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Lebac 2016: retornos de casi 50% en dólares y también tasas reales negativas

Más allá de que la tasa nominal se mantuvo alta, aunque con variaciones, desde que asumió Stuzrzenegger, el rendimiento en divisas estuvo influenciado por las alzas y bajas de un mercado cambiario planchado.

por  JAVIER RODRÍGUEZ PETERSEN

@jorpetersen
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Lebac 2016: retornos de casi 50% en dólares y también tasas reales negativas

Invertir en Lebacs en la “era Sturzenegger” fue en todo momento un negocio que, al menos nominalmente, ofreció rendimientos atractivos. Un análisis pormenorizado muestra sin embargo que no en todas las licitaciones los rendimientos reales fueron positivos: en muchos casos, no consiguieron mantener el poder de compra de los pesos invertidos y en otros, la “salida” representaba menos dólares que “la entrada”. Al mismo tiempo, la inversión a largo plazo en Letras cortas ofreció retornos altísimos en dólares, de casi el 50% anual, pese a que apenas empató con la inflación.

Todas estas aparentes contradicciones tienen explicación: por un lado, las inversiones de corto plazo suelen tener una mayor volatilidad que las de largo plazo. Tanto en términos de poder adquisitivo como respecto del dólar, esto fue muy notorio con las Letras del Banco Central, sobre todo con un mercado cambiario planchado y una inflación alta pero también relativamente volátil en el corto plazo.

Las variaciones en los rendimientos de corto plazo fueron tan altas que si un inversor se pesificó para invertir en Lebac en la licitación del 19 de enero y al vencimiento volvió a comprar dólares, compró un 11,76% menos que los que había vendido si lo hizo por el mercado minorista y un 12,1% menos si lo hizo por el mayorista. Es decir que perdió más de un 10% en dólares en apenas 35 días.

Si en cambio el inversor hizo la misma operatoria pero en la licitación del 8 de marzo, ganó un 8,29% de dólares en el mercado minoristas y un 10,99% si operó en el mayorista. Como eso es en apenas 35 días, representa ganancias anualizadas del 85,26% y el 113,04%, respectivamente. En dólares.

El inversor que vendió dólares para comprar Lebac y al vencimiento volvió a comprar dólares perdió en 35 días más de 10% si entró en la licitación del 19 de enero y ganó más de 10% si lo hizo en la del 8 de marzo.

Las Lebac no tuvieron un rendimiento parejo contra la inflación. Hasta mayo, hubo una sola licitación en la que las Letras pagaron más que la inflación y 19 en las que fueron una inversión con retorno negativo en términos de poder adquisitivo. Sin embargo, desde entonces, todas las licitaciones pagaron más que la inflación, aunque el “premio” viene decreciendo desde el pico de agosto.

Para hacer este cálculo, se comparó el rendimiento efectivo a 35 días de las Lebac contra la inflación acumulada en las mismas cinco semanas, según datos del relevamiento permanente de precios que realiza la consultora Elypsis.

Reinversión de utilidades

Más allá de estas volatilidades, se da por hecho en el mercado que el inversor tiende a “posicionarse” en un tipo de inversión durante cierto tiempo. Y hacerlo en Lebac fue un buen negocio, sobre todo al analizar el retorno en dólares.

Con el diario del lunes, se analizan aquí tres supuestos en los que el inversor “compró” Lebacs en una licitación y los renovó en cada vencimiento. Los momentos elegidos para “entrar” al mercado son: la primera licitación del año -5 de enero-, el pico de cotización del dólar -2 de marzo- y el piso de mitad de año en la cotización de la divisa -14 de junio-. Se elige como momento de cobro de las Lebac el último vencimiento que permite analizar los rendimientos.

Al que entró en pesos el 5 de enero y desde entonces renovó permanentemente, su inversión le rindió hasta el 11 de octubre (en 280 días) un 31,83% directo (es decir que retiró $ 1318,3 por cada $ 1000 iniciales), lo que da un 40,92% anualizado, con lo que, según las proyecciones  de los analistas tanto en el REM del Central como en la EMEC de El Cronista, le gana apenas a la inflación esperada para todo este año.

Si ese inversor vendió dólares el 5 de enero para volver a comprarlos el 11 de octubre, la ganancia del 31,83% en pesos le representó un retorno en moneda dura del 15,27% si operó en el mercado minorista (porque vendió a $ 13,487 y compró a $ 15,42) o del 16,81% si lo hizo en el mayorista ($ 13,455 y $ 15,1862, respectivamente). Quiere decir que el retorno anualizado en dólares fue del 19,63% o el 21,61%, según cómo haya la compra y venta de divisas.

Al que entró en pesos el 14 de junio, su inversión le rindió hasta el 1 de noviembre (140 días) un 14,89% directo (es decir que retiró $ 1148,9 por cada $ 1000 iniciales), lo que da un 38,29% anualizado, con lo que ni siquiera empata a la inflación.

Si ese inversor vendió dólares para comprar Lebac y al cobrarlas volvió a comprar divisas, tuvo un retorno del 2,36% si operó en el mercado minorista o del 4,61% si lo hizo en el mayorista; anualizado, su retorno en dólares fue del 6,07 o el 11,85%, según en qué mercado haya hecho las operaciones.

El más “afortunado” de los inversores, sin embargo, fue el que tenía divisas y se arriesgó a pasarse a Lebac en el pico que marcó el dólar a principios de marzo. Al que entró en pesos el 2 de marzo, su inversión le rindió hasta el 1 de noviembre (245 días) un 27,92% que, anualizado, da un 41,03%, muy parecida a la tasa que consiguió el que había entrado en enero.

Pero si ese inversor vendió dólares el 2 de marzo para volver a comprarlos el 1 de noviembre, no sólo ganó el 27,92% en pesos sino que se benefició también en el mercado cambiario, donde vendió los dólares más caros de lo que ocho meses más tarde los compró y así obtuvo un retorno en dólares del 29,35% si operó por el minorista y del 32,65% si lo hizo a través del mayorista. Es decir que suponiendo mil dólares iniciales, en ocho meses los convirtió en u$s 1293,5 ó u$s 1326,5, lo que representa unas ganancias anualizadas en dólares del 43,13% y el 47,98% respectivamente.