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Con la inflación abajo de la meta, Brasil bajará menos las tasas

Con la inflación abajo de la meta, Brasil bajará menos las tasas

Los precios al consumidor en Brasil aumentaron un 3,6% entre mayo de 2016 e igual mes de este año y marcaron la inflación anual más lenta en una década. Las expectativas de inflación para fin de año se ubican más de medio punto porcentual por debajo del objetivo del 4,5% del Banco Central de Brasil (BCB). En ese marco, la entidad señaló que podría reducir el ritmo de relajación monetaria que viene llevando adelante desde octubre.

El índice de inflación IPCA subió un 0,31% en mayo, tras registrar un aumento de 0,14% el mes pasado, según la agencia nacional de estadísticas de Brasil. La cifra se ubicó por debajo de la mediana de las proyecciones de 47 economistas encuestados por Bloomberg, que era del 0,47%. A lo largo de los últimos 9 meses, la inflación al consumidor fue inferior o igual a las estimaciones de los economistas y las mediciones iniciales sobre el avance de precios en junio también están por debajo de las expectativas del mercado.

Para fin de 2017, en tanto, algunos analistas estiman que el avance de precios estaría más de medio punto por debajo del objetivo de 4,5%. Sergio Goldenstein, socio de Flag Asset Management y principal pronosticador del IPCA a largo plazo durante el año pasado, afirmó que espera una inflación del 3,5% al cierre de 2017.

En mayo, el sector vivienda tuvo la principal incidencia en el IPCA, con un alza de 2,14% debido a los mayores precios de la electricidad. El aumento en los costos de la energía fue igual al 94% de la inflación del mes. Los precios de alimentos y bebidas, por su parte, cayeron un 0,35%.

Brasil salió de una recesión que ayudó a reducir la inflación a menos de un tercio del ritmo de dos dígitos que se observó a comienzo de 2016. La desaceleración permitió al BCB lanzar una agresiva campaña de relajación monetaria. El Comité de Política Monetaria (Copom) inició su ciclo de flexibilización en octubre pasado, cuando la tasa Selic se hallaba en 14,25%, como consecuencia de 2 años de alta inflación (que llegó a 10,67% en 2015 y sumó 6,20% en 2016).

Con la reducción del índice de precios, la tendencia declinante de la tasa prosiguió este año y el Copom continuó con el recorte de la Selic –que pasó de 13% en enero a 10,25% en mayo–.

La reciente crisis política que afecta al país vecino, sumada a que el PBI del primer trimestre mostró una disminución en la inversión y el consumo, llevaron a los responsables políticos a señalar que podrían reducir las tasas de manera menos agresiva en el futuro. De hecho, en las minutas de su reunión del 30 y 31 de mayo, el Copom dijo que un escenario político mal definido podría afectar la actividad económica y aumentar la incertidumbre sobre la inflación futura.

Así, afirmaron que una moderada reducción del ritmo de relajación debería ser adecuada en la próxima decisión de tasas, que será el 25 y 26 de julio. Los mercados interpretaron los comentarios como una señal de que la autoridad monetaria reducirá la tasa Selic en 75 puntos básicos, luego de dos recortes previos de un punto porcentual.