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Dólar, blanqueo, factor Maradona y Brexit para `dummies´ del teorema de Baglini

Muchas cosas parecen haber cambiado en tantos años: "Báez", ya no es "el cartonero", como Maradona solía llamarlo a Mauricio Macri por aquel entonces, sino un "empresario" del sur favorecido por la obra pública de los últimos años y detenido por la Justicia. En cuanto a Macri, ya no usa bigote ni preside Boca Juniors, pero resulta que hace apenas algunos meses fue elegido presidente de la Nación.

En cambio Maradona, para muchos millones de argentinos, sigue siendo Maradona, el mejor futbolista de todos los tiempos y alguien a quien prestarle algo de atención cuando habla, a pesar del tiempo, la distancia, y de lo muy polémicos que pueden resultar sus conceptos como observador de la realidad. "Subestimarlo no es la solución, atacarlo tampoco", dice un referente del oficialismo en el Congreso, a pesar de que comenzaron a circular en la prensa fotografías donde aparece "el Diego" con el grupo de funcionarios encargados de poner en marcha "Fútbol Para Todos" y por el que la última semana la jueza federal María Servini de Cubría procesó a los tres jefes de Gabinete del gobierno kirchnerista en el marco de la causa por presuntas irregularidades. Esas imágenes volvieron a la retina de los argentinos después que "el diez" se despachara contra el presidente al señalar que ve "al país de rodillas" y "Macri no sabe leer".

La referencia maradoneana al magro escenario económico y la sensación de que el célebre segundo semestre podría ser recién para 2017, conforman un ladrillo de expectativas con el que algunos integrantes del gabinete económico se resignan a convivir, como mínimo, hasta fin de año.

El salto del dólar la última semana y la próxima sanción de la ley de blanqueo parece ser la "agenda" elegida por el Gobierno para ganar la iniciativa. En el Banco Central, la idea fue ponerle un piso al tipo de cambio con una intervención en los $ 14, y a partir de ahí, la cotización minorista escaló hasta los $ 15,09 el viernes. Logró así dejar de alentar especulaciones vinculadas al "atraso cambiario" y drenar la presión acumulada de algunos sectores económicos acostumbrados a concurrir de rodillas al muro de los lamentos devaluacionistas.

De esta forma, la divisa cosechó una racha de cinco ruedas en alza. Desde entonces, el minorista sumó 97 centavos. En los últimos días, las órdenes de coberturas que operaron los bancos sumados a los pedidos de compra que recibieron de las empresas generaron una demanda creciente. En ese contexto, los bancos oficiales vendieron u$s 130 millones que no fueron suficientes para contener la suba. La última vez que el dólar tocó estos niveles había sido a mediados de marzo pasado si bien luego la "plancha cambiaria" se profundizó y la divisa amenazó con perforar el piso de los $ 14.

Sin embargo, ha trascendido en los despachos oficiales que el mes de junio podría arrojar una inflación por debajo del 3%, lo que disparó una baja de tasas por parte del Federico Sturzenegger, que el martes buscó dejarlas en 31% y que mañana podría nuevamente proponer un nuevo descenso, si bien hay quienes creen que hará un "recreo" de quince días mientras observa la reacción del mercado del dólar.

En cuanto al blanqueo, el Gobierno logró "colar" en el proyecto una especie de cerrojo que planea utilizar en las próximas semanas para convencer a quienes todavía dudan de declarar sus ahorros al señalar que quienes no realicen la adhesión al blanqueo, "deberán presentar una declaración jurada de confirmación de datos, en los términos, formas y condiciones que establezca la AFIP, indicando que la totalidad de los bienes y tenencias que poseen son aquellos exteriorizados en las declaraciones juradas del impuesto a las ganancias, del impuesto sobre los bienes personales, o en su caso, del impuesto a la ganancia mínima presunta, correspondientes al último ejercicio fiscal cerrado el 31 de diciembre de 2015".

En este sentido sostienen que quienes en este marco se avengan a declarar su patrimonio ante la AFIP, gozarán de los beneficios previstos, pero que "en el caso que la AFIP detectara cualquier bien o tenencia que les correspondiera a los mencionados sujetos (...) que no hubiera sido incluido en la declaración jurada de confirmación de datos, privará al sujeto declarante de los beneficios indicados...".

La sorpresa del voto del Brexit el último viernes también ha buscado numerosas interpretaciones. Al margen del impacto económico en la Argentina que podría traer la salida de Gran Bretaña del bloque de la Unión Europea -entre las cuales se encuentra el fortalecimiento del dólar, la caída en el precio de la soja, la suba de la percepción de riesgo y un retraso en la llegada de inversiones al país-, se ha extendido en las últimas horas una interpretación política que hizo célebre Raúl Baglini, el destacado referente mendocino de la Unión Cívica Radical, y que está entrañablemente atado a ese silogismo que señala que cuanto más lejos se está del poder, más utópicos son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven.

Así, a pesar de las versiones de "Regrexit" que podría empujar Escocia y Gales, hay quienes ven en la actitud desafiante y disruptiva del ex alcalde de Londres Boris Johnson, a quienes algunos señalan como "el Trump británico" la voluntad de enviar un mensaje pero no de generar una separación efectiva de la UE. Ya de regreso en la tierra de Baglini, verbigracia, quedará su memorable interpelación al entonces Ministro de Obras Públicas, Roberto Dromi, leyéndole parte de su libro y preguntándole -en términos borgeanos-, cuál de los dos Dromi tenía razón, porque uno estaba haciendo precisamente lo contrario de lo que "el otro" decía que había que hacer.