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Ex parejas, divorciados y ex empleados podrán ser 'soplones fiscales' con premio

Ex parejas, divorciados y ex empleados podrán ser 'soplones fiscales' con premio

¿Quién va a poner la plata? La pregunta, peregrina por dónde se la mire, parece ser la única que muchos funcionarios evitan mencionar por ahora. Las cuentas públicas no cierran, pero para el votante promedio, esto pasa inadvertido. El recorte en los subsidios que quedó en suspenso es una evidencia más de que las intenciones de una parte del Gobierno para reducir el déficit fiscal quedará en suspenso hasta nuevo aviso. Es más: hay quienes especulan que el ajuste hará cuarteles de invierno hasta comienzos de 2018, es decir una vez pasadas las elecciones y el fin de año. Claro, esto en el mejor de los casos, y con un buen resultado electoral de por medio.

Detrás del dato de que el Ministerio de Hacienda sigue utilizando la receta K de computar como fuentes de financiamiento las transferencias del Banco Central y del Fondo de la ANSeS al Tesoro Nacional, los números del primer semestre muestran que el rojo fiscal (sin el BCRA ni la ANSeS) fue de $ 217.039 millones, casi 40% por encima del mismo período de 2015 y en línea con la inflación. Sin embargo, si a eso se le incorporan los $ 45.000 millones del BCRA y los más de $ 38.000 millones de la Anses, entonces el número baja a $ 133.000 millones.

Con todo, además de la ventana del endeudamiento, el Gobierno apuesta fuerte al blanqueo, entendido como la posibilidad de sostener la promesa de achicamiento del déficit mientras finalmente se aviene a un gradualismo en materia de ajuste de tarifas y con la mirada en las elecciones del año próximo. ¿Importa la cantidad de dólares que ingrese? Parece que sí, porque en los despachos oficiales se estudia un proyecto que, de tomar estado público, seguramente va a generar polémica.

La creación de la figura del "soplón" fiscal será la llave que guardará el Gobierno hasta último minuto para poner en juego en caso que el blanqueo no prospere como se espera. Si bien en la City sostienen que el éxito vendrá de la mano de un número importante de familias que terminará declarando sus tenencias afuera del sistema -pero que podría evitar traer esos recursos al país por ahora-, la elusión y evasión tributaria tendrían no sólo en el blanqueo, sino también en la posibilidad de ser delatados ante el Fisco, su hora definitiva.

La información que manejan en el Palacio de Hacienda es que un "dream team" conformado por los teóricos del blanqueo mantiene en suspenso la idea de sacar al ruedo un proyecto complementario. El "soplón" tendrá como incumbencia la ventaja de poder denunciar a quien manteniendo activos o dinero físico fuera del sistema y sin declarar, decida no ingresar al blanqueo. En principio la idea es que funcione con un premio: es decir que el soplón podría tener un incentivo extra. ¿Quiénes podrán ser soplones fiscales? Cualquiera, aunque se imaginan en el Gobierno que a ex funcionarios marginados, ex cónyuges, secretarias, concubinos en conflicto, traicionados, ex empleados y viejos confidentes devenidos en sospechosos podrían caberles todas las de la ley.

Quien mantiene escepticismo en estas cuestiones -pero principalmente en la letra chica del blanqueo- es el ministro Prat Gay, quien en voz queda, ya ha manifestado que es necesaria una baja de los impuestos siempre y cuando no afecte a las promesas gradualistas empeñadas con el déficit fiscal. La aparición en juego del ‘soplón fiscal‘ podría beneficiar al ex JP Morgan, ya que sumaría presión para que mayor número de "candidatos" se sume a declarar su patrimonio ante el peligro que constituye un cónyuge o ex empleado con demasiados conocimientos del estado de situación patrimonial personal, pero el ministro ya ha manifestado en otras oportunidades no estar del todo convencido acerca de la ética que tiene todo lo referido a perdonar el pago de impuestos.

De fondo, el gabinete económico sigue tensando la cuerda para que la operación sea un éxito. Con menos ocupaciones que en meses previos, el secretario de Finanzas Luis ‘Toto‘ Caputo reunió la última semana a la mayor parte de los titulares de Fondos Comunes de Inversión (FCI) del país. Con cara de pocos amigos y, según comentan en la City, con cierto matiz en la cara que algunos sospechan cercano a la soberbia, el hombre que acumula más de tres décadas de experiencia en el sector financiero les advirtió de entrada que no admitiría ‘desprolijidades‘ en la conformación de los nuevos fondos, pensados para canalizar el dinero del blanqueo y linkearlo a la inversión en la economía real.

Caputo, que fue el titular de la sede argentina del Deutsche Bank hasta abril de 2008 y condujo la administradora de fondos comunes de inversión Axis, parece guardar grandes expectativas para que una parte de los dólares que ingresen al país se cobijen en el sector de los FCI. Por ello trabaja en lo que será la letra chica del sector, donde busca plasmar estándares internacionales, pero al mismo tiempo creyó necesario advertir que no se admitirán improvisaciones ni requisitos pasados por alto.

Distinta pareció haber sido la reunión que Federico Sturzenegger, presidente del BCRA, mantuvo hace algunos días con los principales analistas de las consultoras privadas. Sabido es que Sturzenegger se mostró siempre permeable a conocer la opinión de sus colegas. Según trascendió, fruto de esa reunión fue que en el City se convencieron que, a pesar de las promesas electoralistas del presidente Macri de una pronta recuperación en materia económica, el jefe de la entidad rectora es cauteloso en cuanto a la velocidad a la que debe bajar la tasa de interés, ya que ve que las presiones inflacionarias no están del todo controladas.

Si bien dista mucho de haberse generado tensión entre el BCRA y el Palacio de Hacienda, el ditelliano le hace saber a su círculo íntimo que no está del todo conforme sobre la hoja de ruta que, en materia de laxitud fiscal, parece haber tomado el Gobierno, ya que le genera mayores presiones sobre su política monetaria. En definitiva, tanto en estas cuestiones como también en el blanqueo, pero sobre todo en el nuevo rol que seguramente ocuparán los soplones fiscales, todos somos buenos pero si nos controlan somos mejores.

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Comentarios1
Carlos Q
Carlos Q 25/07/2016 04:51:10

El acto de soplar es una deslealtad. Eso no habla mal de un gobierno que lo insentiva . Faltar a la ética para justificar un fin es una decadencia peligrosa. Un Estado ÉTICO sería aquél que NO PERMITE ELUDIR A LOS CONTRIBUYENTES Y CASTIGA EL INTENTO.