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Comercios refuerzan ofensiva en el Congreso por la ley de tarjetas

Tras el dictamen de Defensa de la Competencia contra los bancos las cámaras se envalentonaron. Ya existe un proyecto de CAME con dictamen de comisión en el Senado. La CAC ahora propuso otro en Diputados, aunque con disidencias respecto a la primera. En el Gobierno no convencen del todo las regulaciones rígidas que incluyen los proyectos. Confían en generar más competencia

Comercios refuerzan ofensiva en el Congreso por la ley de tarjetas

Tras el dictamen de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) contra la principal operadora de tarjetas del país por lo que consideró un abuso de posición dominante, la Cámara de Comercio fue a la Cámara de Diputados para plantear un proyecto de modificación de la Ley de Tarjetas de Crédito con algunas disidencias respecto al que ya tiene dictamen de comisión en el Senado. Ayer, además, una de las cámaras que agrupa a los supermercados chinos salió a apoyar las iniciativas que apuntan a modificar la ley.

El golpe que le dio la CNDC a Prisma (operadora de Visa en el país), y en menor medida a Mastercard, al detallar falencias en el mercado las tarjetas de crédito y redes de pago electrónico está siendo aprovechado a toda velocidad por las organizaciones de comercios que buscaban hace años ablandar los costos del uso de dinero electrónico y financiamiento a través de plásticos.

En la Cámara Alta ya existe un proyecto de modificación de la ley 25.065 que regula al sistema de tarjetas de crédito, compra y débito en la que tuvo incidencia de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y, ahora, representantes de la CAC asistieron a la la comisión de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia y la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados para hacer sus propuestas de modificación de esa norma, aunque con algunas disidencias.

Las diferencias entre los proyectos están centradas en el tope que pretenden imponer a las comisiones que pueden cobrar las tarjetas de crédito a los comercios, hoy establecida en el 3%. El proyecto que está en el Senado baja el tope al 1,5%, mientras que el que se discutió en diputados propone hacerlo al 1,3% para considerar el efecto de impuestos como el IVA que hacen mayor a esa tasa. También, porque ese es el valor en Brasil y Chile (los bancos sostienen que diferencias de desarrollo y tamaño de esos mercados hace imposible equiparar los costos).

Otra diferencia entre los dos proyectos es que el que patrocina CAC busca bajar los plazos en los que las tarjetas pagan a los comerciantes. Hoy, las tarjetas pagan en 18 días hábiles la primera cuota de una compra, mientras que el resto de las cuotas en 48 horas. Las compras con débito se acreditan, mientras tanto, en 72 horas. El proyecto de modificación propone reducir la acreditación de tarjetas de crédito a 15 días corridos y volver inmediata a la acreditación hecha con débito.

Las transferencias ya son inmediatas por decisión del Banco Central y, en la medida en que los bancos incorporen los medios de pago electrónicos contemplados en la comunicación A 5982 (pago electrónico inmediato, Posnet móvil y botón de pago) la acreditación inmediata quedaría simplificada, aunque no con tarjetas de débito.

En el Gobierno ven con cierto recelo a los proyectos de modificación de la Ley de Tarjetas, porque su filosofía les indica generar más competencia antes que regular. Topes a las tasas que pueden cobrar las tarjetas –y también pisos que igualen a los comercios más allá de su capacidad de negociación– pueden desincentivar la extensión de la red de terminales Posnet, Lapos y otras que surjan.

La idea es impulsar los pagos electrónicos que ya creó el BCRA y, en caso de re-regular, hacerlo con un criterio que no sea demasiado rígido para evitar generar incentivos nocivos que perpetúen la situación actual en la que las empresas que proveen las terminales con las que los comercios cobran con tarjetas de crédito y débito no muestren interés alguno en extender sus redes ni los comercios en ingresar a las mismas.

La posibilidad, si, de generar más competencia en la "red de adquirencia" (las terminales que cobran en los comercios) tiene más chances de existir, aunque con versiones distintas. Una, más benévola, buscaría forzar a las redes a que permitan pagos de cualquier empresa en lugar de dejar pasar sólo los de sus propios plásticos. La otra, más drástica, obligaría a Prisma y sus competidoras a deshacerse de la red en favor de un tercero independiente.

Super chinos suman apoyo

Ayer, la cámara que agrupa a los supermercados chinos, Cedeapsa, adhirió a la iniciativa que se debate en el Congreso nacional de "impulsar una nueva reforma normativa" en las tarjetas de crédito y débito, para "bajar los costos desmedidos" de los aranceles que recaen sobre el comercio minorista.