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Inversores creen que Uber podría resultar la salida a bolsa del año

Nacida en 2010, la compañía de transporte de pasajeros online ya vale u$s 60.000 millones. El mercado ansía una salida a bolsa pero el CEO dice que prefiere estirarlo

Inversores creen que Uber podría resultar la salida a bolsa del año

"¡Fuera Uber!", el cartel que más se vio en las últimas semanas en la luneta de los taxis de Buenos Aires, versión moderna del viejo "Yankees, go home!", no tiene nada de original por estas latitudes. Ya viene siendo utilizado como grito de guerra por taxistas de Chile, México y Colombia, donde se denunciaron más de 50 agresiones a choferes contratados por Uber en lo que va de 2016, y donde además cayeron significativamente las ventas de autos de color blanco, por miedo a que se los confunda con los que usan los conductores de la compañía de origen estadounidense.

Pero si bien los primeros pasos en América Latina de la ya famosa empresa nacida en San Francisco, California, fueron bastante negativos, el futuro luce más que promisorio. Y si no, basta con un botón de muestra: en tan sólo cinco años y medio de existencia ya tiene un valor estimado de mercado de u$s 60.000 millones. Por si fuera poco, en los últimos 18 meses (siete rondas de inversores) ya recaudó u$s 10.000 millones, un capital que le permite manejarse con mucha soltura frente a incidentes como los de las ciudades latinoamericanas, en las que los taxistas están más sindicalizados y mejor protegidos que en otras partes del mundo.

A su vez, Uber acaba de dar un enorme paso en sus aspiraciones de posicionarse como un modelo de negocio sustentable en el mediano y largo plazo, mucho más importante que la pelea con los taxistas porteños. En un acuerdo privado logró poner fin a una demanda colectiva (class action) de 385.000 choferes de California y Massachusetts, quienes reclamaban ser reconocidos como empleados de la compañía. A cambio de un desembolso de u$s 84 millones, los choferes aceptaron seguir bajo la figura de trabajadores independientes. Esta suma se completaría con un pago adicional de u$s 16 millones (total de u$s 100 millones) luego de que Uber haga su prometida salida a bolsa y su valor de mercado supere un monto (no estipulado) durante los 12 meses siguientes.

Si bien podría parecer una derrota para la empresa, el haber llegado a un acuerdo con sus choferes para frenar un juicio que tenía fecha de inicio el próximo 20 de junio, la realidad (vista desde la óptica de los principales medios y analistas estadounidenses) es que Uber logró meter la quinta marcha hacia su transformación en un imperio mundial del transporte de pasajeros. Porque de cara a los futuros inversores que quieran comprar acciones, cuando la empresa haga su IPO, el acuerdo elimina la principal duda que todavía quedaba en torno a su futuro.

Con este arreglo extrajudicial, que sólo tiene que ser convalidado por un juez, Uber se ahorra el pago de millones de dólares en cargas sociales, vacaciones pagas y seguros para sus choferes, no sólo en Estados Unidos sino también en otras partes del mundo, donde seguramente vaya a sentar jurisprudencia sobre el modelo de relación laboral entre la compañía y los conductores contratados.

"Somos conscientes de que algunos van a sentirse decepcionados porque no va a haber juicio. Pero creemos que el acuerdo que negociamos brinda importantes beneficios, financieros y no financieros, que mejoran la vida de los choferes", sostuvo Shannon Liss-Riordan, abogada a cargo de la demanda colectiva.

El detalle del arreglo no es menor, porque muchas start up no pudieron sostener su proyecto por no lograr despejar esta incertidumbre frente a los potenciales inversores, es decir, cómo iban a afrontar el costo laboral a medida que la empresa creciera de tamaño.

De hecho, recientemente tuvo que cerrar sus puertas Homejoy, conocida como la "Uber de la limpieza a domicilio", también con sede en San Francisco y que replicaba el modelo de la empresa de remises: una aplicación que conectaba los demandantes de servicio doméstico con personal dispuesto a cubrir esas necesidades. En un mercado valuado en u$s 400.000 millones, Homejoy anunció su cierre por quedarse sin liquidez. En realidad, sus problemas empezaron bastante antes cuando los trabajadores iniciaron acciones legales para ser reconocidos como empleados y los inversores dejaron de financiar la expansión de la firma.

En el caso de Uber, este escollo fue superado la semana pasada, por lo que ya todos los operadores e inversores se frotan las manos y se relamen esperando el anuncio de la salida a bolsa. En realidad, existe la expectativa de que se convierta en el mayor IPO del año, teniendo en cuenta el valor que ya alcanzó Uber y la liquidez de que dispone. Y esto a pesar de que su cofundador y CEO, Travis Kalanick, haya comunicado que iba a tratar de que esto sucediera "lo más tarde posible".

"Tenemos cinco años y medio de existencia y me parece un poco prematuro llegar a esta instancia dentro de nuestro ciclo de vida. Eventualmente llegaremos allí, pero antes tenemos que conseguir liquidez para los inversores", afirmó el ejecutivo.

A pesar de las declaraciones de Kalanick y de que la empresa cuente con un colchón suficiente como para darse el lujo de patear para adelante el IPO (además se rumorea que facturó u$ 660 millones en el primer semestre de 2015), en el mercado siguen apostando a que antes de fin de año se hará el anuncio para abalanzarse sobre las acciones. De esta manera, Uber se uniría a una lista de salidas a bolsa que prometen ser muy atractivas, como Airbnb, la aplicación de reservas de alojamientos privados (valuada en u$s 25.500 millones), Snapchat, aplicación de intercambio de fotos y videos (u$s 16.000 millones), Spotify, líder en música digital (u$s 8.500 millones) y Pinterest, otro servicio de intercambio de fotos. Si por ahora va a ser difícil tomar un auto de Uber en Buenos Aires, por lo menos se puede matizar la espera tratando de participar como inversor de lo que promete ser uno de los mejores negocios de los próximos años.