LOS CONTRATOS A FUTURO DE DÓLAR PREVÉN UNA COTIZACIÓN EN $ 9,25 PARA DICIEMBRE

El BCRA ‘congela’ el precio del dólar y cae la expectativa de devaluación a 30%

La estrategia del BCRA de mantener sin cambios la cotización del dólar mueve al mercado de futuros a bajarle el precio al billete para los meses que vienen

¿Piensa a menudo en verde? La expectativa de devaluación del peso está en retroceso. Al margen de cualquier sospecha, esta vez no se trata de del Banco Central, en su búsqueda por domesticar las tasas de interés implícitas que dibujan las distintas cotizaciones en el Rofex o el MATba. No, en este caso es el propio mercado, los brokers, operadores y empresas, los que comienzan a ver que el tipo de cambio oficial, freezado desde hace 5 meses y medio, no da muestras de reacción alguna. Para tener una referencia, si se quita de en medio lo que fue el brutal salto devaluatorio de enero del 18%, desde comienzos de febrero y hasta el día de ayer, la devaluación fue de apenas el 2% según la cotización del Banco Nación. Al margen de las razones que tiene el Banco Central para llevar a cabo, primero, una fuerte devaluación y, posteriormente, una corrección de esa misma medida, en el mercado de futuros de dólar los contratos marcan una caída fuerte en los más cercanos y una corrección menor, pero no irrelevante,
en los que llegan a fin de año. Según los números que aporta la firma GlobalAgro, desde el 18 de junio hasta el día de ayer, los contratos con cierre a fines de julio tuvieron un recorte en la tasa implícita de devaluación del 50%. Es decir que mientras hasta hace un mes el cierre esperado del dólar para fines de julio se ubicaba en $ 8,41 con una tasa de devaluación implícita de 32,91% anual, ayer ese mismo contrato marcaba un cierre esperado en $ 8,20 con una tasa implícita del 16% anual. Para fines de agosto, si bien la diferencia es menor, de todas formas el efecto freezer parece intacto: mientras que hasta hace un mes, el dólar esperado para ese mes era de $ 8,60, hoy ese contrato prevé un tipo de cambio en los $ 8,40. Este fenómeno se da puntualmente porque el dólar spot esta planchado, sostiene Sebastián Porcel, analista de GlobalAgro. En el último mes el tipo de cambio subió de $ 8,13 a $ 8,15 y a medida que pasan los días, y sin correcciones significativas por parte del Banco Central, se va destruyendo la tasa de los futuros más cortos, mientras que las posiciones de mediano plazo se mantienen relativamente firmes por arriba del 30%, señaló el ejecutivo.
Hasta hace algunas semanas, era el propio Banco Central el que se ocupaba de domesticar las tasas del mercado de futuros, toda vez que no sólo sirven de cobertura para los jugadores del mercado, sino también para tomarle el pulso a la expectativa de devaluación. Por ejemplo a comienzos de junio, y durante buena parte del mes, la entidad solía meterse en el mercado para acomodar los valores futuros del billete estadounidense. Ahora, en cambio, estas correcciones se dan directamente en el mercado por efecto de la política monetaria que aplica la entidad.
En este sentido, la inflación juega un rol central. El dato es que precisamente la inflación esperada a nivel nacional de acuerdo al indicador de Expectativas de la Universidad Di Tella en junio cayó 3,3 puntos porcentuales, ubicándose en 33,2%. Las expectativas de inflación caen en las tres regiones del país con un descenso de 4,6 puntos porcentuales en el Gran Buenos Aires si bien en la mediana de las respuestas las expectativas se
mantienen en 30% para las tres regiones, señala el informe de la casa de estudios.
La falta de movilidad en el tipo de cambio trae algunas ventajas y otras desventajas, señala un operador de la City. Por un lado, es probable que ello le agregue una menor presión a la evolución de los precios de la economía ya que una menor devaluación propone también menor corrección en los precios de los insumos importados, sostiene. En cambio, el jefe de la mesa de dinero de un banco de capital nacional prefiere destacar el dato negativo: habrá que ver si el agro, que es el gran proveedor de dólares de la plaza, se ve tentado a vender sus granos y a liquidar los dólares fruto de la exportación. Con un dólar quieto y una inflación que se ha estabilizado por encima del 30% la ecuación no cierra todo lo que debería.