EL MERCADO RECLAMA UN SUSTITUTO QUE RECUPERE LA TRANSPARENCIA PERDIDA EN 2012

La decadencia de la Libor impulsa nuevas tasas de interés de referencia

La Reserva Federal de Nueva York lanza su tasa SOFR para contrarrestar las suspicacias que generó la interbancaria de Londres tras la gran manipulación de 2012

¿El Rey ha muerto, viva el Rey? En el caso de las tasas de interés de referencia, parecería ser que los cambios de dinastía no se dan de una manera tan abrupta y automática. Por lo menos, esto es lo que varios han intentado pronosticar con respecto a la célebre Libor, faro de los mercados financieros en lo que a tasas interbancarias se refiere.

Pero lo que sí es un hecho es que la London Interbank Offered Rate ya no goza del prestigio indiscutido que tuvo durante tanto tiempo. Como se dice en la jerga del boxeo, al campeón le están entrando los golpes. Porque hoy son varios los que piden un sustituto que recupere la transparencia y confianza perdidas tras la gran manipulación de 2012, y probablemente por eso la Reserva Federal de Nueva York ya lo esté intentando con su nueva tasa SOFR.

La Libor, uno de los pilares sobre los que la City de Londres se sostiene como centro financiero mundial, debe su fama a que es utilizada para realizar todo tipo de operaciones, desde créditos hipotecarios, prendarios, estudiantiles y financiamiento de tarjetas de crédito, hasta operaciones más complejas como instrumentos derivados.

La tasa se fija a partir de la información provista por los bancos sobre su costo diario de tomar dinero prestado de otras entidades en el corto plazo (y no a partir de transacciones reales). Pero si los bancos no dicen la verdad y se ponen de acuerdo para mentir, se genera la posibilidad de realizar un arbitraje y ganar con la diferencia entre el costo real y el declarado, lo que pasa a ser una estafa muy lucrativa.

Exactamente esto fue lo que se descubrió en junio de 2012, cuando el banco Barclays aceptó pagar una multa de u$s 460 millones para cerrar las investigaciones sobre su participación en la manipulación. Millones de pequeños y grandes inversores se dieron cuenta de que las tasas que venían pagando por sus instrumentos financieros no eran reales y que habían contribuido (sin saberlo) al enriquecimiento de varios operadores de distintas entidades bancarias, entre las que se encontraban el UBS, Credit Suisse, Barclays, Bank of America, HSBC, Royal Bank of Scotland, Citigroup y JPMorgan.

Al día de hoy, son muchos los ejecutivos del sector que tuvieron que renunciar por su participación en el escándalo de 2012 (el último en hacerlo fue el número dos del Societe Generale, a principios de marzo de 2018) y las multas aplicadas a las entidades que participaron de la estafa ya superan los u$s 10.000 millones, según Bloomberg.

Porque lo que las autoridades de control de los mercados pudieron comprender después de seis años es que hubo dos tipos de manipulación: por un lado, para beneficiar la posición financiera de los operadores, y por el otro, para mejorar la imagen respecto de la situación financiera de los bancos, sobre todo durante la crisis subprime, cuando su solidez estaba puesta en serias dudas.

No va más

Esto motivó a que las autoridades británicas y estadounidenses decidieran buscar un reemplazante de la Libor, puesto que su transparencia había quedado seriamente en entredicho. Encima, relanzar la misma tasa se había convertido en una tarea demasiado costosa. El tema es que tampoco resulta fácil cambiarla así no más, ya que su uso es tan extendido que haría falta un período de transición bastante largo para alcanzar el objetivo (y sin la certeza de que los inversores terminen adhiriendo al cambio).

Además, desde que estalló la crisis financiera, el mercado del crédito interbancario se redujo de manera significativa: los bancos pasaron a recibir financiamiento masivo de parte de los bancos centrales, lo que volvió menos fiable a la Libor como reflejo del costo del dinero.

Fue así que la Fed de Nueva York decidió presentar recientemente su propia tasa de referencia, la Secured Overnight Financing Rate (SOFR), con el objetivo de terminar con la supremacía de la Libor en dólares.

A diferencia de la tasa londinense, la SOFR no va a estar fijada a partir del mercado interbancario, sino en base a las operaciones diarias de recompra de activos (más conocidas como repo, o Repurchase Agreement), para financiar al Tesoro estadounidense. Se trata de un volumen diario de transacciones superior a los u$s 800.000 millones, lo que le da una profundidad superior al de la Libor.

Además, los datos sobre los que se mide la SOFR son mucho más transparentes, aunque los especialistas estiman que el nuevo indicador sufrirá un poco más de volatilidad a fines de cada mes y de cada trimestre, cuando aumentan las operaciones de repo. De todos modos, la variación no debería ser significativa, según los expertos.

Armarse de paciencia

Por más que la bolsa de Chicago haya anunciado el lanzamiento de contratos de futuros indexados a la SOFR para principios de mayo próximo, habrá que ver cuál será su nivel de éxito entre los inversores y su capacidad para generar un volumen de operaciones suficiente. La pregunta del millón será saber si se desarrollará la liquidez en estos futuros y si los actores del mercado migrarán sus contratos de la Libor a estos productos derivados con la SOFR como subyacente, afirmó Subadra Rajappa, analista de Societe Generale.

Para el comité de la Fed a cargo del lanzamiento de la nueva tasa, no hay que esperar grandes novedades en el corto plazo, sino que el período de transición debería extenderse hasta el año 2021. Tal vez, la mejor comparación con la situación actual provenga del Vaticano: a similitud de los dos papas, la Libor podría convertirse en una tasa emérita y la SOFR en una en ejercicio.

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