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Juegos Olímpicos: resultaron un desastre financiero para todas las sedes

Un estudio muestra cómo los beneficios para los habitantes se sobredimensionaron y se subestimaron sus costos, con pérdidas de miles de millones de dólares

Juegos Olímpicos: resultaron un desastre financiero para todas las sedes

En épocas en que la crisis política de Brasil es noticia en todo el mundo, impulsada por los escándalos de corrupción que fueron apareciendo en los últimos años, y que un organismo internacional del deporte como la FIFA también está salpicado por los sobornos a gran escala de los Mundiales de fútbol, un estudio pone la lupa en el otro mega evento deportivo planetario, como son los Juegos Olímpicos (JJOO) de verano.
El trabajo en cuestión, elaborado por los académicos estadounidenses Robert Baade (Lake Forest College, Illinois) y Victor Matheson (College of the Holy Cross, Massachusetts) se titula "Going for the gold: the economics of the Olympics" ("Yendo por el oro: la economía de los Juegos Olímpicos") y se dedica a evaluar cuán rentable fue para las ciudades organizadoras recibir la máxima cita olímpica. El resultado del estudio es demoledor: desde que se iniciaron los JJOO de la era moderna (en Atenas en 1896), siempre fue un pésimo negocio financiero para cada una de las ciudades sede (Londres 2012 fue la número 30), a excepción de Los Angeles 1984, cuando la organización arrojó superávit.
Los autores son especialistas mundialmente reconocidos en el estudio de los beneficios económicos que aportan las grandes infraestructuras y eventos deportivos a una ciudad, región o país. "Existen tres grandes categorías de beneficios: los de corto plazo relacionados con el gasto de los turistas durante los Juegos; los de largo plazo relacionados con el ’legado olímpico", que pueden incluir mejoras en infraestructura y mayor intercambio comercial, inversión extranjera directa o turismo después de los Juegos; y beneficios intangibles tales como el "efecto de sentirse bien" o el "orgullo cívico", afirman Baade y Matheson.
En base a los diversos trabajos que se realizaron para cada uno de los Juegos a lo largo de la historia, no quedan dudas de que esos beneficios esperados (de corto o largo plazo) casi nunca llegaron, porque los costos terminaron superando los montos originalmente previstos, convirtiendo a la organización en una fiesta muy costosa y difícil de pagar una vez que se terminan los JJOO. Incluso es más costosa en países emergentes (como va a ser el caso de Río) que en los desarrollados, según los autores.
¿Cuáles son los mayores costos que afronta cada ciudad organizadora? El estudio también los clasifica en tres categorías: infraestructuras generales como transporte y alojamiento para albergar a los atletas y seguidores; infraestructuras deportivas específicas que se requieren para realizar las distintas competencias; y costos operativos como administrativos generales, las ceremonias de apertura y cierre y la seguridad del evento.

Números que se dibujan

Baade y Matheson se preguntan cómo puede ser que los JJOO sean tan poco rentables desde el punto de vista financiero si los estudios de factibilidad previos los presentan siempre como una enorme oportunidad de desarrollo económico para la ciudad organizadora. La respuesta confirma algo que ya se suponía: que el INDEC no es el único organismo en el mundo que aprendió a "dibujar" los números.
De hecho, los estudios previos son realizados para entidades que tienen fuertes intereses creados en que los Juegos se lleven a cabo en la ciudad recomendada para ser sede, por lo que las consultoras contratadas no saben, no quieren o no pueden hacer otra cosa que manipular las proyecciones de costos y beneficios.
Los autores ponen el foco en tres variables que generalmente no se tienen bien en cuenta en los estudios financieros: se subestiman el efecto sustitución (que consiste en evaluar si los habitantes locales van a estar dispuestos a gastar más por la organización de los Juegos en su ciudad) y el efecto desplazamiento (en qué medida los turistas que tradicionalmente van a ese destino dejan de ir porque se realizan los JJOO), mientras que se sobreestima el multiplicador de impacto, que consiste en evaluar en qué proporción los beneficios económicos de los JJOO se desparraman en el resto de la economía local.
En síntesis, el resultado financiero termina siendo deficitario porque desde que se presenta el proyecto de candidatura de una ciudad ante el Comité Olímpico Internacional (COI) para ser elegida como sede, los datos no están bien estimados, de acuerdo con Baade y Matheson.
La pregunta que cabe hacerse es cómo hizo Los Angeles en 1984 para evitar lo que parecía inevitable (terminar siendo deficitaria).
Para entender mejor el contexto, vale la pena tener en cuenta que si bien es común (y está previsto) que el gasto organizativo supere siempre el 100% del presupuesto, en los JJOO de Montreal 1976, el sobrecosto llegó ¡al 800%!, dejando a la ciudad casi quebrada y con una deuda que terminó de pagar 30 años después.
Así que frente a ese antecedente, el comité organizador de Los Angeles logró imponer su criterio al COI de usar las infraestructuras existentes (el estadio "Coliseum" tenía 60 años de antigüedad en ese momento) y de financiar los demás gastos por medio del sponsoreo privado (McDonald’s, etc.).
¿Cómo evitar este despilfarro de dinero, sobre todo en tiempos de crisis financiera en los principales países desarrollados?
Los autores recuerdan que es cada vez mayor el rechazo de los habitantes de las distintas ciudades por recibir los JJOO, de ahí que sugieran cambiar el sistema de organización. O bien hacer dos seguidos en una misma ciudad, o en cuatro como máximo que vayan rotando, como forma de lograr amortizar la enorme inversión en infraestructuras.
Y que haya reglamentaciones más estrictas para fijar un límite a los costos y una mayor transparencia en las cuentas financieras. Si bien Buenos Aires va a organizar en dos años más una versión menor de los JJOO (los de la Juventud), el gasto en obras de infraestructura debería ser una señal a tener en cuenta para no pagar después otra mega fiesta como la que les espera a los sufridos cariocas.

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