El combo perfecto que mantiene el atractivo por las Lebac entre los inversores

Inflación, dólar y tasas son tres factores que confluyen para que las miradas del mercado financiero se posen día a día sobre el mercado secundario de las Letras del Central.

Los analistas de inversiones sostienen que comprar Lebac sigue siendo negocio, al menos hasta que pasen las elecciones. En las últimas dos licitaciones, el dibujo de la curva de letras se fue modificando y pasó de una pendiente negativa a una positiva en la que los plazos más largos pagan tasas más altas, algo por encima del 27%.

La normalización de la curva (antes estaba invertida) comenzó en el mercado secundario y poco a poco el Central convalidó esas tasas en las licitaciones con el objetivo de estirar vencimientos. El atractivo por las letras se mantiene constante desde el segundo trimestre del año, pero ahora se renovó y en ello influyen tres factores.

En primer lugar, la inflación no cede a los niveles que el Gobierno pretende y entonces el Central deliberadamente decide mantener las tasas altas, entre ellas la de las Lebac. En los últimos comunicados de política monetaria y de licitaciones de Lebac, la autoridad monetaria remarca que la inflación sigue desacelerándose pero todavía no al nivel deseado. En este contexto, la idea es que los pesos sigan dirigiéndose a este tipo de inversiones y no se vuelquen al mercado y provoquen un recrudecimiento de la suba de precios.

Por otra parte, las tasas del mercado secundario cercanas al 27% -convalidadas el martes por el Central con la licitación de letras- ofrecen un rendimiento que atrae a los inversores.

“La tasa real que surge de comparar el retorno de las Lebac con la inflación proyectada es súper positiva y cercano a 10 puntos (27% de tasa versus 17% de inflación proyectada para los próximos 12 meses). Esa tasa real súper positiva es costo cuasifiscal del BCRA y tan pronto el regulador estime que la desinflación se materializa, tiene el incentivo a acompañar la tendencia con una baja de tasas de Lebac , indicó el economista Miguel Zielonwka.

Por último, todo esto sucede con un contexto cambiario calmo en el que las expectativas sobre el dólar se relajaron para 2017 y 2018. Además, luego de las PASO la incertidumbre se redujo y esto se trasladó a los precios del dólar en la city porteña. Los pesos que no van para el dólar, se destinan a las letras.

“Seguimos viendo como escenario más probable que el primer recorte se produzca recién en octubre, sujeto a la publicación del dato de inflación de septiembre, que debería acercarse al 1% mensual. En este sentido, para fin de año estimamos que la tasa de política se ubicará en 24%. La pendiente positiva de la curva de Lebacs tiene todavía margen para empinarse. Si la inflación de los próximos meses no se encuadra dentro del sendero deseado por el BCRA, la baja de tasas podría postergarse hasta el año que viene , remarcaron desde la consultora Econviews.

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