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En 2017 se acentuarán las diferencias entre la Fed y el resto de los Bancos Centrales

Janet Yellen sabe que debe subir la tasa para evitar la explosión de una burbuja financiera durante el Gobierno de Donald Trump. Mario Draghi necesita mantener la política monetaria expansiva para seguir incentivando la economía del continente.

En 2017 se acentuarán las diferencias entre la Fed y el resto de los Bancos Centrales

El año 2016 se despidió con noticias importantes en el ámbito financiero y quizá el dato más relevante no sólo para el año que se va sino para el que entra es que la Reserva Federal (Fed) volvió a elevar el costo del dinero un cuarto de punto para colocarlo en el rango de 0,50-0,75% y con la promesa de realizar tres subas de tasa adicionales a lo largo de 2017.


Estas promesas son similares a las realizadas a fines de 2015 cuando la Fed elevó la tasa por primera vez desde la crisis sub-prime y en esta ocasión, a diferencia de la suba del 2015, los mercados no reaccionaron negativamente sino que más bien, extendieron el avance iniciado luego del shock post-Trump, arañando los 20.000 puntos de Dow Jones.


Cualquiera hubiera dicho a comienzo de 2016 que, de concretarse una victoria de Donald Trump y una suba de tasas de la Fed, el mercado entraría en un ciclo bajista importante. Nada de ello ocurrió y Wall Street cerró el año en máximos históricos. Es importante esta aclaración ya que obliga a repensar las potenciales reacciones que puedan llegar a tener las acciones en Wall Street ante una nueva suba de tasas, entendiendo que no deberían generarse caídas importantes tal como se pensaba en un principio. Lo importante será, como siempre, la velocidad en la suba de tasas que le imprima la Fed y el impacto en el resto de los mercados ya sea de acciones como de renta fija en las economías desarrolladas como en las emergentes.


En la actualidad se debate sobre la gran diferencia que existe entre en las políticas monetarias implementadas por la Reserva Federal de los Estados Unidos y el resto de los Bancos Centrales ya que el primero se encuentra entre 2 y 3 años adelantada a los demás en sus medidas.


Mientras el Banco Central Europeo, el Banco Central de Inglaterra y el Banco Central de Japón se encuentran llevando a cabo medidas monetarias expansivas y acomodaticias (como por ejemplo el mantenimiento de tasas de interés bajas, compra de bonos corporativos, soberanos y sub-soberanos para incentivar sus maltrechas economías que desde la crisis de 2008 no han podido recuperarse del todo), la Fed hace todo lo contrario.
La autoridad monetaria estadounidense ha dejado de comprar activos financieros hace poco más de dos años y comenzó con el proceso de suba de tasas en diciembre de 2015, abandonado las tasas en niveles de 0% y subiéndolas al rango de entre 0,50-0,75%, anticipando al mercado que la suba recién comienza y que se esperan tres hikes mas a lo largo de 2017. Este retraso del resto de los bancos centrales respecto de la Fed no es nuevo ya que en la crisis de 2007 y 2008 la institución monetaria americana fue la primera en tomar medidas drásticas para evitar un colapso en la economía de ese país. Luego de varios trimestres comenzaron a tomar las mismas medidas el resto de los Bancos Centrales del mundo.


Los analistas en Wall Street alertan de que la suba de tasas a nivel global anticipan un proceso de mayor volatilidad en el mercado de divisas, con el dólar fortaleciéndose y generando incertidumbre en las materias primas y, por consiguiente, los emergentes tienden a ser los más frágiles en todo este proceso.


Las dudas respecto el impacto real de la suba de tasas a nivel global en el resto de los activos se mantienen ya que los ciclos de gran incertidumbre también son los momentos de grandes oportunidades, siendo el mercado financiero un castigador serial de consensos. Basta que el mundo financiero vuelva a ponerse pesimista con los emergentes como lo hicieron a comienzo de 2016 para encontrar una nueva oportunidad de compra en dichos mercados tanto en acciones como en bonos.


Yellen sabe que, a este nivel de tasas, existen riesgos de explosión de una nueva burbuja y le urge la suba del costo del dinero mientras que Mario Draghi sabe que necesita seguir incentivando a la economía europea ya que la misma no arranca.


Por eso es que probablemente seguiremos acostumbrados a que los distintos bancos centrales continúen distanciados de las políticas monetarias implementadas por la Fed y con la amenaza de que se acentúe dichas diferencias en la medida en que Yellen continúe su plan de suba de tasas y el resto de los bancos centrales amplíen sus medidas laxas a lo largo de 2017.