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El S&P 500 otra vez se acercó a su récord, pero superarlo puede ser difícil

El indicador más representativo de la economía de los Estados Unidos merodea los 2134 puntos, su récord alcanzado hace un año. Sin embargo, el contexto no es el mejor para seguir con su rally alcista y muchos temen que el cambio de tendencia ya haya comenzado

Para los inversores, quienes detestan la incertidumbre por encima de todo, vale aquella frase del escritor y músico francés Boris Vian: "Una solución que te hunde vale más que cualquier incertidumbre". Porque cuando parece que el índice S&P 500 está a punto de perforar su máximo histórico, muchos empiezan a preguntarse qué decisión adoptar y si el actual rally alcista no fue demasiado lejos y ahora llegó el turno de fuertes correcciones y toma de ganancias.
¿Qué pensar frente al indicador más representativo de la economía estadounidense, que acaba de encadenar la suba más espectacular de los últimos 60 años? Si cerró la semana pasada navegando cerca de los 2100 puntos, hay que reconocer que no está lejos de su récord histórico de 2134 unidades, alcanzado el 20 de mayo de 2015. Porque como hace un año, los mercados de EE.UU. lograron recuperar sus máximos, llevados de la mano de un precio del barril de petróleo que recuperó algo de lo perdido, un dólar bastante planchado y por la política monetaria muy zen de la Reserva Federal: su paciencia para mantener las tasas de interés quietas superó las expectativas más optimistas, lo que dio alas al incremento del S&P 500, como también al Dow Jones, que logró cruzar la barrera de los 18.000 puntos y sigue por esa zona.
Como muestra de lo que ganó el índice S&P 500, basta con reflejar su recorrido: desde el 11 de febrero al 8 de junio de 2016 (casi un cuatrimestre completo), la suba fue del 115%, es decir que quien invirtió u$s 1000 en febrero hoy tendría u$s 2150 aproximadamente. Conseguir esa rentabilidad en un país desarrollado y en tan sólo cuatro meses no ocurre todos los días.

Números menos alentadores

Por eso empieza a crecer la sensación de que esta vez va a costar que el índice líder perfore su último récord, y que tal vez haya llegado el tiempo de hacer toma de ganancias. Porque además los números que refleja la economía doméstica no son tan alentadores como para apostar sin dudar a que el rally siga por un tiempo más. Encima, todos recuerdan el ‘porrazo‘ que se pegó el S&P 500 en el verano estadounidense del año pasado, cuando en el mes de agosto se ‘derritió‘ un 11% en tan sólo ocho ruedas. Así que las dudas asaltan a los inversores, incómodos ante la incertidumbre de la dirección que puedan tomar los mercados en el corto plazo.
Desde el punto de vista de la información que avalan estos temores, está el dato del crecimiento económico del primer trimestre, que fue decepcionante para los analistas. Pero también una cierta fatiga entre los consumidores estadounidenses, una señal que se sigue muy de cerca, ya que el consumo explica el 70% de la marcha económica en EE.UU.
Otro dato que se tiene en cuenta es el de las presiones salariales que estarían por llegar. Porque con una economía en pleno empleo (el desempleo se ubica en el 4,7%), todos los analistas saben que los sueldos deberían aumentar más rápido para compensar la desaceleración esperada en la creación de puestos de trabajo, si quieren que la economía no se detenga (ya lleva seis años de crecimiento, casi un milagro cuando se mira la realidad actual de otros mercados desarrollados como la zona euro o Japón).

Las ganancias cuesta abajo

Las dudas también asaltan a los inversores respecto del valor de mercado de las empresas que forman parte del S&P 500, tras un espectacular salto desde 2009. Porque las ganancias corporativas empezaron a mostrar números rojos, y esa es una señal de alarma importante para los mercados. "Es la primera vez desde 2009 que las compañías estadounidenses registran cuatro trimestres consecutivos de caída en sus beneficios", según un informe de Société Générale.
Es así que los márgenes están siendo bajo presión, tal el caso de la telefónica Verizon, que aceptó una suba salarial del 10% en tres años para 36.000 de sus empleados, a cambio de que levantaran una huelga que ya llevaba un mes y medio, algo pocas veces visto en las últimas décadas en EE.UU. De acuerdo con Goldman Sachs, la suba del 1% en el costo salarial representa una baja del 0,7% en el beneficio neto por acción del S&P 500. La entidad también elaboró una lista de las compañías que podrían ser más castigadas por las futuras presiones salariales: Yahoo!, General Mills y Whole Food Market. Como sostuvo Adam Parker, de Morgan Stanley, "nosotros no creemos que los fundamentals sean tan positivos como lo que reflejan los precios de las acciones". A buen entendedor...
Para Société Générale en cambio, "considerando la desaceleración de la demanda mundial y la falta de empuje del consumo doméstico en EE.UU., el crecimiento de las ventas debería depender cada vez más de la evolución del dólar". Esto se debe a que las empresas del S&P 500 realizan casi la mitad de sus ventas en el extranjero. Así que la evolución de la divisa puede resultar clave para el índice.
Sin embargo, frente a esta incertidumbre que lleva a muchos a tomar una decisión, a veces apresurada, con tal de calmar la ansiedad de no saber hacia dónde van a ir los mercados, la mayor apuesta a que siga la suba podría estar entre las principales compañías del S&P 500. Apple, Alphabet (ex Google) y Microsoft, las tres mayores capitalizaciones bursátiles del índice, registran caídas desde principios de año. Si la tendencia de estas acciones se revierte, el récord podría ser perforado antes de fin de año.