La salida de Fábrega, tema de debate en un mercado con preocupaciones reales

  Ayer se habló otra vez en la City sobre la chance de que el titular del BCRA deje su cargo por las diferencias que mantiene con el Ministerio de Economía. También pesan la falta de definiciones en materia cambiaria y económica

La recesión, la permanente escasez de dólares y la posibilidad de que el juicio de los holdouts termine en breve con el peor de los escenarios posibles para la Argentina, generaron un mar de fondo propicio para que el mercado financiero se haga eco otra vez de las versiones de renuncia del presidente del Banco Central (BCRA), Juan Carlos Fábrega, así como de una nueva reducción de la tenencia de dólares por parte de los bancos.


El mercado de pesos se mantuvo tranquilo ayer: el BCRA pudo recoger más de $ 3.500 millones en la licitación de Lebac sin subir las tasas de interés.


Pero el mercado de dólares levantó temperatura: el blue, el dólar bolsa y el contado con liquidación (CCL) subieron entre 2 y 4%. Un renovado temor a que el gobierno vuelva a cerrar la posibilidad de comprar dólares a través de la Bolsa apura la compra de bonos en pesos. Mientras que la desconfianza en el exterior generó ventas de los títulos en dólares.


Ayer se intensificaron los rumores sobre una posible renuncia de Fábrega, como respuesta a la diferentes visiones que mantiene con el ministro Axel Kicillof. Los comentarios incluían la chance de que su reemplazo sea un funcionario más político, como el diputado Roberto Feletti o el viceministro Emanuel Álvarez Agis.


Todas las partes negaron las versiones y en el mismo mercado les dieron poco asidero. Pero el hecho de que sigan circulando implica que la falta de coordinación entre los objetivos de Economía y el BCRA y las diferencias políticas entre ambos funcionarios no son un invento. Los rumores son internas del gobierno que se dirimen así. Esta semana es más fuerte porque el deterioro de los números de la economía es cada vez más marcado, dijeron en un banco público.

La semana pasada, el conflicto debió ser negado por el propio BCRA a través de un comunicado.


El mercado cree que Kicillof responsabiliza al Central por la recesión. En Economía, sin embargo, descartaron tensión entre ellos. Subrayaron, como ejemplo, el hecho de que hubieran conversado durante el Tedeum, el domingo pasado.


En el entorno de Fábrega dicen que él tiene la renuncia a disposición de la Presidente, con quien nunca ha tenido enfrentamientos desde que la conoció en Santa Cruz. Si bien tiene diferentes visiones sobre cómo manejar la economía con Kicillof, al final de la jornada a ambos funcionarios les conviene administrar esas diferencias.


El mercado financiero apoya a Fábrega. Esperaba que Economía bajara el gasto público. En vez de eso, perciben que se optó por generar una recesión y endeudarse para llegar con el caballo cansado al final del mandato. Ahora se prepara para otra devaluación.


Kicillof dice que no hay que parar la economía, pero no tiene dólares. A lo sumo promoverá un línea barata de crédito, agregaron en otro banco.


Otro rumor que circuló con fuerza es que el Gobierno podría bajar la posición de cambios de los bancos del 30% actual al 10%. Los bancos, previendo la devaluación de enero, habían acumulado una gran cantidad de activos en dólares con la que registraron una fuerte ganancia.

Tras la devaluación, debieron desprenderse de los activos hasta el 30% de su patrimonio, y bajó el CCL.


La semana pasada, cuando el Central empezó a pisar más fuertemente las importaciones, creció el rumor de que reduciría esa proporción al 10%, para evitar que los bancos se cubran de otra devaluación. En el BCRA lo negaron.


Mientras tanto, el blue subió ayer 2,17%. Y los bonos argentinos mostraron mucha volatilidad: el CCL subió a $ 11,25 por la suba de los bonos en pesos, que los operadores se apuran a comprar para dolarizar sus carteras ante el temor, tras las reuniones de Kicillof con los agentes de bolsa, de un nuevo cierre del dólar bolsa.


En cambio, en el exterior los bonos cayeron ante la idea de que la negociación con el Club de París no va a proveer dólares en forma rápida. Y la timba que implica tener bonos argentinos ante un resultado con igual chance de ser positivo o negativo en el juicio con los holdouts.

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