Jueves  11 de Julio de 2019

González Pini, Grupo ST: "Mantenemos nuestra cartera comercial a la mínima expresión"

Tras desprenderse de la banca minorista, el banco del Grupo ST tomó una postura conservadora para atravesar el año electoral. “Fuimos hábiles en captar fondeo e invertirlo en Leliq a muy bajo riesgo”, dijo, su CEO. 

González Pini, Grupo ST: "Mantenemos nuestra cartera comercial a la mínima expresión"

En la casa central del Banco BST, ubicada a metros del Obelisco, Santiago González Pini, CEO de la entidad, recibe a APERTURA para charlar de la estrategia del banco en tiempos de volatilidad. La entidad es la nave insignia del Grupo ST que también incluye a la aseguradora Orígenes, Quinquela Asset Management y la financiera Directo, entre otras empresas. El año pasado, BST decidió desprenderse de sus 32 sucursales dedicadas a banca minorista y mover el foco del negocio hacia los clientes institucionales.

Tras esa reestructuración, González Pini llegó a su actual puesto y hubo una serie de modificaciones en el organigrama del banco. “Incorporamos un nuevo gerente Comercial. En Tesorería, trajimos a un nuevo gerente Financiero. En riesgos, reforzamos la estructura con gente que antes estaba en la gerencia Comercial. Además, reforzamos el área de préstamos en función de la coyuntura que estamos viendo, con los problemas crediticios que afectaron a la industria”, explica. También adoptaron un nuevo enfoque comercial, donde prima la estrategia wait and see, marcada por las elecciones presidenciales de este año.

¿Cómo se reorganizó la estructura del banco después de desprenderse de la banca minorista?

—El negocio se reenfocó. Perdimos las sucursales y nos dedicamos a ser un banco bien corporativo. Nuestra ventaja competitiva es la capacidad de maniobra. Somos tan chiquitos como una mojarrita en el océano y eso nos permite movernos rápido. Esa es la impronta que estamos tratando de bajarle a todo el mundo: seamos rápidos en las reacciones porque nos podemos dar el lujo de serlo. Tenemos todas las desventajas de ser un banco chico pero la gran ventaja en un contexto tan cambiante como el de hoy es que podemos reaccionar y cambiar nuestras posiciones y estrategias bastante rápido. Justamente, la principal estrategia es la falta de estrategia. Vamos surfeando la ola más fácil que algún banco grande que tiene una inercia mucho mayor.

Tenemos todas las desventajas de ser un banco chico pero la gran ventaja en un contexto tan cambiante como el de hoy es que podemos reaccionar y cambiar nuestras posiciones y estrategias bastante rápido.

Cuando hay oportunidades de negocio de trading, entramos fuerte allí. Cuando hay que estar más tranquilos y captar depósitos e invertirlos en Leliq con muy bajo riesgo, lo hacemos. Fuimos bastante hábiles en captar depósitos en nuestro segmento, que es el institucional, con lo que crecimos en fondeo y en activos. Gran parte de eso, en este contexto, lo volcamos a Leliq, con lo cual, tenemos un riesgo de liquidez bastante bajo y un riesgo crediticio muy leve.

Mantenemos una cartera comercial pero, en este contexto, reducida a la mínima expresión. Estamos atentos a ver qué pasa en los próximos meses que son clave para el país y la economía, así como para nuestra industria y las de nuestros clientes.

¿Qué industrias están atendiendo?

—Seguimos con un foco importante en agro. El año pasado fue bravo para ellos pero este año lo vemos bastante mejor. Estamos también en la industria tecnológica y en Oil & Gas. Seguimos manteniendo exposición en la industria de consumo pero con mucho más cuidado, con estructuras de descuento de cheques de terceros, donde de alguna manera hay garantías.

¿Ese cuidado tiene que ver con posibles problemas de pago?

—Es la industria que más ha sufrido la coyuntura, entre la caída del consumo y que muchos de los generadores de consumo tenían exposición crediticia ellos mismos.

¿Qué decisiones financieras están tomando las empresas en este contexto?

—Hemos visto que han sido muy conservadores. Están tratando de bajar el endeudamiento y los stocks. Creemos que es una decisión sana. Los estamos acompañando manteniendo líneas de asistencia. Quizá en otras situaciones dábamos líneas a sola firma y hoy estamos restringiéndolas un poco más. Entonces hacemos más descuento de cheques o facturas para seguir asistiéndolos pero, al mismo tiempo, tratar de protegernos crediticiamente.

También los estamos ayudando en su negocio pasivo. Les ofrecemos alternativas de inversión, como cash management muy rápido a través de nuestras compañías relacionadas de fondos o de cuentas remuneradas de muy corto plazo. Nosotros nos damos vuelta y eso lo invertimos en muy corto plazo en Leliq, por eso fuimos muy ágiles en ofrecerles alternativas para su negocio activo.

¿Cómo manejan el spread entre la tasa que pagan a los depositantes y que percibe el banco por Leliq?

—Nos manejamos con un mercado institucional, con lo cual el spread es bastante constante. Somos una institución tipo B, por lo que tenemos un encaje diferencial con respecto a las grandes entidades. Esto nos permite pagar más a nuestros depositantes y mantener ese spread contra la Leliq. Como los depósitos son de corto plazo y nuestras inversiones también, la fluctuación es bastante constante: en cuanto bajan las Leliq, bajamos un poquitito las tasas de los depósitos y generalmente el spread se mantiene bastante constante.

¿Están haciendo algún desarrollo tecnológico?

—Todavía no. Es algo pendiente. Estamos en un proceso de reformulación de la tecnología porque veníamos de un negocio con sucursales y todos nuestros sistemas se conectaban con las sucursales. Hoy estamos priorizando el esfuerzo tecnológico en adaptar nuestros sistemas al nuevo banco que somos. La próxima etapa sería la de digitalización.

¿Se pusieron algún objetivo concreto para este año?

—El año pasado, con la suba de tasas, el cambio estructural y el aumento de la mora, fue un año malo para el banco. Tuvimos pérdidas y los accionistas las capitalizaron para poder solventar este cambio estratégico. El compromiso con el accionista es volver a la rentabilidad este año, cosa que estamos haciendo gradualmente. No nos pusimos un objetivo de crecimiento sino de rentabilidad.

Independientemente de eso, hicimos un plan donde habíamos proyectado cierto crecimiento de activos y lo superamos porque fuimos muy hábiles. Cuando lanzamos el plan quizá pensábamos más en crecer en activos corporativos y hoy el crecimiento se dio más en activos del Banco Central.

¿Creen que para el segundo semestre las empresas pueden empezar a demandar más crédito que cash management?

—El escenario es totalmente binario, muy difícil proyectar. Puede ser muy bueno o muy malo, y hasta puede ser regular. Puede resultar como el mercado está esperando pero, aun así, la Argentina está pateando sus vencimientos de deuda a muy corto plazo. Es “todo o nada” pero, aunque salga el “todo”, va a tener que refinanciar. Esa es la pelota grande que se está armando.

La recuperación va a ser lenta. No creo que venga un segundo semestre con un crecimiento del crédito y que las compañías se lancen del todo. Va a demorar un poquito más, aun si el escenario es bueno.

La recuperación va a ser lenta. No creo que venga un segundo semestre con un crecimiento del crédito y que las compañías se lancen del todo. Va a demorar un poquito más, aun si el escenario es bueno. Es muy difícil proyectar, por eso estamos siendo muy conservadores en nuestra posición crediticia, en nuestra propias inversiones.

¿Acompañaron este año a empresas a buscar financiamiento al mercado de capitales?

—Sí, hubo bastante movimiento. Tuvimos una ventanita en enero, con el veranito que hubo, cuando sacamos varias emisiones al mercado, varias de pymes. También participamos en un bono de la Ciudad de Buenos Aires que fue muy exitoso. Estamos con algunas transacciones en el horizonte, esperando que haya una ventana de nuevo. Además, se viene el inciso “m” para las compañías de seguros. La Superintendencia de Seguros nos comentó que, como contraprestación del beneficio impositivo para los seguros de vida y retiro, surgió el inciso de inversión PyME, que ya está vigente. Y ahora viene el inciso “m” que es para infraestructura, inmobiliario y otro tipo de inversiones. Eso sería un 10 por ciento de las carteras de las compañías de vida y retiro. Estamos atentos a eso con nuestros clientes para ver qué tipo de estructuras podemos armar para cuando salga esto al mercado.

¿Qué tiene que pasar para que se abra esa ventana?

—Se tiene que despejar la incertidumbre. Que aparezcan las listas y que las encuestas empiecen a ser un poquito más consistentes, que hoy las vemos muy volátiles para un lado y para el otro.

¿Creció la mora en este último año? ¿Está en niveles preocupantes?

—Muchas compañías han contratado estudios para reestructurar. Algunas reestructuraciones fueron más forzosas, otras más benignas. Pero sí hemos visto un alto nivel de reestructuración de deuda corporativa. Los concursos aumentaron un montón con respecto a los últimos años.

¿Qué plazos y tasas se están manejando en descuento de cheques y facturas?

—Nosotros, en particular, acortamos bastante los plazos por la exposición a tasas de interés, que no sabemos cómo van a evolucionar. Normalmente estamos entre 30 y 60 días, puntualmente en 90 días, pero no más que eso. En tasas, estamos en niveles de alrededor de 75 por ciento. Lo que pasa es que no se encuentran muchas compañías dispuestas a convalidar ese nivel.

Las que las aceptan, ¿son de algún sector en particular?

—No. Son operaciones bastante puntuales de alguna cobranza que tienen y está priceado en la operación.

Muchas compañías han contratado estudios para reestructurar. Algunas reestructuraciones fueron más forzosas, otras más benignas. Pero sí hemos visto un alto nivel de reestructuración de deuda corporativa.

¿Hay demanda por algún otro tipo de crédito?

—Seguimos manteniendo la línea de financiación de exportaciones, que es en dólares y está en tasas de entre 9 y 10 por ciento. Algunos todavía los hacemos a sola firma. En otros casos, exigimos cheques en garantía con un aforo por la diferencia de cambio entre el cheque, que es en pesos, y la prefinanciación de exportaciones, que es en dólares. También tenemos vigentes algunos descuentos de contratos de obras, que son más largos en plazos pero tienen repacto de tasas.

Están en un momento de wait and see...

—Sí, estamos surfeando un poquito la ola. Sí le estamos poniendo un poco de foco al mercado de capitales en caso de que salga el inciso “m”. Estamos tratando de incrementar el negocio comisional vía productos de tesorería con nuestros clientes. Eso significa darles alternativas de inversión, compra y venta de títulos públicos, operaciones de cobertura, seguros de cambio, alternativas de dolarización vía bonos o futuros.

(Publicada en la edición número 306 de la revista Apertura; junio de 2019)

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