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Janet Yellen es candidata a ser la próxima archirrival de Donald Trump

Con la suba de tasas de interés y el anticipo de que habría hasta tres avances más durante 2017, Janet Yellen, presidente de la Fed, podría ser la nueva archirrival de Trump

Janet Yellen es candidata a ser la próxima archirrival de Donald Trump

Corren días difíciles para la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen. Para una figura más acostumbrada a las sordinas y medias voces que le caben por ser jefa de la política monetaria de la principal potencia económica mundial, el año 2017 promete ponerla seriamente a prueba.

Porque tendrá que aprender a convivir con un presidente que, en cierta forma, se ubica en las antípodas de su estilo reservado y discreto. Casi como hablar del ying y el yang, es decir dos fuerzas fundamentalmente opuestas que van a dominar buena parte de la vida de los estadounidenses, pero también del resto del planeta.

Quien llega a ocupar el cargo que deja Barack Obama no es un especialista de la diplomacia y del arte del compromiso. Por lo menos, la imagen que Donald Trump muestra de sí mismo es cualquier cosa menos esa. Y, sobre todo, una figura hasta ahora inclasificable, a la que ni siquiera el mote de ‘populista‘ lo podría describir en su totalidad, que promete actuar como el elefante que se extravió en la cristalería. En todo caso, esa táctica de arrasar con todo le dio un excelente resultado hasta ahora: derribó a todos los candidatos que se le pusieron delante, doblando la apuesta y llevando la confrontación hasta límites que el resto no se animó a traspasar.

Pero cuando ya logró su objetivo, es decir convertirse en presidente de EE.UU., ahora la tarea puede llegar a ser mucho más delicada, sobre todo si persiste en llevar adelante su gobierno con el mismo nivel de antagonismo que le sirvió durante la campaña electoral.

Para los argentinos, este estilo combativo de ejercicio del poder y de búsqueda permanente de adversarios resulta bastante conocido, habida cuenta que los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner utilizaron este recurso para fortalecerse y mantener unidos a sus seguidores.

En el caso de Donald Trump, su última archirrival fue la candidata demócrata Hillary Clinton, quien quedó herida de muerte la noche de las elecciones del 8 de noviembre pasado, cuando cayó derrotada. Así que ahora comienza el complicado ejercicio de buscarse un nuevo adversario (o varios) con quien confrontar a partir de ahora. En materia de política exterior, ya queda claro que China va a ser el enemigo número uno de EE.UU., en beneficio de Rusia, que parece perder ese lugar de privilegio ostentado hasta ahora.

El principal enemigo interno

Pero desde el punto de vista interno, la posición en la que se está ubicando la Fed y su presidenta, Janet Yellen, podrían convertirlos muy rápido en el nuevo ‘cuco’ contra el cual Trump y su gobierno deberían llamar a la ‘guerra santa’. Durante la campaña, el magnate inmobiliario se quejó varias veces de que Yellen favorecía a su rival demócrata, al mantener un estímulo artificial de la economía con una política monetaria ultra expansiva. En la visión de Trump, las tasas de interés cercanas a cero sólo ayudaban a que la campaña de Clinton se sostuviera a flote. Pero ahora que ya ganó, su discurso hacia la Fed promete cambiar de manera radical en muy poco tiempo.

En primer lugar, respecto de las regulaciones bancarias que se pusieron en práctica tras la crisis subprime (la ley Dodd-Frank es la principal de ellas), en gran parte responsabilidad de la laxitud y la falta de controles a las que había llegado el sistema financiero. Trump considera que no benefician al sector, mientras que para Yellen éstas son necesarias. "Creo que se viene un enfrentamiento entre la visión de la administración Trump y la de la Fed respecto de la regulación bancaria. Yellen dice que tenemos que aprender de los errores de 2008-2009 y por eso existen motivos para que las regulaciones se mantengan", afirmó David Page, de AXA.

En la opinión del analista, si Trump quiere modificar estas normas, tendrá que pasar por varias audiencias en el Congreso, donde Yellen también será escuchada. "Y ahí será un juego de credibilidad: harán falta tan sólo tres senadores republicanos que no estén de acuerdo con Trump para que no se logre cambiar estas reglamentaciones", explicó Page.

Lucha por las tasas

El segundo frente de conflicto, y seguramente el principal entre el nuevo gobierno y la Fed, estará en la política monetaria que siga el organismo. Porque si antes Trump estaba en contra de mantener la tasa baja, ahora va a opinar lo contrario. Sobre todo para que no se vea afectado su ambicioso plan de estímulo de la economía, baja de impuestos e inversión pública. Pero la reciente decisión del máximo organismo monetario de aumentar las tasas, y principalmente la posibilidad de que vuelvan a subir hasta tres veces más durante el año próximo, podrían ser una piedra en el zapato de Trump y de su plan económico. Porque afectaría el déficit fiscal y el excesivo nivel de endeudamiento, que sigue estando en niveles récord.

De acuerdo con las últimas declaraciones de Yellen, la Fed va a evaluar los efectos del plan económico presentado por el nuevo gobierno. Además, la funcionaria no parece estar convencida de que la economía estadounidense requiera de nuevos estímulos. Pero si ese es el caso, tal vez haya que evaluar un programa de suba de tasas más acelerado que las cinco previstas para los próximos dos años. "Considerando la mejora inesperada de la inflación y la aceleración del crecimiento del PIB, la Fed puede verse obligada a ajustar más brutalmente las condiciones monetarias hacia fines del año próximo", sostuvo el analista Cyril Regnat, de Natixis.

Al dar la señal de que se termina la era de la ‘plata dulce’ en EE.UU. (y de las subas récord de los mercados financieros), la Fed podría convertirse muy rápido en la sede de los conspiradores que ponen en peligro al nuevo gobierno. En el lenguaje maniqueo de los reality show que tanta fama le dieron a Trump, esto podría equivaler a iniciar contra Yellen una lucha a matar o morir.