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El boom de las noticias falsas también llegó a la devaluación del yuan chino

La campaña presidencial de EE.UU. se caracterizó por el auge de los "bulos" o acusaciones falsas, ahora parece que esta tendencia llegó a los mercados financieros

El boom de las noticias falsas también llegó a la devaluación del yuan chino

¿Qué reacción podría haber tenido un inversor que posee parte de su portafolio invertido en yuanes chinos (o en activos de ese país) si, después de padecer nervioso las amenazas del presidente electo Donald Trump sobre un cambio drástico en las relaciones comerciales entre EE.UU. y China, la semana pasada se enteró que, de repente, el yuan se había devaluado un 8%? Como se decía hace muchos años atrás en las transmisiones de fútbol, los mercados internacionales viven tiempos "no aptos para cardíacos".

Lo peor de todo, y por eso la metáfora cardiovascular, es que la noticia de la devaluación sorpresa de la moneda china (supuestamente ocurrida el martes pasado), terminó siendo un "bulo" o información 100% falsa que, como suele suceder desde hace un tiempo, se convirtió en "trending topic" en las redes sociales y se subió al top ten de las noticias más comentadas y redistribuidas (o retuiteadas) en el mundo financiero.

¿Qué fue lo que sucedió para que miles de analistas e inversores se hicieran eco de una fuerte devaluación que nunca existió? ICAP, una de las principales compañías a nivel mundial en la distribución de información financiera, cometió el "pequeño" error de transmitir esta brusca variación en el tipo de cambio, que llevó a la divisa asiática a cotizar a 7,5 unidades por dólar, cuando unas horas antes había cerrado en 6,8 yuanes/dólar.

Los primeros que se hicieron eco del movimiento anormal del yuan fueron Google y Xe.com (uno de los mayores servicios de cotización de divisas online del mundo), que inmediatamente provocaron un tsunami en Twitter, justo antes de que abrieran los mercados spot en Shanghai. El error fue detectado a tiempo y se debió a una información suministrada por un proveedor de ICAP, el cual fue removido de su lista de fuentes oficiales, según un comunicado de la compañía.

"Se trata de cotizaciones que no tienen valor y no creo que tengamos que darles ningún tipo de credibilidad", sostuvo a Bloomberg Peter Chia, analista especializado del United Overseas Bank, en Singapur. "Ya he visto sitios publicar datos muy alejados de la realidad, en general durante el fin de semana cuando no se actualiza la información. Me sorprende un poco que estos niveles de precios todavía persistan en ICAP. A nivel de los brokers, las operaciones están en orden", confirmó.

En realidad, el tipo de cambio oficial se apreció levemente un 0,1% durante ese día extraño, hasta tocar los 6,8779 yuanes por dólar. Mientras que el mercado internacional del yuan (basado en Hong Kong) cayó solamente un 0,2%.

Un creciente nerviosismo

Sin embargo, la gran mayoría de inversores que operan con activos chinos o la misma divisa, no pudieron evitar creerse la información falsa, porque hace varios meses que viven cada vez más nerviosos con respecto a todo lo que tenga que ver con China. Desde que Donald Trump comenzó a marcar la agenda de las primarias del Partido Republicano (hacia el mes de marzo de 2016), las denuncias y acusaciones contra la política económica y comercial del gobierno chino fueron uno de sus principales caballitos de batalla para ganar el voto de quienes se sentían más perjudicados por la dinámica de la globalización.

Para el nuevo presidente de EE.UU., China manipula deliberadamente su tipo de cambio, lo que perjudica a las empresas y trabajadores del país. "Acaso China nos preguntó si estábamos de acuerdo con que devaluara su moneda", tuiteó en su cuenta personal, desde la cual muchas veces se hizo eco de rumores y noticias falsas en contra de su rival en la campaña, Hillary Clinton. Por eso ahora amenaza que, una vez que tome posesión del cargo, iniciará una guerra de divisas contra el yuan y aplicará aranceles aduaneros de hasta un 45% a las importaciones chinas. Se trata del peor de los mundos para la mayoría de los inversores, que le escapan a cualquier cosa que impulse la volatilidad extrema.

Mentiras vienen marchando

Más allá de la noticia de la falsa devaluación del yuan, queda flotando en el aire hasta qué punto se trató de un error informático (como sostuvo el comunicado de ICAP), o si el mundo se introduce en un nuevo paradigma en el que la noticia chequeada va a convivir en paralelo con un universo de información absolutamente falsa, destinada a causar daño o incertidumbre deliberada.

El recurso de lanzar rumores insidiosos en beneficio propio no tiene nada de novedoso en la Historia de la Humanidad (de hecho, los nazis lo usaron con mucha eficacia en Alemania en los años ’30), pero con el auge de la comunicación a través de las redes sociales y el consumo permanente de información en tiempo real llevado al extremo, da para pensar en cuán poderosa se vuelve una noticia falsa a partir de ahora. Sobre todo si afecta a la vida cotidiana de la gente, tiene que ver con algo que se espera (o se teme), y si promete mayor bienestar (o una gran desgracia), según las expectativas de quien recibe la noticia.

La reciente campaña presidencial estadounidense mostró el poder de la información falsa, a tal punto que va a llevar bastante tiempo evaluar cuánto pudo influir en el resultado final de la elección. El problema es que ya se empieza a ver esta misma dinámica en otros órdenes de la vida (no solamente político). Si la inexistente devaluación del yuan fue un "bulo" destinado a dañar la reputación del gobierno chino y a justificar una política más dura por parte de EE.UU. en la relación bilateral, el tiempo dará su veredicto. Mientras tanto, el debate empieza a ser fascinante (e inquietante) para el periodismo tradicional, que ve cómo su prestigio y experiencia sirven de poco cuando cada vez más gente toma como válida una información que no necesita ser chequeada.

En una de esas, incluso hasta esta noticia de la falsa devaluación del yuan tampoco existió. Pero eso no parece ser lo más importante.

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