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Derrumbe del crudo y desplome chino marcan el ritmo de la deflación global

El petróleo llegó a su menor nivel en 12 años y China crece al paso más lento en 25 años. Hoy un 75% de los países desarrollados tiene tasas de inflación por debajo del 1% anual

"Me dijeron que en el Reino del Revés / hay un perro pekinés / que se cae para arriba y una vez / no pudo bajar después". ¿Habrá que llamar a una médium y consultar al espíritu de María Elena Walsh para tratar de entender lo que realmente está sucediendo en China en estos momentos? Porque según los indicadores financieros y las estadísticas publicadas por el gobierno, las cosas no deberían estar ocurriendo de la manera en que se están dando.
Como muestra basta un botón: el lunes de la semana pasada, la caída de los mercados financieros chinos fue asociada por los analistas a un mal indicador económico relacionado con la dinámica industrial del país. Pero el jueves, el mini crac de los mercados no estaba relacionado con ningún índice. Y el día anterior, las bolsas rebotaron a pesar de la publicación de un indicador flojo en los servicios, que podría haber generado otra corrida bursátil. De ahí que valga la pena preguntarse si China no se está convirtiendo en el Reino del Revés.
En realidad, lo que los expertos ven, y los asusta cada vez más, es que las estadísticas oficiales en China se parecen a las del INDEC argentino de 2007 a 2015: poco confiables y cualquier cosa menos transparentes. Si el crecimiento previsto era oficialmente del 7% del PIB, los analistas comienzan a convertirse en verdaderos intérpretes de la realidad paralela: las declaraciones de los funcionarios (sobre todo sus silencios) son muy tenidas en cuenta, y cualquier dato adicional también sirve para tratar de determinar lo que en realidad pueda estar sucediendo desde el punto de vista económico y financiero. Como sostuvo Steen Jakobsen, economista en Jefe del Saxo Bank, "para sobrevivir en 2016, hará falta que las incertidumbres geopolíticas no se agraven, que el dólar se mantenga bajo y que China se estabilice".
Porque visto desde el punto de vista mundial, la crisis que vive China se suma a una brutal caída en el precio del barril de petróleo (afectado en parte por esta crisis), pero también por un déficit global en la demanda de bienes y servicios con respecto a la oferta, que hace sonar la alarma en la mayoría de los principales bancos centrales sobre los peligros de una deflación a nivel mundial.
Hoy, el 75% de los países más desarrollados tiene tasas de inflación por debajo del 1% anual (¿cuánto pasará para que la Argentina vuelva a alinearse con estos niveles?) y ya se especula con las medidas de política monetaria que van a tomar la Reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) y otros organismos en los próximos meses. El FMI y el Banco Mundial, por su parte, ya están revisando sus perspectivas de crecimiento mundial, tras un 2015 bastante gris (el comercio mundial sólo creció un 2%, una de las progresiones más bajas de las últimas décadas).
"No queda claramente establecido que los hechos de esta semana en China tengan un impacto importante en los fundamentals de EE.UU., pero por supuesto vamos a seguir esto de cerca", declaró el jueves pasado Jeffrey Lacker, presidente de la Fed de Richmond. Si hasta hace un par de semanas atrás todos esperaban una nueva suba de tasas por parte de la Fed para el mes de marzo (tras el debut en diciembre), ahora empieza a haber dudas frente al escenario mundial. En cambio, por el lado de la BCE, lo que más inquieta es la continua caída del precio del crudo, que dificulta aún más el objetivo de alcanzar un nivel de inflación del 2% anual (en diciembre sólo creció un 0,2% interanual, según Eurostat). Para lograrlo, los analistas especulan con que el máximo organismo monetario europeo intensifique su política de compra de títulos públicos de la zona euro.

En el ascensor

La caída en los valores del petróleo ya se parecen a los de los pisos de un ascensor en bajada: 51, 49, 42, 38, 33à ¿hasta dónde puede seguir cayendo el barril? Ya llegó a su menor valor desde 2004 y son pocos los que se animan a pronosticar un piso, sobre todo por la situación de China (en realidad, porque nadie sabe a ciencia cierta cuánto se está desacelerando su economía), pero también por la sobreoferta de petróleo que llega de Arabia Saudita, EE.UU. y, ahora, Irán. El banco Goldman Sachs informó incluso que nadie debería sorprenderse si se llegara a quebrar la barrera de los u$s20 en los próximos meses.
El exceso de producción respecto del consumo mundial se ubica hoy en torno a los 1,5 millones de barriles diarios, principalmente por la política de dumping aplicada por Arabia Saudita, el mayor productor mundial, pero también porque sigue el boom del shale oil (extraído de las rocas) en territorio estadounidense y porque regresa al mercado la producción iraní, tras el fin del embargo. Esta es la explicación que tienen los analistas para que, a pesar de las recientes tensiones políticas entre Arabia Saudita e Irán, el precio no haya rebotado, en una zona que concentra el 30% de la producción mundial.
Para la Argentina, el panorama no luce demasiado alentador. China es nuestro mayor cliente internacional fuera del Mercosur, por lo que la caída de su demanda va a impactar por largo rato en los precios de exportación de los productos agroindustriales. Como el país sigue un proceso de desarrollo de su mercado interno (para reducir su dependencia de las exportaciones) y de su sector de servicios (que no demanda materias primas), existe la posibilidad de que se esté entrando en un nuevo paradigma económico, como fue el boom de la demanda china de fines del siglo XX. Además, por otro lado, el petróleo barato va a demorar el desarrollo doméstico de Vaca Muerta, la supuesta ‘gallina de los huevos de oro‘ energética. Pero en momentos en que la realidad genera tantas dudas y, como dice la canción, ‘que dos y dos son tres‘, tal vez lo mejor sea seguirla al pie de la letra: "Vamos a ver cómo es / el Reino del Revés".