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Mala praxis Otra vez el suizo UBS queda en el ojo de la tormenta por evasión fiscal

La Justicia de EE.UU. investiga a la entidad suiza por haber ayudado a clientes de ese país a escapar del fisco. En 2009 tuvo que pagar u$s 780 millones

¿Se aprendió algo de la crisis financiera subprime de 2008, más allá de conocer la extrema habilidad que tuvieron muchos bancos para desarrollar complejos instrumentos financieros que les permitieron cometer fraudes masivos y amasar gigantescas fortunas? ¿Se pueden extraer lecciones de lo que sucedió para evitar que se vuelvan a repetir delitos como estos? A juzgar por lo que está ocurriendo con el banco UBS (Unión de Bancos Suizos), parecería ser que la tarea va a resultar muy difícil.
El diario The Wall Street Journal publicó la semana pasada que las autoridades de EE.UU. estaban nuevamente investigando al UBS para ver si otra vez había vuelto a las andadas, es decir si ofrecía asesoramiento a millonarios estadounidenses para ocultar sus fortunas del fisco y así evadir impuestos.
El caso no es nuevo, ya que hace seis años atrás, la mayor entidad financiera suiza acordó pagar una multa de u$s 780 millones para evitar ser condenada por realizar prácticas similares. Más allá de que la penalidad fue poca cosa para un banco que sólo el año pasado obtuvo una ganancia neta de casi u$s 4.000 millones, el caso fue un momento bisagra en la historia financiera mundial, puesto que por primera vez se levantó el sacrosanto secreto bancario suizo.

Un poco de historia

En la historia del secreto bancario (creado en 1934), el nombre de Bradley Birkenfeld no es uno más. En realidad, este ex gerente del UBS que trabajaba desde EE.UU. fue quien hizo volar por los aires este dogma de fe de las finanzas helvéticas cuando, acorralado por la Justicia estadounidense, prefirió entregar las listas de sus clientes afortunados antes que purgar una condena por ayudar a evadir impuestos.
Para el UBS (la mayor entidad administradora de fortunas del mundo) y el sistema financiero suizo en general, la decisión de este ex empleado fue un golpe muy difícil de digerir: un estudio realizado por la Universidad de Lausana estima que un 10% en promedio del valor de los grandes bancos helvéticos se explica por el secreto bancario. Más de u$s3 billones de ahorros de todo el mundo duermen en cofres de seguridad y cuentas de ese país, que gracias a su discreción logró captar un 35% de los ahorros mundiales.
Es así que, dentro del ‘dale que va‘ que representó la burbuja especulativa subprime, desde el año 2000 el UBS se concentró en captar las fortunas de millonarios que quisieran evadir el pago de impuestos, ofreciendo una gama de mecanismos ilegales para transferir discretamente sus ahorros a cuentas secretas en Suiza. Esta práctica ocurrió también en otros grandes bancos como el HSBC, del que ahora se sabe mucho sobre sus prácticas fraudulentas gracias a que otro ex empleado, Hervé Falciani, aceptó colaborar con la Justicia francesa brindando información sobre cómo se realizaban las estafas.
Si hoy se pudo levantar el secreto bancario y conocer estos fraudes, mucho tuvo que ver la diferencia cultural que existe entre EE.UU. y Suiza respecto de qué es delito financiero y qué no. Porque en Suiza, falsear una declaración de impuestos y evadir su pago son sólo faltas administrativas y no delitos penales, mientras que violar el secreto bancario sí lo es. En cambio, la ley estadounidense considera como un delito penal la evasión fiscal.
A pesar de que Suiza haya firmado acuerdos de cooperación judicial con casi todos los países del mundo, hasta ahora no se había levantado el secreto bancario tras una solicitud de la Justicia de otro país, porque uno de los requisitos era que el acto en cuestión fuera considerado como un delito en ambas jurisdicciones. Por eso fue tan trascendental el paso que logró el Departamento de Justicia de EE.UU. en 2009.

La tentación

Como diría Oscar Wilde, "la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella", por lo que no debería llamar la atención que otra vez se descubra a un banco tratando de cometer fraude. Es que la posibilidad de ganar enormes sumas de dinero es tan grande que resulta difícil escapar a la tentación de intentarlo otra vez, sobre todo cuando ya se probó con éxito. De ahí que no haya sorprendido tanto la noticia de que las autoridades de EE.UU. estén nuevamente tras la pista de fraudes bancarios a gran escala.
En este caso, el delito por el que se investiga al UBS está relacionado con los "bearer securities", que son bonos al portador y que podrían haber servido para disimular parte de una fortuna ante el fisco. Según Bloomberg, el FBI cree que el banco ofreció a sus clientes este instrumento para ayudarlos a evadir, en momentos en que la entidad se encuentra bajo la supervisión del Departamento de Justicia por el fraude de 2009.
Si la investigación en curso se confirma, el golpe para el UBS podría ser fatal: más allá de la multa que sufriría por ser reincidente, el banco corre el riesgo de perder su licencia de operación en territorio estadounidense, el mayor mercado mundial en lo que a administración de fortunas se refiere. ‘Si alguien viola los términos de un acuerdo judicial con el gobierno de EE.UU., éste puede dejar caer el acuerdo y retomar el juicio que se había suspendido‘, confirmó el abogado especializado Michael Perino.
Sin embargo, otra de las lecciones que se pueden extraer de este (¿nuevo?) caso es la gran hipocresía que sigue existiendo en las relaciones internacionales. Porque si bien es positivo que se obligue a levantar el secreto bancario en Suiza para combatir la evasión y el lavado de dinero, EE.UU. lo sigue conservando en el Estado de Delaware. Y el actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, fue uno de los mayores impulsores de la evasión fiscal cuando era primer ministro de Luxemburgo, al ayudar a multinacionales a radicarse en su país para evitar el pago de miles de millones de dólares al fisco del resto de Europa.