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En la nueva era Trump, el mercado de monedas, bonos y acciones se disocian

En la nueva era Trump, el mercado de monedas, bonos y acciones se disocian

El mercado de divisas se encuentra anticipando las dudas que pueden comenzar a generarse a partir del inicio de la era Trump en materia de beneficiados y perjudicados a nivel comercial y económico. No es casualidad que el yen se haya devaluado un 11% desde comienzo de noviembre y que el euro haya pasado de 1.15 a 1.05 en cuestión de días. Mismo caso, las monedas de los mercados emergentes han mostrado devaluaciones a lo largo y a lo ancho del planeta siendo el dólar el único ganador del nuevo contexto financiero internacional.
Un mayor proteccionismo de EE.UU. implicaría en última instancia un perjuicio para los competidores de EE.UU., siendo Japón y Alemania los primeros en la lista de los países amenazados. Le siguen México y China, países a los cuales Trump atacó en su campaña electoral prometiendo que renegociará los contratos comerciales. El peso mexicano se ha devaluado un 12.50% desde la victoria de Trump a la vez que las acciones han acumulado bajas en promedio del orden 17% desde el 8 de noviembre.


Pero el mercado está dejando señales contradictorias en este momento ya que por un lado las acciones se han mantenido firmes, sosteniéndose en máximos históricos y han evitado un ajuste que, para muchos economistas y especialistas podía llevar al Dow Jones a perder entre un 15% y un 20% ante una victoria de magnate. Nada de ello ocurrió y las acciones aprovecharon la baja en el after market y generaron subas con mucha dinámica, ganando un 9.5% pasando desde 17.470 puntos de Dow Jones, hasta los valores actuales de 19.170 puntos, siendo el sector financiero americano uno de los mas beneficiados y que mayores subas evidenciaron desde comienzo de noviembre. Por otro lado, los bonos del tesoro americano han evidenciado fuertes caídas, haciendo subir la tasa que paso de 1.8% a 2.4% en cuestión de días. ¿Qué mercado tiene razón?


El dólar mostró grandes avances, generando alzas del 5.6% del dólar index luego de la victoria de Trump y de tal rally alcista se pueden desprender varias conclusiones: 1) dado que la debilidad o fortaleza de una moneda suele ser un reflejo de la actualidad y futuro de la economía de un país, el mercado avizora que en la era Trump EE.UU. va a mostrar un crecimiento mayor al actualmente evidenciado. 2) La suba del dólar se da en sintonía con el rally de la tasas del bono del tesoro a 10 años y tal comportamiento del mercado en realidad demuestra cierta desconfianza respecto de la forma en que Trump piensa llevar a cabo el plan de crecimiento económico para EE.UU., ya que se espera que el magnate implemente políticas economías fiscales expansivas y que tiendan a generar un mayor déficit y mayor deuda para el país del norte. Esta suba de tasas desencadenó a su vez un tsunami de corto plazo en los bonos de todo el mundo y de emergentes en particular. Con lo cual, dicho nerviosismo en emergentes obligó a fondos e inversores a nivel mundial a cerrar sus posiciones en emergentes y retornar a EE.UU., generando venta de activos de riesgo en moneda local y saliendo del país, es decir, dolarizarse. 3) la suba del dólar le plantea un obstáculo adicional al mundo emergente ya que, cuanto más sube el billete verde, más debilitado tienden a quedar los commodities. Si además le sumamos la suba de tasas de la FED y la suba de la 10Y, son todos elementos que complican el panorama emergente. Por otro lado, el intercambio comercial mas proteccionista propuesto por Trump puede generar un nuevo obstáculo para los mercados en vías de desarrollo.


Si EE.UU. crece, muy probablemente lo haga el resto del mundo y por ello es factible considerar que estamos ante un cambio de paradigma económico y financiero, así como también en las relaciones comerciales internacionales y por lo tanto el mercado accionario será el que tenga la razón respecto de lo que puede ocurrir.
En concreto, el primer discurso de Trump como presidente en enero y sus primeras medidas moverán con fuerza a los precios de los activos financieros y de a poco la incertidumbre sobre qué mercado tiene la razón se irán resolviendo. Por ahora son todas especulaciones con mayor o menor cantidad de argumentos pero con pocas certezas de fondo.