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La deuda mundial llega a niveles récord y a nadie parecería importarle

A fines del año pasado alcanzó los u$s 237 billones y, tan solo entre el tercer y cuarto trimestre de 2017, creció u$s 11 billones más, igual a todo el PIB anual de China

La deuda mundial llega a niveles récord y a nadie parecería importarle

"Si te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo", afirmó con lucidez el economista británico John Maynard Keynes, quien no es totalmente ajeno a esta situación que hoy estamos viviendo en el mundo. La deuda mundial total (es decir, lo que deben todos los países, empresas y particulares) alcanzó la estratosférica suma de u$s 237 billones a fines del año pasado, y su progresión no parece detenerse (en realidad, se acelera).

De hecho, según el estudio publicado la semana pasada por el Instituto de Finanzas Internacionales ("Global Debt Monitor", "Monitor Global de la Deuda"), el nivel de endeudamiento mundial no para de crecer, pero las señales de alarma no parecen activarse. Inclusive, entre el tercer y cuarto trimestre de 2017, este monto global fue incrementado en ¡u$s 11 billones!, equivalente al PIB anual de China, medido a valor del tipo de cambio.

Según el informe, durante el año pasado se agregaron u$s 21 billones más a la deuda total, lo que significa que hay un proceso de aceleración en este sendero del endeudamiento. La analogía con los pasajeros de primera clase del Titanic, bailando sin enterarse de que se acercan al iceberg, no es casual: a la economía mundial no parecería importarle la situación actual, si uno se fija en cómo se han manejado todos durante la última década.

Por supuesto, el contexto de bajas tasas de interés contribuyó de manera significativa para que el mundo entero se embarcara en este festival de endeudamiento. "El mantenimiento de bajas tasas de interés globales sigue impulsando niveles de acumulación de deuda sin precedentes", confirma el informe del IIF, según sus siglas en inglés. El problema es que este período de bajas tasas ya está llegando a su fin, lo que plantea un serio interrogante respecto de cómo se va a cancelar buena parte de todo lo que se tomó prestado.

Por eso, volviendo a la cita inicial de Keynes, ante un nivel de endeudamiento tan elevado, la complicación pasaría a ser de los acreedores, algo que los argentinos conocemos de sobra. De hecho, ese grupo fue el mayor damnificado cuando estalló la crisis de la Convertibilidad en 2001-2002 y el Gobierno decidió pesificar todas las deudas en dólares.

Los más endeudados

¿Quiénes son los grupos más endeudados a nivel mundial? Según el estudio, el incremento de la deuda mundial se explica principalmente por dos factores. En primer lugar, por un crecimiento muy significativo del nivel de endeudamiento de los particulares, sobre todo en los países desarrollados, y muy especialmente en Europa. En ese sentido, solo en Irlanda e Italia la deuda de las familias se encuentra por debajo del 50% del PIB nacional, mientras que lo supera ampliamente en Francia, Suiza, Suecia y Noruega.

 

Y, en segundo lugar, hay que tener en cuenta el rol que vienen cumpliendo algunas economías emergentes en este fuerte aumento de la deuda mundial. En países como la Argentina, China, Turquía y Nigeria, la suba significativa de su proporción de nivel de endeudamiento respecto del producto bruto explica que la deuda global haya llegado a estos valores nunca antes vistos en la historia económica mundial.

Por eso, cuando se habla de que nuestro país va a contramano de la tendencia mundial, en materia de endeudamiento lo correcto sería decir que se está alineando con respecto al resto. Según los datos publicados por diversos analistas, la ratio actual deuda/PIB rondaría el 60%. Como sostuvo el economista José Luis Espert, "al ritmo actual de crecimiento de deuda pública y variación del tipo de cambio, la deuda al final de un segundo mandato del Presidente Macri sería del 70% del PBI. Es una deuda complicada de seguir financiando, sin tomar en cuenta los cisnes negros".

De todos modos, esta situación es bastante distinta que la que hoy exhibe China, donde esta misma ratio llegó al 300%, cuando se añade el endeudamiento de los particulares y de las empresas.

De acuerdo con el informe del IIF, en la otra vereda se paran economías como España, Austria y Portugal, que lograron reducir su deuda en proporción al PIB más de un 15%. Pero el estudio no dice nada respecto del impacto que va a causar la reforma fiscal de EE.UU. aprobada a fines de 2017 sobre el endeudamiento global, algo que los analistas anticipan como muy significativo. A pesar de ello, hay una buena noticia en el informe: la ratio deuda/PIB cayó siete puntos de porcentaje a nivel global, gracias al crecimiento económico mundial. Lo malo es que este indicador sigue siendo muy elevado: 317%.

A quién le importa

Por más que haya especialistas en todo el mundo que adviertan del riesgo de vivir con esta deuda gigantesca, la realidad indica que los distintos gobiernos y contribuyentes tienen muy poco en cuenta este dato. Y la prueba de ello es que, en la inmensa mayoría de países, la ratio creció en las últimas décadas y nadie se inquietó. Salvo en contadas situaciones límite como la Argentina (donde ya se declararon 8 defaults en su historia), la deuda pasa a ser un tema central de la agenda pública.

Porque ¿quién se preocuparía por reducir la deuda si los montos son tan grandes que se terminan volviendo abstractos? Además, se vive durante tanto tiempo en situación de sobreendeudamiento y no pasa nada... Lo malo es que no se tiene en cuenta el costo que implica para las generaciones futuras, a menos de llegar a la inevitabilidad del default. Por eso Keynes no es totalmente ajeno a esta situación: para la teoría keynesiana, el endeudamiento público sirve para el desarrollo económico de una nación. El problema surge cuando se abusa de este recurso.