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La correlación entre el dólar y las materias primas pierde fuerza

La tradicional correlación entre el dólar y las materias primas parece perder fuerza. Hoy el dólar Index se ubica cerca de picos históricos a la vez que las materias primas, con el petróleo a la cabeza, también se ubica en máximos del año. A contramano de lo que se espera con la suba del dólar, los activos financieros de los mercados emergentes han evidenciado grandes avances en lo que va del 2016.

En momentos en donde la Fed se encuentra próxima a subir su tasa de referencia otro cuarto de punto, todas las miradas tienden a centrarse en la evolución del dólar. Esto se da principalmente porque una suba de tasas de referencia de la Fed tiende a generar una salida de capitales del resto de los mercados y buscan regresar a EE.UU.

Justamente, tal rearmado de posiciones suele generar una presión devaluatoria del resto de las monedas y de apreciación del dólar y las materias primas tienden a bajar.

Si se hace un repaso de la correlación de largo plazo con las materias primas, podemos ver que las mismas suelen tener un movimiento opuesto al billete. Así, una suba de tasa de la Fed debería impactar en las materias primas. Como derivada segunda a dichos movimientos, los mercados emergentes, típicos productores de commodities terminarían sufriendo doblemente, no solo por la salida de capitales producto de la suba de tasas sino también por la baja en el precio de los productos que producen y exportan.

Ahora bien, la actualidad parece salirse del molde. El dólar se ubica en máximos de 8 meses a igual que el petróleo y muchas bolsas emergentes. En el mismo sentido, los bonos de emergentes han mostrado importantes avances. Todo esto implica que, mientras el dólar subió, el resto de los activos también subieron y por ende la correlación negativa no se esta cumpliendo del todo.

Particularmente con el petróleo, vemos que la correlación del crudo con el dólar ha caído de niveles de 24% de correlación negativa de largo plazo entre 2010 y 2014, pasando a 12% de correlación negativa en 2015 y 8% de correlación negativa en los primeros 10 meses de 2016. Si se hace el análisis para las materias primas en general, se puede observar que la correlación entre el dólar y el Bloomberg Commodity Index era del 50% negativo entre 2010 y 2014, descendiendo a -40% en 2015 y al 25% negativo en 2016.

Las que parecen haber divorciado su suerte del dólar son las acciones emergente. Si vemos el índice que las agrupa (EEM) la correlación negativa de largo plazo evidenciada entre 2010 y 2014 era del 45%. La misma cae a 14% en los primeros 10 meses de 2010. Algo similar ocurre con acciones de Latinoamérica, medido por el ETF-ILF el cual muestra una correlación entre 2010 y 2014 de 41% y desciende a 2016 al 21% de correlación negativa.