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Letras del Banco Central: pan para hoy... ¿hambre para mañana?

Letras del Banco Central: pan para hoy... ¿hambre para mañana?

Dos problemas enfrenta el Gobierno cuya raíz puede alojarse en el formidable monto de Letras que acumula y debe renovar en forma periódica. Por un lado, la aceleración de la tasa de inflación, que lejos de disminuir -y pasando por alto la diferenciación con el core- se sostiene en niveles elevados. Por otro, la caída de la actividad económica.

Las medidas tomadas por el Gobierno ni bien asumiera y, posteriormente, en los primeros meses han impactado en el nivel general de precios. En el acumulado, la inflación de los primeros cuatro meses del año supera el 17% y un saldo anualizado no baja del 40%.

Como se dijo, la montaña de Letras tiene tres características letales: son muchas letras, vencen en un plazo corto y para renovarlas hay que convalidar una tasa altísima.

Por supuesto, el problema de fondo no son las letras sino la emisión monetaria o, en todo caso, la asistencia (emisión) del Banco Central al Tesoro para financiar el déficit y el posterior compromiso de Sturzenegger & Co. para que esa emisión no termine dinamitando el esquema de precios y la escasa confianza de la gente por los pesos.

Lo concreto es que no hay confianza en el peso o, si la hay, se esconde muy bien detrás de ese ojo siempre atento que permanece encadenado a la cotización del dólar.

El dato es que el atesoramiento de dólares no sólo goza de buena salud, sino que además, duplica el nivel que se registraba en la era del cepo. Dicho de otro modo: a pesar que la tasa de interés es atractiva, el amigo dólar sigue arrastrando devotos en la procesión.

Por eso resulta bastante sencillo de entender que, hasta que el mercado cambiario no de señales de fluidez y la inflación no comience un camino descendiente -en serio, para la gente- la tasa de Sturzenegger deberá permanecer en niveles elevados, aunque experimente cambios en los plazos y pequeñas variaciones.

La paradoja es que, cuanto más sostenga el ditelliano esas tasas altas, mayor daño hará a la actividad económica, mayor deuda registrará el Banco Central y mayor retracción se vivirá en el mercado del crédito.

En su colocación de ayer, el presidente del Banco Central ratificó la política monetaria pese a las expectativas que existía en el mercado de que comenzara a concretarse un descenso de las tasas. Sin embargo aclaró que "los precios ya han comenzado a moderarse".

El hilo de Ariadna del universo Lebac ya puso cartel de alerta. Es que el stock de Letras creció $ 180.000 millones en menos de cinco meses lo que representa 7 de cada 10 pesos de la base monetaria. También es el equivalente a un 40% de los depósitos del sistema bancario. Bajo el influjo de una mecánica que promueve tasas del 38% anual en los plazos más cortos, el Banco Central se las ve de frente con el desafío de renovar casi el 60% del stock en forma mensual.

Con fuertes intereses que pagar, y una tasa de inflación de difícilmente baje en el corto plazo, todo parece indicar que el inversor comienza a recorrer los caminos que dibuja, de nuevo, el mundo de las tasas de interés reales negativas.

Para el común de los mortales, el dato debe completarse con una economía que lejos de crecer, podría perder hasta dos puntos del PBI en el año y donde la suba del salario, según sostiene el 60% de los consultados por Management & Fit, no alcanzará a compensar la inflación, lo que decanta en una caída del consumo.

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Comentarios1
Alfredo Federico
Alfredo Federico 27/04/2016 10:13:22

HAMBRE PARA HOY Y MAS HAMBRE PARA MAÑANA