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Dólar, la baja de la inflación y el elogio de la lentitud

Dólar, la baja de la inflación y el elogio de la lentitud

Si yo cambio todo cambia, parece ser una de las concepciones básicas de aquellos que buscan un freno en el vehemente devenir de los días. Lo mismo podría decirse de Federico Sturzenegger, presidente de Banco Central, quien ha definido en los últimos meses su objetivo primero: bajar la inflación. No es tarea sólo de él, claro está, pero podría decirse que ha sido uno de los funcionarios con mayor herramental para combatir la suba sistemática y sostenida de los precios. Es más: en el Gobierno, hay quienes señalan que incluso ellos esperaban un recorte de la inflación más rápido, menos dificultoso. Pero la realidad es muy distinta: según el IPC Congreso –no un indicador, sino un promedio de indicadores–, junio cerró con un incremento del 2,9%  lo que arroja casi 45% de suba interanual. Para algunos, se trató de un indicador demasiado alto para las expectativas, pero suficientemente bajo para los niveles previos.

El dato central es éste: el Gobierno viene de promover un devaluación a comienzos de año que tuvo un impacto en la aceleración de la inflación y a ello se sumó un ajuste tarifario de magnitudes que aún hoy se revisan. A ello se agregó una recesión de la producción industrial que arrancó a mediados de 2015 pero llega hasta nuestros días con un derrumbe del 5% según datos de la Unión Industrial. ¿Cuál fue la reacción del Banco Central?

Subir la tasa de interés a niveles del 38% fue una de las respuestas a esas transiciones alcistas, donde los precios recibieron el impacto de las medidas. En rigor, la apuesta fue a inhibir el efecto de esas decisiones en el terreno de los precios y el dólar. Posteriormente, y cuando fue cediendo la intensidad de esos efectos, el Banco Central decidió enhebrar diez bajas consecutivas de la tasa hasta dejarla en el 30,25% anual.

Sin embargo ayer, por primera vez en numerosas semanas, el BCRA decidió detener el recorte. Uno podría pensar que el motivo es que la inflación de junio podría salir en niveles altos (para las expectativas) pero parecería más indicado pensar que incluso el mes de julio podría registrar un nivel de inflación por encima de las estimaciones –y objetivos– del Banco Central, hoy en 1,5% mensual. 

De ser así, las declaraciones del ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay señalando marzo de 2017 como un periodo ideal para pararse y hacer los cálculos para obtener el 25% de inflación anual prometido, buscarían anticiparse a ese escenario.

La pregunta es qué hará el Gobierno para compensar los efectos gélidos que tendrá esa tasa en materia de actividad económica. Mientras el dólar se manifestó como un vaivén entre los $ 14 y los $ 16, el gasto público se frenó en los primeros meses del año, lo que provocó un parate en varios sectores, principalmente en el de la construcción. Con mayor desembolso de las arcas del Estado para reactivar la economía el otro interrogante es si, de mediar esta decisión, el Gobierno podrá cumplir con su promesa de reducir el déficit sin endeudarse en forma pronunciada.