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El Sturzenegger de Brasil pide esfuerzo fiscal para poder bajar las tasas

Las políticas monetarias de Brasil y Argentina tienen su puntos en común. Las economías de ambos países están caracterizadas por un alto nivel de inflación, un fenómeno que buscan combatir con dureza sus bancos centrales.
Al igual que el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, el titular de la entidad monetaria brasileña (BCB), Ilan Goldfajn, considera que no hay margen para recortes de tasas de interés, dado que los precios permanecen altos y las expectativas de inflación no han bajado en forma significativa. El ex-economista jefe del Itaú Unibanco sostiene esta estrategia pese a la fuerte recesión que vive el país vecino, según revelaron las minutas de la última reunión de la entidad.
Desde el Central, le apuntan al Tesoro y explican que el ajuste fiscal debería facilitar y reducir el costo del proceso de desinflación. Aclaran que si el mercado percibe que el esfuerzo necesario en ese terreno corre peligro, la desaceleración en el avance de los precios será necesariamente más lenta. Y advierten que la reducción de la incertidumbre en ese sentido potenciaría los efectos del ajuste monetario en curso.
La semana pasada, el BCB mantuvo la tasa de interés referencial (Selic) en 14,25% por la octava vez consecutiva.
Un nivel de tasas tan alto, que no da señales de disminuir por ahora, y en un mundo magro en retornos, promete atraer capitales que tenderán a fortalecer al real en un momento en que la economía se contrae con fuerza. El real avanzó ayer un 0,72% a 3,2703 unidades por dólar tras haber caído un 1,1% en la sesión previa, cuando el banco central intervino agresivamente en el mercado de futuros para tratar de suavizar la tendencia al fortalecimiento de la moneda.
En las minutas, el banco remarcó que sus proyecciones de inflación para el año que viene basado en expectativas del mercado no bajó tanto como proyectaba. Usando sus propios parámetros, la inflación bajaría al centro de la meta de 4,5% en 2017, pero de acuerdo a las estimaciones del mercado, el incremento de precios terminaría ese año en 5,3%.
"El comité debería tratar de aplicar la política monetaria de modo que sus proyecciones, incluyendo el escenario del mercado, apunten a una inflación de la meta en horizontes relevantes", comentó el BCB. Las preocupaciones ante una inflación persistentemente alta muestran que la entidad aún no está lista para reducir las tasas desde máximos de casi 10 años, pese a una fuerte recesión que está en su segundo año.