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Los mercados europeos se sienten más sólidos a pesar de la crisis financiera que golpea a Italia

Por más que el referéndum por la reforma constitucional peninsular generó incertidumbre en la zona euro, los inversores no ven una nueva crisis de deuda

Los mercados europeos se sienten más sólidos a pesar de la crisis financiera que golpea a Italia

Todos saben en la Argentina que el que se quema con leche, deja de mirar con cariño a las vacas. Y, en el mismo sentido, para los mercados financieros europeos, hablar de tensiones en el sector bancario de un país de la zona común, equivaldría casi a nombrar la soga en la casa del ahorcado. Sin ir más lejos, esto fue lo que estuvo sucediendo durante todo este año con varios de los principales bancos italianos, sometidos a una extrema volatilidad por parte de los mercados internacionales.

Los inversores y analistas están inquietos por el riesgo sistémico que existe en la banca peninsular, lastrada por 84.000 millones de euros de créditos incobrables, lo que provoca una extrema desconfianza en la solidez del sector. De hecho, a medida que se acercaba la fecha del referéndum sobre la reforma constitucional del Senado (fue el domingo pasado), muchos se lanzaron a vender masivamente títulos públicos, haciendo saltar la tasa de interés a 10 años del 1,70% a principios de noviembre hasta el 2% de los últimos días.

¿Por qué existió tanto nerviosismo de cara a la consulta constitucional? La propuesta de reforma presentada por el Primer Ministro Matteo Renzi contemplaba una reducción del poder de la Cámara Alta, principalmente la potestad de remover un gobierno. La estadística en ese sentido es elocuente: desde 1948 hubo 65 cambios de gobierno, es decir casi uno por año. Por eso, para definir el resultado a su favor, Renzi amenazó con renunciar en caso de derrota, lo que terminó convirtiendo al comicio en un referéndum sobre la gestión de su gobierno, cuando la economía no termina de arrancar. "Es un verdadero riesgo, porque si sale mal, podría provocar una espiral muy negativa en Italia", afirmó Maxime Alimi, analista de AXA.

Nadie duda que, entre los principales damnificados por toda esta situación de incertidumbre estuvieron las entidades financieras itálicas. En la lista de las más afectadas por la coyuntura se encuentran Monte dei Paschi di Siena, Banca Carige, Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca, junto con otros cuatro bancos más rescatados el año pasado por el Estado y que todavía no encontraron un comprador. El diario Financial Times llegó a alertar del riesgo de que Italia abandonara la zona euro, algo desmentido con firmeza por el mismo gobierno.

Mercados sin miedo

Si bien el panorama que pinta el FT podría generar mucha angustia, la sensación entre los analistas e inversores europeos es que esta vez todos estuvieron mejor preparados para el cimbronazo. Un escenario muy distinto al que se vivió en 2010, cuando ocurrió la crisis de la deuda soberana, que provocó un movimiento de pánico en la zona euro y obligó a rescatar a muchas entidades (como el Royal Bank of Scotland y el Lloyds), en peligro de quiebra.

Hay que recordar que ya pasaron seis meses desde que se desencadenara el Brexit (el referéndum realizado en el Reino Unido que definió la salida del país de la Unión Europea) y, por más que muchos anticiparon una crisis terminal, las cosas siguieron su curso bastante bien en la zona euro.

Porque a diferencia de hace seis años atrás, la presencia del Banco Central Europeo (BCE) es ahora mucho mayor. Según Reuters, si triunfaba el no en el referéndum, los funcionarios de la máxima entidad monetaria ya habían tomado la decisión de incrementar el programa de compra de activos para contener una posible suba de las tasas de interés italianas. Con la adquisición masiva de títulos públicos, el mercado debería recuperar la tranquilidad, según los analistas.

Además, por más que la banca italiana esté en terapia intensiva, todos los inversores coinciden en que la solidez de las entidades europeas es cada vez mayor. Los fondos propios han ido en aumento, así como su liquidez, requisitos exigidos luego de la crisis de 2010. Por supuesto, este panorama no es completamente idílico, puesto que todavía quedan zonas frágiles como la banca italiana o el Deutsche Bank. Y nadie se engaña que, en caso de estallar otra crisis de proporciones, el sector bancario continental podría sufrir. "La solvencia de los bancos griegos no era tan mala en 2009", afirmó un experto en supervisión bancaria, recordando lo que pasó después con el sector heleno.

Brotes verdes a la vista

También pesó en esta ligera sensación de tranquilidad previa a la votación en Italia el saber que la Comisión Europea (CE) está preparando, junto con el FMI, un plan de relanzamiento fiscal que reemplazaría la política monetaria ultra expansiva del BCE. Justamente, la CE fue bastante indulgente con los países que no habían logrado cumplir con las metas de reducción del déficit fiscal (España, Portugal e Italia). Es decir que se estaría viendo con otros ojos cómo la zona euro enfrenta su falta de crecimiento, cuando antes había mucho más rigor en cerrar las cuentas públicas.

Pero este programa de estímulo también se ve beneficiado por la actual tendencia en el tipo de cambio. La paridad que se está recuperando entre el euro y el dólar da impulso a las exportaciones comunitarias, uno de los pilares de la reactivación económica que ya se vislumbra. "Las perspectivas de un fuerte crecimiento en EE.UU. deberían hacer que el dólar siga subiendo, lo que es una buena noticia", según Alimi.

Por último, el sentimiento de pertenencia al espacio común europeo no es para minimizar, después del Brexit. De acuerdo con la consultora alemana Sentix, el riesgo de que Italia abandone el euro en los próximos 12 meses es del 19%, lo que muestra que la gran mayoría de los italianos prefiere permanecer dentro de la unión que repetir el ejercicio británico. Como en todas las grandes familias, los trapitos se lavan en casa y las crisis se resuelven puertas adentro.