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Lehman Brothers: a 10 años de la caída que puso contra el precipicio al mundo financiero

El 15 de septiembre de 2008 el banco de inversión anunciaba su quiebra. Esto significó un terremoto para todos los mercados internacionales, del que aún hoy se sienten sus efectos.

Lehman Brothers: a 10 años de la caída que puso contra el precipicio al mundo financiero

Difícilmente el economista austriaco Joseph Schumpeter haya podido imaginarse que su teoría de la "destrucción creativa", planteada en 1942, terminara describiendo la crisis más impactante del sistema financiero internacional de la posguerra, cuyo epicentro fue la caída del banco de inversión Lehman Brothers, del que se cumplen 10 años. 

En su libro "Capitalismo, Socialismo y Democracia", Schumpeter describe el "proceso de mutación industrial que incesantemente revoluciona la estructura económica desde adentro, incesantemente destruyendo la antigua, incesantemente creando una nueva". Si muchos temieron el fin del capitalismo cuando ocurrió el cierre de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, a la distancia se puede ver que, en realidad, se trataba de una era que estaba finalizando, aunque no de la forma en que lo planteó el economista.

Lo que más debe haber sorprendido a todos en Wall Street fue lo inesperado del caso. Porque por más que la cultura económica estadounidense tenga incorporado como algo absolutamente natural asistir a la quiebra de empresas e individuos, que la cuarta mayor entidad financiera se declarara en bancarrota era toda una novedad, por lo menos desde la única gran crisis que vivió el sistema, en 1929. El mantra del "too big to fail" (demasiado grande para caer) y que los bancos podían autorregularse era algo que se repetía sin cesar desde hacía bastante tiempo, mientras la debacle desatada un año antes con la estafa de las hipotecas subprime barría todo lo que se le ponía delante. 

Lehman terminó siendo, sin haberlo buscado, el símbolo de la corrupción llevada al máximo en el sistema financiero estadounidense, acostumbrado hasta ese momento a vivir desregulado e impune ante cualquier exceso. 

La gota que rebalsó el vaso

En ese sentido, la quiebra de la entidad fue la gota que rebalsó el vaso del sistema bancario, contaminado por las pérdidas generadas a partir de la crisis subprime. Hasta ese momento, la política llevada adelante había sido el rescate público de los bancos en problemas, como el británico Northern Rock (en febrero de 2008) o el estadounidense Bear Stearns un mes después. Pero la negativa del Tesoro de EEUU de salvar a Lehman en septiembre terminó generando un contagio a nivel internacional.

De esta manera, se pasó a conocer como "momento Lehman" al efecto dominó que se disparaba a partir de la quiebra de uno de estos mastodontes financieros, con ramificaciones en todo el mundo y cuyo cierre ponía en serios apuros a otras entidades vinculadas a través de activos en su poder. 

Al igual que la teoría del caos, que plantea que el aleteo de una mariposa termina repercutiendo en el otro lado del mundo, el terremoto que provocó Lehman disparó una crisis en todo el sistema financiero internacional, que obligó a rever la manera en que los bancos centrales intervenían hasta ese momento, forzándolos a diseñar rápidamente políticas para contener y rescatar a todas las entidades en riesgo de bancarrota. 

Cerca del colapso 

Por más que en un primer momento se tuvo la sensación de que el derrumbe de Lehman era contenido, al año siguiente se comprobó con espanto que, en realidad, se trataba de una metástasis que se diseminaba por todas partes. Como afirmó Ben Bernanke, ex presidente de la Reserva Federal en aquel entonces, y uno de los responsables de que Wall Street no cayera por el precipicio, "estuvimos extremadamente cerca de un colapso financiero global".

Porque con una economía mundial que comenzaba a desacelerarse en los países desarrollados, el crecimiento significativo de las deudas soberanas (para salvar al sistema financiero) fue el caldo de cultivo para que afloraran las dudas de los inversores respecto de la solvencia de los gobiernos afectados.

De esta manera, no faltó mucho tiempo para que Grecia blanqueara que había manipulado sus estadísticas durante una década para disimular que su déficit fiscal era del doble, lo que disparó la segunda etapa de la crisis financiera. El contagio del sector bancario a la deuda soberana ya era un hecho, que se iba a repetir en otros países europeos en problemas, como Portugal, Irlanda y España, poniendo en serio riesgo la integridad del euro durante varios años. 

Gatopardismo puro

La primera consecuencia de la quiebra de Lehman fue una caída profunda del crecimiento económico mundial que, de acuerdo con datos de la OCDE, pasó del 4,2% en 2007 a un 1,8% en 2008, y un -1,7% en 2009 (esta baja pudo haber sido peor si no era amortiguada por el dinamismo en ese entonces de los mercados emergentes). Si bien EE.UU. se recuperó al poco tiempo, la zona euro tardó casi ocho años para ver la luz al final del túnel. 

En cuanto al costo de la crisis, el gobierno estadounidense tuvo que inyectar u$s421.000 millones para rescatar a gigantes como el Citigroup, Bank of America, la aseguradora AIG o los institutos de refinanciamiento hipotecario Fannie Mae y Freddie Mac. Mientras tanto, la cuenta en Europa terminó costando 465.000 millones de euros.

Por otra parte, el fin de Lehman provocó un cambio profundo en la regulación del sistema financiero estadounidense, con la sanción de leyes que obligaron a los bancos a separar su negocio minorista del de inversión y ampliar sus encajes para evitar otra crisis sistémica. 

Sin embargo, visto a la distancia, la caída de Lehman recuerda mucho a un acto de gatopardismo puro, en el que el sistema bancario estadounidense entregó a uno de los suyos para salvar al resto. Porque, aunque suene paradójico, los mayores ganadores de la crisis fueron los grandes bancos de EEUU, responsables del estallido de la burbuja subprime.

Diez años más tarde, son estas entidades las que dominan las finanzas mundiales: JP Morgan Chase, Wells Fargo y Bank of America ocupan los tres primeros lugares, seguidos por el gigante chino ICBC. Esta vez, la "destrucción creativa" mostró sus límites.

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Comentarios1
Alfredo Federico
Alfredo Federico 13/09/2018 10:37:32

esa fue una tormenta ..... pero teniamos un gobierno serio. no como ahora estos payasos y corruptos