Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Frondizinomics y los 2338 argentinos que Macri enviaría a Marte (Aranguren incluido)

Dicen por ahí -pero Macri, como siempre, sabe más- que el propio presidente tiene un sueño que ha sido confesado a muchos y que incluso se ha filtrado y fue publicado por la prensa: que le gustaría enviar a Marte a 2338 argentinos. No hay fetichismo numérico: considera que "eligiendo bien" a los futuros desterrados -literal- entre políticos, sindicalistas, periodistas, jueces y empresarios, se evitaría la reiteración de los problemas que aquejan a la Argentina en forma cíclica cada diez años.

A este nutrido grupo podría haberse sumado en las últimas horas el colectivo de funcionarios. Es que si todos los "candidatos" tenían su asiento reservado por el presidente, es probable que, por error, mala praxis u omisión, durante el último fin de semana un argentino renombrado se haya asegurado su lugar: el ministro Juan José Aranguren. Ausente en los festejos del Bicentenario, las porciones de desconfianza en su gestión parece avanzar en el Gobierno a partir de la magnitud que ha tomado no sólo la presentación de amparos, sino también la creciente sensación de que "se le fue la mano" a la hora de hacer números en la calculadora. Por otro lado, si, como parece, se afianza en la justicia el argumento de que Aranguren se "salteó" las audiencias públicas antes de promover los incrementos tarifarios, toda la operación ‘ajuste‘ perdería vigencia.

Si bien Macri sostiene en público a Aranguren, es cuestión de tiempo para que alguien haga cuentas, principalmente de los días que faltan para las elecciones y del desgaste político que el tarifazo-gate ha traído. Ante este urgido escenario, y con una reunión en agenda para tratar del salvar el tema, el Gobierno pareció enviarle el último fin de semana un mensaje encriptado a la Corte en caso que la Casa Rosada no llegue a tiempo.

En rigor, trascendió que la Corte podría no aceptar el pedido de "per saltum" por parte del Gobierno contra los amparos, lo que implicaría darle peso propio al fallo de la Cámara Federal de La Plata, que declara ‘nulas‘ las resoluciones del ministerio de Energía que lanzaron el incremento tarifario.

De esa forma, la Corte debería recién tratar la cuestión de fondo en agosto, después de la feria judicial.

Los que conocen a Macri señalan que cuando tiene un objetivo, nadie lo convence de lo contrario. Suponiendo que hubiese lugar para un portarretrato en el escritorio de la Casa Rosada, es probable que la foto, desde esta semana, sea la del ex presidente Arturo Frondizi.

Fuentes cercanas al presidente ya no dudan: se viene un mega-plan de obra pública. Como en todo, a la realidad también habrá que ponerle algo de relato: así, el presidente quiere que a lo largo de los próximos años se lo compare con el líder desarrollista. La pregunta es si esa "leyenda" será edificada como en el kirchnerismo a fuerza de combustible mediático o, en todo caso, como consecuencia del desembarco de miles de obras en todo el país que queden como testimonio.

En la historia argentina existe un ciclo que se repite permanentemente: atraso cambiario - falta de divisas - endeudamiento - corrección y shock - devaluación - recesión. El desafío es romper con esa seguidilla. Quizás esa es la razón por la que Macri se niega a darle el visto bueno a la salida del ministro Alfonso Prat Gay y de Luis "Toto" Caputo del ministerio de Hacienda. Sabe que ambos podrían retirarse por la puerta grande y, en el caso de Prat Gay, ganarse un merecido lugar en Cancillería. Sin duda esto alimentaría las chances del ex JP Morgan de subir en la escala de posibilidades para iniciar una carrera por la presidencia, un guiño a los deseos de su madrina política, Elisa Carrió. Pero desvela a Macri la posibilidad de desarmar un equipo ganador si no tiene un reemplazo que genere la misma seguridad y gravite de igual forma. La gestión en Boca demuestra que el presidente siempre quiere tener la carta ganadora de su lado, sobre todo si las cosas marchan bien. Y sabe que lo que viene no es menor: hay que aguantar las presiones que llegarán de un lado y de otro.

Hasta ahora Macri copió gran parte de su programa de gobierno del que aplicó Frondizi. Por ejemplo, además de abordar distintas problemáticas que implicaban cuestiones relativas al mundo empresario (expropiaciones), el 30 de diciembre del 58, el presidente Frondizi anunció su ‘Plan de Estabilidad y Desarrollo‘ que consistía en la eliminación del intervencionismo estatista en los mercados. En esta línea, una de las primeras medidas fue suprimir el control de cambio y los permisos de importación. También suprimió los controles de precios a los productos del agro y decidió retirar los subsidios al consumo. Como podrá suponerse, esto generó suba en los precios, pero a lo largo de dos años pudo domar relativamente la inflación: pasó de más del 100% en el primer año, a 27,1% en el segundo y casi 14% un año después.

¿Cómo hizo? Como se dijo, el costo de vida y la inflación habían aumentado al principio y fue entonces que se adoptaron medidas tendientes a restringir los gastos de administración del Estado y se trató de poner freno al incremento salarial.

Por otro lado, en aquél entonces se fomentó la inversión extranjera. Además de su nueva política petrolera (firmar convenios con empresas extranjeras para YPF), el Poder Ejecutivo promovió una Ley para nacionalizar yacimientos de hidrocarburos. Se sabe: el Desarrollismo, política propuesta desde el gobierno, buscaba principalmente poner en marcha obras de infraestructura que iban a dar frutos a través de la industrialización, autoabastecimiento de petróleo y energía.

En tres años de gestión la producción de petróleo y gas natural aumentó 150%. El país de importador pasó a ser exportador de petróleo. La red vial creció en 10.000 kilómetros y la producción industrial aumentó un 10%. La industria automotriz produjo, en 1961, 100.000 automóviles y camiones. En 1958 se fabricaron 10.000 tractores y tres años después 25.000.

Ya en nuestros días, el "traspaso" del universo de Frondizinomics no ahorra dudas. Los primeros meses del plan económico tienen un costado aún no resuelto: las tarifas. El efecto boomerang que puede generar la negativa a avanzar en el esquema de nuevos ajustes pone en riesgo la promesa de la Casa Rosada de bajar el gasto. Por otro lado, los subsidios han descendido mucho menos de lo previsto (y bajarán menos aún si la Corte falla esta semana a favor de anular el tarifazo).

Comprendiendo que su principal problema podría seguir siendo el déficit fiscal en 2017, la pregunta es cómo reaccionará la inflación. El debate en la mesa chica es entre neokeynesianos, desarrollistas, heterodoxos y ortodoxos. El dato es que, por primera vez en décadas, todos forman parte del Gobierno, aunque por ahora algunos son más visibles que otros. La carta más fuerte la tiene, por ahora, el propio presidente, quien cree que el Premio Nobel Paul Krugman tiene razón cuando dice que la inversión pública puede ser el motor del desarrollo, pero que si el déficit se agrava y con ello la inflación, esto podría terminar expulsando al capital. El único antídoto para ese escenario es la inversión privada, interna y externa. En boca de un funcionario: "la plata no la tiene que poner el Estado, esta vez la tiene que poner el empresario de su bolsillo, sino terminados generando emisión e inflación, por eso la lentitud en el arranque".

Por ahora la inflación viene bajando. Federico Sturzenegger, el presidente del Banco Central, parece decidido a avanzar en su meta y reúne cada vez mayor consenso dentro del Gobierno. Los números de la City avalan la apuesta: julio podría arrojar una inflación del 2% y el último trimestre podría traer un guarismo del 1,5% mensual. La baja de tasas para las letras a niveles de 30% en el plazo más corto demuestra que el BCRA tiene este dato en carpeta, por lo que la volatilidad del dólar parece controlada. Las señales son claras: un piso cercano a los $ 14,50 y un techo que hoy se encuentra entre los $ 15,50 y los $ 16. Claro está que a medida que avance el año esa brecha podría escalar marginalmente, lo que tornaría más atractivas las apuestas en pesos y el mercado de la renta fija, especialmente los bonos atados al CER. La pulseada es mantener la tasa de interés positiva en términos reales para no recalentar la economía, aunque el frío polar que evidencian algunos sectores como el de la construcción y el industrial ya hace repensar algunas cuestiones.

No hay duda que Aranguren facilitó la tarea de bajar la inflación por la caída del consumo, pero el remedio podría terminar siendo peor que la enfermedad, sobre todo si la Justicia se pone en contra y el Gobierno no puede reaccionar antes tomando la iniciativa", señala una alta fuente de un ministerio. Continuará.