El peso argentino, el más devaluado del año

En los primeros cuatro meses de 2018 fue una de las divisas que más cayó respecto al dólar. También en los últimos días la moneda nacional acentuó sus pérdidas, aunque fue ligeramente superada, en cuanto a depreciación, por lira turca.

El peso argentino fue la moneda que más se devaluó en lo que va de 2018. Según el ránking de monedas emergentes de Bloomberg, ya perdió 13,15% en el año  y 3,06%, sólo en la última semana.

El mundo no ayuda. El dólar gana fuerza a nivel mundial, mientras que las monedas emergentes se deprecian por la salida de capitales que se van del riesgo. Al contexto global, se le suma la coyuntura local con una corrida institucional que le da más poder a la divisa estadounidense por encima del peso argentino.

Todas las monedas -especialmente las del mundo emergente- se están devaluando contra el dólar. Con una pérdida  de 13,15%, es la de peor performance en el mundo durante estos primeros cuatro meses, seguida por el rublo ruso, que pierde 9,97%; la lira turca 9,83%, y el real de Brasil, 8,13%.

El peso argentino solo cede el cetro de moneda más devaluada cuando se considera solo la ultima semana, donde el liderazgo de la devaluación lo tiene la lira turca, que perdió 3,23%; seguida por el peso argentino que resta 3,06%. En tercer lugar, el rublo ruso cede frente al dólar 2,89%.

El real de Brasil, por su parte, cede 2,62%; 2,46% lo hace el peso mexicano, y el chileno pierde 1,81%.

Dentro de las pérdidas, pero en un nivel inferior están el peso colombiano, que pierde 0,89%, la rupia indonesia, con un 0,40% en rojo, y la rupia india que queda empatada, sin nada a favor ni en contra.

Tras el feriado argentino extra large, en el mercado cambiario local volvió la corrida institucional con un dólar que entre ayer y hoy suma 120 centavos, quebrando la barrera de los $ 22, y la necesidad del Banco Central de salir a contener tanta presión.

La inquietud cambiaria de estos días lleva el nombre de la incertidumbre. Según economistas, la incertidumbre es uno de los factores locales más gravitantes, más allá de los movimientos globales. El contexto político no ayuda: la figura del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, quedó desdibujada tras el cambio de metas de inflación, que él manejaba con mano de hierro, incluso más allá de que la meta se divorciara de la realidad de los precios. Los trascendidos de fisuras en el Gabinete no agregan precisamente calma a los mercados y los ensayos de reunificación opositora en torno a las tarifas generan más inquietud sobre las condiciones políticas para que el Gobierno maneje la situación con firmeza. 

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