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La agencia Fitch mejoró la nota de los bonos argentinos emitidos en pesos

La agencia siguió los pasos de Moody’s y Standard and Poor’s, que subieron la nota de la deuda soberana ante las perspectivas de un cambio en las políticas de gobierno. Fitch destacó que la política monetaria recuperó su foco en la lucha contra la inflación

La calificadora de riesgo Fitch mejoró la nota de los bonos argentinos a la largo plazo emitidos en pesos a "B" desde "CCC", impulsada por una mejora en el marco político del país, la reducción de la vulnerabilidad externa y la esperable reducción en las restricciones fiscales.
La nota refleja el paso de una calificación de "riesgo sustancial" a "altamente especulativa", que Fitch también aplicó al país, aunque mantuvo el "default selectivo" para los activos argentinos emitidos en moneda extranjera a corto y largo plazo.
La agencia siguió los pasos de Moody’s y Standard and Poor’s, que tomaron la iniciativa para mejorar la nota de la deuda soberana con la perspectiva de un cambio de gobierno y la asunción de Mauricio Macri, respectivamente.
Fitch considera que las mejoras logradas por el actual gobierno equilibran los riesgos de la economía, como una liquidez externa relativamente débil, el bajo desempeño macroeconómico en comparación con países similares y el deterioro de las finanzas públicas durante los últimos años.
"Desde que asumió el poder en diciembre de 2015, el gobierno de Mauricio Macri removió las restricciones cambiarias introducidas en 2011 y aumentó la flexibilidad de la peso argentino, el cual deberá contribuir a la mejora de la capacidad de la economía para absorber los shocks externos y aliviar la presión sobre las reservas internacionales", apuntó Fitch.
De acuerdo a la calificadora, estos cambios de política contribuyeron a eliminar las distorsiones en el tipo de cambio que fueron evidentes durante el año pasado, con el amplio diferencial que registraron la cotización del dólar oficial y el paralelo. A su vez, Fitch destacó que la política monetaria recuperó su foco en la lucha contra la inflación y el freno de los agregados monetarios, que fue "alimentada en años anteriores por la financiación monetaria del déficit".
"Esperamos una mejor coordinación de la política fiscal y el acceso a fuentes frescas de financiamiento que permitan a las autoridades eliminar gradualmente la financiación del banco central, una fuente clave de las presiones inflacionarias", agregó la calificadora.
En febrero había sido el turno de
Standard and Poor’s (S&P), que subió la calificación no solicitada de largo plazo en moneda local a "B-" desde "CCC+". "La nueva administración ha presentado un plan creíble para lidiar con los desequilibrios macroeconómicos que por mucho tiempo ha enfrentado Argentina, ha eliminado las restricciones cambiarias y ha iniciado negociaciones con sus acreedores que no ingresaron a las reestructuraciones de 2005 y 2010", argumentó.
Las calificaciones en moneda extranjera se mantendrán en "SD" hasta que Argentina resuelva el incumplimiento de 2014, ya sea mediante el pago de la deuda, canje u otro acuerdo.
En el caso de Moody’s, en noviembre de 2015 cambió la perspectiva de la calificación de Argentina en "Caa1" a positiva desde estable, junto con los bonos bajo legislación extranjera. Para la agencia, una resolución definitiva con los holdouts eliminaría la necesidad de hacer una diferenciación entre las calificaciones de los bonos y facilitaría el acceso a los mercados de capitales internacionales.
"En el mediano plazo, el principal desafío crediticio será reducir significativamente los desequilibrios macroeconómicos, que incluyen: alto nivel de inflación, gran déficit fiscal, estancamiento del crecimiento económico, dependencia de financiamiento del Banco Central y caída del nivel de reservas internacionales", remarcó Moody’s.
Para la calificadora, la continuidad de políticas será un factor que podría respaldar una transición, en última instancia, de calificación hacia el grado de inversión.