Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
Jueves 4.1.2018
DÓLAR
/
MERVAL

Commodities: el alza de la soja y del maíz beneficiaría a la Argentina

Desde principios de año, ambos subieron un 10% en la bolsa de Chicago. Se debe a La guerra comercial EE.UU. y China, y cambios en la producción estadounidense

Commodities: el alza de la soja y del maíz beneficiaría a la Argentina

¿Vuelve el viento de cola para la Argentina? Este excepcional período alcista que vivieron los mercados de commodities agrícolas durante la primera década del siglo XXI podría estar de regreso, en la visión de los analistas. Para los expertos, la actual coyuntura internacional posibilitaría que tanto el maíz como la soja sigan con su rally ascendente, lo que sería una muy buena noticia para las cuentas públicas del gobierno nacional.

Después de varios años de precios deprimidos por la sobreabundancia de cosechas y de stocks a nivel mundial, un cambio significativo en la situación geopolítica internacional podría modificar un escenario que parecía bastante estable, aunque también aportaría una mayor volatilidad a los mercados. Es lo que se conoce en Economía como un "cisne negro", un evento inesperado que puede transformar profundamente las expectativas de millones de inversores.

Entre las causas adelantadas por los especialistas, figuran la incipiente guerra comercial que se declaró entre EE.UU. y China, las dos principales potencias económicas mundiales, pero también otros factores coyunturales como la merma en las cosechas de la Argentina, y estructurales como un cambio de paradigma entre los agricultores estadounidenses.

Respecto de este último punto, los datos publicados la semana pasada por el Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) dan cuenta de que la superficie cultivada de maíz y soja se va a reducir este año. Se prevén 35,6 millones de hectáreas para el maíz (-2,4%) y 36 millones para la soja (-1,3%) que, en la opinión del analista Stefan Vogel, de Rabobank, constituye "una superficie reducida terriblemente". Además, estos datos se ubican muy por debajo de las previsiones de los analistas.

En la visión del informe del USDA, los agricultores estadounidenses habrían decidido encarar un cambio profundo y apostar por una mayor diversificación de sus cultivos, en beneficio del trigo y el algodón, así como dejar una superficie más grande en barbecho (existe menos entusiasmo por sembrar, según los especialistas del organismo), cercana a los 5000 kilómetros cuadrados (similar a toda la superficie de los partidos de Pergamino, Arrecifes y Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires), algo nunca visto desde el año 2011.

Los mercados reaccionan

Por supuesto, la reacción de los mercados no se hizo esperar, por lo que los futuros de ambos commodities evidenciaron en la bolsa de Chicago subas semanales del orden del 2,8% para el bushel de maíz (con entrega en mayo), y del 1,6% para la soja. "El mercado tuvo una respuesta extremadamente positiva ante estos datos muy alejados de las previsiones de los analistas", explicó Bill Nelson, de Doane Advisory Services.

 

Este salto alimenta aún más el rally alcista que viven tanto la soja como el maíz desde principios de año, con ganancias del orden del 10%, las mayores entre todas las materias primas. Y que le permite soñar al gobierno argentino con otro período de precios altos en dos de sus principales productos de exportación. De todos modos, con un precio por tonelada de soja de u$s 383, todavía se está muy lejos del récord histórico alcanzado en 2012, cuando tocó los u$s 612.

Sin embargo, la sequía actual que padece la zona pampeana no da pie para un gran entusiasmo, por más que el efecto negativo de la falta de agua se pueda compensar en parte con una suba de precios a nivel internacional. Porque según un reciente estudio publicado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires, en la última década se perdieron casi u$s 15.000 millones de ingresos por menores cosechas de soja, todas afectadas por tres grandes sequías que sufrió el campo argentino durante ese período.

Una guerra inesperada

El otro frente que el gobierno argentino mira con mucha atención (y frente al que hasta ahora ha mostrado tener muy buenos reflejos) es la incipiente guerra comercial que se empezó a librar entre EE.UU. y China por los aranceles al acero y aluminio que impuso a principios de marzo el presidente Donald Trump.

Por ahora, los daños colaterales para la Argentina han sido bastante bajos, por más que en un primer momento parecía que nuestro país también iba a sufrir por esta suba de aranceles, una amenaza disipada muy rápido. Pero todavía resta conocer de qué manera va a impactar la respuesta china en los distintos mercados mundiales de commodities agrícolas.

Con importaciones por valor de u$s 14.000 millones anuales, China es el principal comprador de soja estadounidense, representando un tercio del total exportado por los agricultores de EE.UU. El gobierno de Xi Jinping ya avisó que iniciaba una investigación antidumping contra el sorgo americano, y que podía hacer lo mismo con la soja, lo que puso los pelos de punta entre los granjeros norteamericanos. Y le dio más expectativas de recuperación a los argentinos, esperanzados de que el viento de cola vuelva a soplar con fuerza.

Más notas de tu interés

Comentarios1
Diego Lu
Diego Lu 02/04/2018 12:33:34

Vamos todavía!!! Cambiemos en el 2019 arrasa con esto...