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Grandes bancos enfrentan contexto inédito por auge del populismo

Un informe plantea cómo las entidades deberán adaptarse en EE.UU. y Europa a un escenario económico muy distinto al que estaban acostumbradas

Grandes bancos enfrentan contexto inédito por auge del populismo

"El futuro ya llegó, llegó como vos no lo esperabas", cantaba Patricio Rey hace casi 30 años atrás. Y la verdad es que los grandes bancos internacionales no se esperaban para nada que tuvieran que rever sus planes y estrategias de negocios por el auge del populismo en buena parte del mundo desarrollado.

Pero como también cantaba Joan Manuel Serrat, "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Así que a las entidades financieras no les queda otra alternativa que aceptar lo que ya es una realidad inmodificable: Donald Trump es presidente de EEUU, el Reino Unido decidió separarse de la Unión Europea (UE), y varios países más de la zona euro podrían seguir el mismo camino, si ganan en las próximas elecciones los partidos antieuropeos de Francia, Alemania o Italia, por citar a los principales.

¿Por qué los bancos deberían revisar sus estrategias y proyectos de inversión cuanto antes? Porque el contexto económico internacional está cambiando a pasos acelerados y, quien no tenga los reflejos suficientes para adaptarse a estos cambios que ya están sucediendo, podría llegar a perder participación en el mercado, o incluso terminar siendo absorbido por un competidor. Esto es lo que afirma un informe publicado por la consultora Oliver Wyman ("Financial Institutions in an Age of Populism"), en el que se alerta sobre cómo afectará al sector bancario y financiero estos cambios políticos que empezaron el año pasado.

"Los acontecimientos de 2016 plantean la posibilidad real de que el populismo y el nacionalismo jueguen un rol mucho mayor en las economías desarrolladas durante las próximas décadas que lo que fue en las últimas. Las entidades financieras tienen que pensar hoy de qué manera pueden adaptarse, de ser necesario, si finalmente resulta ser la era del populismo", sostiene el informe de la consultora.

Un mundo más dirigista

Como si fuera un estigma nacional, otra vez la Argentina (para bien o para mal), llega demasiado pronto o va a contramano de las principales tendencias mundiales. En este caso, se trata de cómo están avanzando las ideas populistas en buena parte del mundo desarrollado. Porque no sólo en EE.UU. y el Reino Unido se van imponiendo medidas de corte demagógico (esto ya se ve en la presidencia de Trump y en las decisiones que está tomando la primera ministra británica Theresa May tras el Brexit), sino que también se nota claramente en las promesas de campaña de la mayoría de candidatos en las elecciones presidenciales francesas, y en las parlamentarias de Alemania.

Para Oliver Wyman, la realidad que vivieron los bancos en los últimos 30 años no sirve para planificar los próximos 30, y por eso es fundamental prepararse para los cambios que están ocurriendo.

En primer lugar, los analistas de la consultora anticipan un mundo más dirigista, con mayor intervención del Estado. Un ejemplo de esto son los tweets que lanzó Donald Trump contra las empresas que no estaban dispuestas a mudar sus plantas de vuelta a territorio estadounidense. Varias automotrices entendieron el mensaje y decidieron paralizar distintos proyectos en el extranjero, principalmente México. Pero también se comprueba un cierto dirigismo en contra de los Bancos Centrales y su sagrada (hasta ahora) independencia. "Por más que en teoría sean independientes, todos los Bancos Centrales están atravesados, a mayor o menor nivel, por corrientes políticas", indican desde la consultora.

Por supuesto, si los gobiernos se van volviendo más intervencionistas, la globalización es la primera en pagar las consecuencias de ello. Y algo de esto ya está sucediendo: la cooperación internacional (para reducir el cambio climático o para la defensa europea, por ejemplo) corre el riesgo de desacelerarse. Esto podría afectar en los próximos años los flujos de bienes, servicios y capitales alrededor del mundo. Para los bancos, el negocio del financiamiento del comercio exterior podría verse seriamente afectado.

Más volatilidad para todos

"Como el populismo no confía en las élites y los expertos, las instituciones que ellos crearon podrían ser revisadas, con reguladores independientes que también podrían perder parte de su independencia", afirma en otra parte el informe. A lo que se refiere es a que la volatilidad debería ser considerada como una variable que afectaría cada vez más a los mercados financieros internacionales. "Será peligroso tomar por seguro acuerdos que funcionan desde hace tiempo", es una de las advertencias hacia los bancos.

Con un mundo más inestable y riesgoso por delante, las tasas de interés deberían subir para reflejar este efecto, a menos que los riesgos crezcan tanto que los inversores prefieran guardar sus ahorros sin invertirlos. Pero también debería impulsar la tasa de inflación, obligando a las entidades financieras a rever sus decisiones de crédito en función de este nuevo escenario de tasas. "Los bancos estadounidenses ya asignan recursos importantes para la gestión de sus asuntos públicos, pero en realidad, el tema es mucho más amplio en relación con los gobiernos", sostiene Oliver Wyman.

Desde el punto de vista operativo, las entidades también tienen que estar mejor preparadas para los ciberataques, diversificar aún más sus actividades y mercados, así como aumentar sus niveles de liquidez. Para los analistas de la consultora, el principal problema es que "los bancos se basan en argumentos racionales, cuando habrá que imaginar formas de comunicación en un nuevo contexto en el que el populismo se opone al expertise".