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El riesgo Trump y la perspectiva de más inflación pueden impulsar al oro

El inicio del año fue muy parecido al de 2016, con subas del orden del 4,5%. La incertidumbre ligada a Trump y al Brexit pueden jugar a favor del metal, al igual que una mayor inflación. Pero tasas en alza pesan en contra ya que es un activo que no devenga intereses

El riesgo Trump y la perspectiva de más inflación pueden impulsar al oro

El oro arrancó el 2017 de la misma manera en que lo había hecho en el 2016, es decir, con avances del orden del 4,50%. Pero el contexto ha cambiado rotundamente respecto de un año atrás ya que el escenario político y económico ha sufrido cambios severos a lo largo de todo el 2016. La llegada de Trump, el Brexit y las subas de tasas que planea llevar a cabo la Fed son algunos de los interrogantes que plantean diferencias respecto del comienzo del 2016 para el metal precioso.


El oro suele ser refugio ante escenarios de inflación alta y en contextos en los que el pánico se apodera de los mercados financieros. De todos modos, vale la pena aclarar que cuando el riesgo sistémico afecta a todo el mercado, el oro también tiende a generar caídas importantes, de igual manera que el resto de los activos financieros. Un buen ejemplo en este sentido fue la debilidad que mostró el oro en el año 2008, cuando perdió 34% y pasó de cotizar 1030 dólares la onza en marzo de 2008 a valer 680 dólares en octubre de ese mismo año. Igualmente, en momentos de pánico relativamente cortos como en ajustes transitorios del mercado, el oro suele funcionar como buen refugio y el inversor puede llegar a evitar pérdidas importante de capital.


Hecha esta aclaración, vemos que en el 2017 tanto la llegada de Trump, así como el Brexit y las políticas monetarias contractivas de la Fed podrían imprimirle una mayor cuota de volatilidad a los mercados. A esto habrá que sumarle otros cisnes negros como los vistos en 2016 y que probablemente generarán mayor incertidumbre en Wall Street. Lo cierto es que el oro ha tenido un período de gran debilidad, como el iniciado en 2011 cuando el metal precioso supo alcanzar niveles de 1900 dólares la onza para luego desplomarse un 37% hasta su cotización actual de 1202 dólares la onza.


La incertidumbre del Brexit y de Trump juega a favor al oro, sumado a que un potencial crecimiento de la inflación a nivel mundial después de años de política monetaria expansiva por parte de la Fed y de los demás bancos centrales es también un argumento para especular con un avance del metal precioso en 2017.


La inflación en EE.UU. superó el 2% en 2016 por primera vez en cinco años mientras que la tasa de inflación de la zona euro subió en diciembre al 1,1%, su nivel más alto desde septiembre de 2013. En EE.UU., el pleno empleo y las políticas fiscales expansivas pueden generar un círculo inflacionario expansivo y allí el oro debería tener un buen recorrido alcista.


Del otro lado, la suba de tasas a nivel mundial, impartida por la propia Fed y canalizada por el mercado a partir de la suba de la tasa del bono del tesoro americano a 10 años le juegan en contra al metal ya que no devenga intereses y, ante un contexto de suba de tasas es más conveniente tener bonos que sí devengan intereses antes que estar posicionados en oro.


Si bien gran parte del mercado coincide con esta ultima línea, los debates siempre están al pie del cañón en Wall Street y para finales del 2016, el multimillonario Mark Mobius había anticipado que el oro tendría un buen 2017 aún cuando la Fed vuelva a subir las tasas. El magnate sostuvo que mucho dependerá de las tasas reales y considera que no hay garantías de que una suba de tasas impacte negativamente sobre el metal precioso.
Una de las claves para saber qué puede ocurrir con el oro en los próximos meses será la asunción de Trump y sus primeras declaraciones como presidente de EE.UU. Los precios del oro podrían extender sus ganancias de comienzo de año después de la asunción de Donald Trump si el republicano continúa haciendo declaraciones como presidente que impulsa a los inversores a entrar en activos de refugio y salir de activos de riesgo, como las acciones.


El rally del oro en las primeras semanas del 2017 se asemeja mucho a lo que le ocurrió en 2016 aunque el año pasado el metal terminó con pérdidas de orden del 13% desde los máximos que tocó en 1380 dólares. Habrá que ver si este año se repite o no el mismo patrón.