punto que tres representantes de los fondos (Cerberus, Colony y Paulson & Co.) forman parte de su equipo de consejeros económicos.

Sin embargo, es probable que esta estrategia de moderar su discurso (y evitar los fallidos como el de prometer impedir la entrada de todos los musulmanes a EE.UU., o que México tenga que pagar por el famoso muro) puede haber llegado demasiado tarde: el último informe publicado por el Citigroup advierte que la economía global podría caer en recesión en caso de que Trump ganara las elecciones. Como dijo Napoleón, ‘las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo‘.