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Contrapunto por las nuevas emisiones y el riesgo de saturación

Fiel a su estilo, Adelmo Gabbi, el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, aprovechó la oportunidad de su panel en el IAEF para deslizar algunos filosos comentarios políticos: "En este momento de ‘mani pulite’ de la Argentina, no van a ver actos de corrupción en el sistema bursátil argentino. Yo tengo la cola bien limpia".
Pero, al mismo tiempo, manifestó su renovado optimismo por el resurgimiento del mercado de capitales local: "Es verdadero financiador del crecimiento de un país", dijo.
"En tan sólo seis meses ya hemos cumplimentado mucho de lo necesario para volver a ser mercado emergente. Ya hay condiciones importantes para que Argentina vuelva a ser el mercado emergente que fue, que es pese a los Gobiernos que le tocan", afirmó en relación a la noticia de que Morgan Stanley revisará la calificación local a partir del próximo año.
Tras cerrar su presentación con un "Soy cada vez más optimista. ¡Compro Argentina!", fue seguido por Daniel Rúas, Managing Director de la calificadora Moody‘s en Argentina, quien puso cierto reparo a una vuelta compulsiva al mercado de deuda internacional.
El ejecutivo aseguró que desde el 2 de noviembre, luego de la primera vuelta electoral, el interés de los inversores internacionales por el riesgo argentino ha crecido hasta alcanzar consultas récord en la página web de la calificadora, luego de la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada.
Comentó que la nueva tendencia se tradujo en una mejora de la calificación crediticia del país, que pasó de CA1 a BB3, con perspectiva estable en abril último.
Rúas reconoció que las salida al mercado de deuda internacional de la Argentina alcanzó niveles mínimos en los últimos años, pero que desde comienzos de 2016 "Ya se han emitido u$s 29 mil millones, sin contar a los soberanos. Si se los tiene en cuenta Argentina ya representa el 40% de los flujos de los emergentes en el mercado de deuda".
En ese sentido, advirtió que el país puede enfrentarse a un potencial problema de "embotellamiento de emisiones en el mercado. Si bien el apetito por la Argentina está alto, si hay muchas salidas concentradas al mismo tiempo, se puede recalentar la tasa y producirse un cuello de botella".
Gabbi escuchó el análisis pero desestimó este riesgo: "Hay excesivo apetito por Argentina. Recibo varias consultas diarias por los activos del país", dijo.