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El índice del miedo en baja muestra a un Wall Street que confía en nuevas subas

El promedio del VIX, el índice de volatilidad de Wall Street, ha venido descendiendo año a año sistemáticamente desde 2009 a la actualidad, que se mantiene en mínimos

Las acciones en Wall Street logrando máximos históricos, el Vix –también conocido como el índice del miedo– alcanzado mínimos de 10 años y el oro en caída en las últimas semanas, pasando de los u$s 1300 la onza hasta los u$s 1223 actuales no son hechos aislados. Existe un común denominador entre todos ellos y es que el mercado ha estado sub-ponderando el atractivo de estar posicionado en activos de cobertura y ha venido prefiriendo comprar activos de riesgo en busca de mejores retornos.

Desde comienzos de año que el mercado ha visto a las elecciones de Francia como un riesgo geopolítico y gran parte de los inversores han optado por posicionarse en activos de cobertura como el oro ante la amenaza de una victoria de la ultra derechista Le Pen y por ello, hasta mediados de abril, el metal precioso supo generar una importante suba de 15% desde los u$s 1125 hasta los u$s 1300 la onza. Una vez conocida el resultado de la primera vuelta presidencial en Francia, el oro inició un ajuste regresando a los u$s 1225, las acciones continuaron con el avance que venían realizando desde comienzos de 2016, alcanzando nuevos máximos históricos y el VIX cayó a mínimos de 2006.

Si bien el VIX opera en mínimos de 10 años, dando a entender un elevado nivel de complacencia por parte de los inversores de corto plazo, los valores actuales del índice del miedo aun no muestran señales que alerten ajustes de mediano plazo para las acciones en Wall Street. La fortaleza de la tendencia alcista en los principales índices americanos ha anulado una y otra vez a cualquier estrategia que logre beneficiarse con un ajuste del mercado y por ello ha sido un riesgo importante apostar a la baja en las acciones americanas en los últimos años.

El promedio anual del VIX (medido por la media móvil de 200 ruedas) se ubica en niveles de 12,90 puntos y el índice del miedo supo alcanzar mínimos de 9,60, es decir, mostrando desvíos negativos respecto de su promedio natural aunque sin mostrar un alejamiento significativo respecto de la media. El VIX converge permanentemente a la media y medir el tamaño de los desvíos siempre es importante y dado que no hay un distanciamiento significativo respecto de la media, el riesgo correctivo de las acciones en Wall Street tampoco lo es, todo ello medido en términos de VIX.

La falta de volatilidad, al menos para las acciones, sugiere que hay pocos inversores apostando a que el S&P 500 realice grandes movimientos de corto y mediano plazo. El banco de inversión UBS alertó sobre que "no es normal el hecho de que estemos teniendo un período de tiempo prolongado sin un movimiento del 1% a la baja". En el mismo sentido, el CEO de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, advirtió que la baja en los índices de volatilidad es preocupante y que no es un ‘estado normal’ para los mercados. Nunca se sabe cuál puede llegar a ser el desencadenante de una toma de ganancia o de un ajuste importante y por ello siempre lo mejor es recomendar cautela, tal como han venido sosteniendo distintos analistas de mercado internacional.

Despejado el riesgo electoral en Francia, el mercado festejó provocando un nivel alto de confianza en el mercado. Además, los inversores han visto que otros eventos negativos en el pasado como Trump, el Brexit, conflictos geopolíticos con Siria y Corea del Norte no pudieron desencadenar una corrección en las acciones de Wall Street. El riesgo en los mercados financieros siempre recae sobre escenarios en los cuales los inversores tienden a alcanzar elevados niveles de seguridad y confianza, invirtiendo en activos por demás riesgosos.
El ciclo de tasas bajas por mucho tiempo es un factor que juega en contra de las acciones y a favor de riesgos correctivos e incluso de que surjan burbujas en algún mercado determinado.

Por ello es que Yellen ha venido apresurando la suba de tasas de la Fed, acompañada por mejores datos económicos en EEUU. Sin prisa pero sin pausa el ciclo de suba de tasas se ha iniciado y debería continuar para evitar estallidos de burbujas en los mercados financieros. Además, de no subir la tasa, Yellen se quedaría sin una herramienta fundamental para combatir cualquier crisis bursátil al no poder bajar la tasa de referencia dado que la misma ya está actualmente en niveles históricamente bajos.

Como conclusión, vemos que el mercado se muestra muy relajado y representa un riesgo de corto plazo, aunque, en términos de VIX, no se puede anticipar el inicio de un ajuste de mediano plazo ya que este último es mucho más difícil de predecir. El hecho de que el índice del miedo cotice en mínimos de 10 años no necesariamente significa que estemos de frente al final del bull market americano y que el SP500 pueda generar una caída mayor al 20%.

Si bien las acciones se mantienen en máximos históricos y ya muchos analistas han advertido sobre valuaciones caras de las mismas, también hemos visto similares advertencias en años pasados, al menos desde 2013 a la fecha. Probablemente, el bajo nivel del VIX genere recortes de corto plazo y que los mismos puedan ser aprovechados como oportunidades de compra, tal comolo han venido realizando al menos desde 2011 a la fecha, para que las acciones generen un descanso en la tendencia alcista y vuelvan a tomar impulso. El Vix en mínimos es una advertencia al agotamiento de la tendencia alcista pero no necesariamente el detonante de un mercado bajista.