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El BCE alerta que el populismo puede profundizar la crisis de la zona euro

El riesgo de que distintos partidos populistas alcancen el poder en algunos países de la eurozona podría poner en peligro las reformas que impulsa el organismo

Definir una elección presidencial por tan sólo 31.000 votos de diferencia cuando se presentaron a votar más de 4,6 millones de electores (es decir menos del 1% del total) da la pauta de que una sociedad está realmente polarizada entre dos candidatos. Este es el caso que acaba de suceder en Austria, donde el populista Norbert Hofer (del partido FPÖ) fue derrotado por su adversario ecologista Alexander Van der Bellen, y eso a pesar de que Hofer había ganado la primera vuelta con 14 puntos de ventaja. Este resultado confirma la idea de que la sociedad austríaca se encuentra partida por una “grieta”, un concepto que estuvo tan de moda en estos últimos años en la Argentina y que también empieza a invadir la zona euro.
El último en alertar sobre el riesgo de esta polarización fue, curiosamente, el Banco Central Europeo (BCE) que, a pesar de su alto perfil técnico, también tiene mucho que decir a nivel político (seguramente más de lo que desearía en estos últimos tiempos). En su reciente Informe de Estabilidad Financiera del mes de Mayo, el BCE advirtió que el apoyo creciente a los partidos considerados populistas (tanto de derecha como de izquierda) puede “retrasar las muy necesarias reformas fiscales y estructurales”.
En la visión de la máxima autoridad monetaria europea, los riesgos que pesan sobre el sistema financiero común se acrecentaron en los últimos seis meses. Porque aparte de la desaceleración observada en las economías emergentes (destino de parte de las exportaciones europeas), ahora se agrega el peligro de que más de un partido populista alcance el poder en uno de los países miembro. Y esto significaría, desde el punto de vista financiero, nuevas tensiones en las primas de riesgo que pagan las deudas soberanas de los países con mayores problemas dentro de la eurozona. Además, desde el último Informe de Estabilidad Financiera del organismo (publicado en noviembre de 2015), la prima de riesgo viene creciendo por causas extracomunitarias como el derrumbe de las bolsas chinas y la preocupación global respecto de la salud de los emergentes.
“Algunos países tienen un riesgo político que crece. Es un hecho constatado a través de un índice que utilizan los mercados financieros y que hemos retomado en este informe”, sostiene el BCE, aclarando de paso que no es su intención entrometerse en el debate político de cada país miembro. Con respecto al indicador empleado para hacer su evaluación, se trata de la guía de riesgo país que elabora la consultora PRS Group, junto con cálculos propios del BCE.

Los países con mayor riesgo

Para obtener este cálculo, la guía empleada toma 12 variables distintas: estabilidad de cada gobierno, condiciones socioeconómicas, perfil de las inversiones, conflictos internos, externos, nivel de corrupción, cantidad de militares dentro de la clase política, tensiones regionales, grado de aplicación de la ley y el orden, tensiones étnicas, calidad de la democracia a la hora de rendir cuentas y nivel de la burocracia. Al aplicar el BCE esta guía a los 19 países de la zona euro, el resultado dio que los miembros con mayores riesgos populistas eran España, Francia y Grecia.
Los partidos políticos no fueron nombrados por el informe ni tampoco los países donde crece la amenaza populista, pero al señalar a estos tres, queda claro que los riesgos provienen de Podemos, en España (una formación de izquierda bastante nueva y acusada de simpatizar con el régimen chavista de Venezuela), Amanecer Dorado, en Grecia (un partido declarado neonazi y que critica la decisión del gobierno griego de permanecer dentro de la zona euro), y el Frente Nacional, en Francia, el partido más antiguo de los tres, que siempre defendió ideas de extrema derecha y una política mucho más restrictiva contra la inmigración y a favor de eliminar la moneda común.
De todas formas, los riesgos también existen en otros países como el caso ya citado de Austria, al que se suman distintos partidos populistas de derecha en Alemania, Reino Unido, Finlandia, Italia y Holanda. Todas estas agrupaciones políticas (las de derecha como las de izquierda) defienden proyectos muy distintos sobre temas relacionados con la inmigración o lo social, pero tienen un punto en común: todas comparten el rechazo a una mayor integración europea, que es uno de los objetivos de las reformas que llevan adelante las instituciones comunitarias (BCE y Comisión Europea).
El panorama no es alentador, de acuerdo con este informe del banco, que también se toma el trabajo de comparar el riesgo político aludido con el que existía en el año 2008, justo al inicio de la crisis financiera global. En los últimos ocho años, en 18 de los 19 países miembro creció este riesgo político, siendo Letonia el único donde no varió, a pesar de que permanezca dentro de los más altos.
Y tampoco ayuda al cuadro general el referéndum que se va a realizar en las próximas semanas en el Reino Unido para decidir si el país permanece dentro de la Unión Europea (no forma parte de la zona euro) o recupera su “independencia política y económica”. En ese sentido, la máxima institución monetaria prefirió mantener un perfil bajísimo en su informe, para evitar plantear el tema como otro riesgo más para la estabilidad financiera.
“Nos preocupa pero no queremos intervenir en este debate interno”, salió a aclarar Vitor Constancio, vicepresidente del BCE. No vaya a ser que sus palabras terminen ampliando la grieta.