Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

En Wall Street recomiendan aumentar la exposición a la Argentina

Morgan Stanley sugiere alojar toda la exposición en los bonos a 3 y 5 años y prefiere el Par al nuevo bono a 30 años y el Discount al nuevo a 10 años. Bank of America espera una rotación desde los bonos bajo ley local a los nuevos bonos bajo ley extranjera. Los riesgos son una venta masiva de títulos en toda la curva y un bajo crecimiento económico, la crisis de Brasil y un lento ajuste fiscal

Tanto Morgan Stanley como Bank of America subieron la ponderación de los bonos argentinos

Tanto Morgan Stanley como Bank of America subieron la ponderación de los bonos argentinos

Tanto Morgan Stanley como Bank of America subieron la ponderación de los bonos argentinos en sus carteras recomendadas teniendo en cuenta el nuevo menú de bonos que acaba de emitir Argentina.
“Argentina tiene un potencial muy atractivo re-calificación en los próximos años, con características idiosincrásicas que mantienen un importante atractivo desde una perspectiva de cartera”, dijo Morgan Stanley en un informe difundido ayer. Y agregó: “Esperando que las condiciones externas se vuelvan más desfavorables para los activos de riesgo en la segunda mitad del año”.

No descartó cierta consolidación y un rendimiento inferior en la parte larga de la curva. El analista Robert Tancsa recomendó estar subponderados respecto del benchmark y alojar toda la exposición en los bonos a 3 y 5 años. “Vemos la curva de crédito actual demasiado plana”, dijo. Y agregó que la curva de rendimientos tenderá a ser más pronunciada en la medida que se aleje el riesgo de impago a corto plazo: “Nosotros sólo aumentaríamos la duration una vez que la curva de crédito esté adecuadamente empinada”.

Advirtió que el riesgo para la operación es el alto potencial de una venta masiva en toda la curva que podría implicar un “bearflattening” (que los intereses a corto plazo crezcan más rápido) de la curva de crédito.
Y agregó que encuentra caro el el bono a 30 años en relación con el Par y prefiere invertir en este último. En tanto, aunque considera que en un tiempo el bono Discount podría volverse menos líquido que el nuevo título a 10 años, lo prefiere en el margen, dado que se espera una mayor proporción de tenencia de no emergentes en un escenario de aversión al riesgo.

Según coincidió Gustavo Neffa, director de Research for Traders, los bonos a 2046 están más caros que los Par ajustados. “Están caros porque la paridad es elevada, 101%, porque no tienen intereses corridos”, en comparación con el Par.

Bank of America Merril Lynch también recomendó tener a Argentina sobreponderada en la cartera, según un informe que distribuyó el jueves pasado, antes de la emisión de deuda.

“Un posible acuerdo con los holdouts y la normalización de la política podrían desencadenar una recuperación de la actividad económica en la segunda mitad de 2016, potencialmente dirigida por la inversión, apoyando la capacidad de pago”, dijeron los analistas Jane Brauer y Sebastián Rondeau. “Los rendimientos de los bonos extranjeros permanecen relativamente altos debido a la mejora de las perspectivas, las medidas fiscales ya aplicadas y considerando que la Argentina muestra algo de fuerza frente a sus pares de altos beta, como un elevado PBI per cápita y una moderadamente baja deuda pública”.

Y agregaron que esperan “una rotación desde los bonos bajo ley local a cambio de los nuevos bonos bajo ley extranjera”, ya que los inversores en mercados emergentes “han estado sobreponderados en ley local y ahora podrían tener la oportunidad de incrementar su rendimiento, mejorar la legislación e incrementar la duration y liquidez”.

Advirtieron que “un crecimiento más lento, una crisis monetaria, un ajuste fiscal más lento de lo esperado, una crisis más profunda en Brasil, la mayor aversión al riesgo global y altos diferenciales de los emergentes podrían afectar negativamente las valuaciones”.