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LUNES 27/05/2019

Fin de ciclo: Europa abandona la inyección de dinero post-crisis

El banco central anunció el fin de su programa de recompra de activos, como ya lo hizo la Fed. Una medida que marcó una época en el mercado

Fin de ciclo: Europa abandona la inyección de dinero post-crisis

L a reunión anual de los principales banqueros centrales en Jackson Hole, Estados Unidos, bien podría asemejarse al Mundial de Clubes de fútbol que se está jugando en los Emiratos Árabes. Es la selección de lo más granado en materia de equipos de bancos centrales a nivel global, aunque nadie va allí a ganar un torneo, sino a analizar la marcha de las finanzas mundiales y coordinar las políticas monetarias necesarias para que el tren económico no descarrile.

De todas maneras, cada uno de estos funcionarios puede llevar alguna sorpresa para compartir con sus colegas, algo que hizo Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), en la reunión de 2014. Allí, el ex ejecutivo de Goldman Sachs presentó el plan de recompra masiva de activos financieros (o de relajamiento cuantitativo) que había diseñado el BCE para enfrentar el riesgo deflacionario que afectaba de manera significativa a la zona euro.

Inspirado en el ya famoso QE ("Quantitative Easing") de la Reserva Federal de EE.UU., que había salvado a la economía del colapso después de la crisis subprime, Draghi y su equipo se enfrentaban a una virtual parálisis de la zona euro, luego de capear el temporal de las hipotecas basura estadounidenses (a partir de 2008), y enfrentados al de la deuda soberana europea (a partir de 2010), con el rescate a Grecia.

Nace el QE europeo

Fue así que, en marzo de 2015, el BCE decidió poner en marcha su plan de QE, por un monto mensual inicial de 60.000 millones de euros de deuda soberana europea, que luego se ampliaría a obligaciones negociables no financieras de compañías de la zona euro.

Ahora que este programa se está terminando (la fecha tope es fines de diciembre), queda como balance la inyección de 2,6 billones de euros (monto similar al PIB de Francia, el segundo mayor de la zona euro), hecho que permitió evitar la deflación en el peor momento de la crisis, sostener la economía europea y contribuir a su reactivación.

En la conferencia de prensa que brindó Draghi para anunciar el fin del QE made in BCE, el funcionario advirtió que "si bien el equilibrio de los riesgos tiende a la baja, todavía existen incertidumbres relacionadas con factores geopolíticos, la amenaza del proteccionismo, vulnerabilidades en los mercados emergentes y la volatilidad del mercado financiero". Dentro de este combo de advertencias figuran los riesgos que entrañan el Brexit y la guerra comercial entre EE.UU. y China.

Pros y contras

Nadie discute los beneficios que aportó a la estabilidad de la zona euro la jugada de Draghi al seguir los pasos de la Fed, cuando tenía a todos los funcionarios del gobierno alemán y del Bundesbank pidiendo su cabeza por traidor a la carta orgánica del BCE, que no contemplaba el desarrollo de estímulos al crecimiento económico.

De hecho, el plan fue mucho más exitoso de lo que se preveía en un primer momento. Porque logró reducir las tasas de interés para incentivar a los bancos a prestar otra vez a las empresas europeas, cuando todos ellos se habían vuelto extremadamente aversos al riesgo a partir de la crisis de la deuda soberana. De esta manera, los particulares pudieron volver a tomar créditos, lo que otorgó nuevo dinamismo a la economía.

Sin embargo, también hubo efectos negativos por la política de emisión masiva de dinero del BCE. Al recomprar tantos activos financieros (la contrapartida era la emisión monetaria), los de mejor calidad empezaron a escasear, dificultando su uso como garantía de transacciones financieras, una modalidad muy utilizada por los bancos comerciales. Se volvía a repetir el famoso efecto desplazamiento (o "crowding out"), en el que el Estado pasa a ocupar parte del mercado financiero que hasta ese momento era territorio de los privados.

Fin de la extrema liquidez

Además, con el QE, durante todos estos años el BCE pesó de manera muy significativa en la volatilidad de los mercados financieros, al inundarlos con liquidez. Por eso, son varios los analistas que se preguntan qué pasará cuando se retire esa liquidez extrema a la que tenían acostumbrados a los mercados.

Una de las hipótesis que más se plantean es que los que más van a sufrir por esta falta de dinero serán los fondos de inversión especializados en los activos de alto riesgo, ya que los menos riesgosos pasarán a volverse más atractivos a medida que se retire el estímulo monetario del BCE.

Encima, con un mercado menos líquido, existe el riesgo de que se den movimientos violentos de los mercados si surge algún efecto manada por parte de los inversores en una misma dirección. Es toda una novedad que los especialistas miran de cerca para evaluar cómo van a reaccionar los inversores ante este nuevo escenario.

¿Adiós estímulos?

Para quienes crean que el fin del QE podría significar que el BCE deje a la intemperie a los mercados europeos, la realidad es bien distinta. Porque el organismo sigue conservando un 30% de la deuda europea, y sus funcionarios ya anunciaron que las tasas de interés de referencia se seguirán manteniendo bajas, por lo menos durante buena parte del año próximo.

Además, el BCE ya avisó que si llegara a hacer falta darle una mano a alguno de los países de la zona euro (por encontrarse en problemas), las inyecciones de liquidez se harán a partir de ahora a través de los bancos, mediante el TLTRO, su nuevo programa de créditos a largo plazo. Una manera de recordar las famosas palabras de Draghi en el peor momento de la crisis, en 2012: "El BCE está preparado para hacer todo lo necesario para preservar el euro. Y créanme, esto será suficiente".

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