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Claves para entender la suba de la tasa americana a 10 años tras la victoria de Trump

Claves para entender la suba de la tasa americana a 10 años tras la victoria de Trump

La victoria de Trump y las próximas decisiones de la Fed han generado grandes cambios de expectativas. Los bancos centrales han comprado importantes cantidades de bonos en los últimos años bajo los programas de Quantitative Easing (QE) y las bajas actuales complican su hoja de balance. En toda crisis hay oportunidades y las altas tasas de los bonos de emergentes vuelven a ser vistas como atractivas.

En las últimas horas los mercados financieros han puesto toda la atención en la evolución de las tasas de los bonos a nivel global ya que éstas han venido mostrando una fuerte recuperación desde julio pasado aunque dichos avances se han amplificado luego de la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de comienzos de noviembre. Tan es así que la tasa del Tesoro americano pasó de 1.80% al 2.20% actual. La pregunta es ¿por qué se da este desarrollo alcista de las tasas? ¿Por qué los inversores se encuentran vendiendo bonos? ¿A dónde se dirigen los capitales una vez que venden los bonos? ¿Quiénes son los mayores perjudicados de estas caídas?

La caída de los precios de los bonos y su correspondiente suba de tasas tiene varias causas.

1 Por un lado, el mercado ha venido especulando con que, luego de las elecciones, la Fed acentué la suba de tasas de fondos federales y coloque las tasas en niveles de 0.50-0.75% desde los valores actuales de 0.25-0.50%. Una vez despejado la incertidumbre respecto de las elecciones presidenciales, se hace más probable que se concrete el encarecimiento del costo del dinero y por ello es que el mercado ha venido especulando con esta decisión de la Fed anticipándose a dicha medida y moviendo los portafolios de fondos de inversión importantes, vendiendo bonos y colocándose en dólares o buscando bonos de menor duration.

2 Existe otro factor clave que se ha disparado en las últimas horas. Los temores sobre el potencial brote inflacionario a partir de los recortes de impuestos y un incremento en el gasto de infraestructura planeados por Trump han generado inquietud respecto de la potencial capacidad de pago de los bonos americanos. Llevando a cabo políticas fiscales expansivas con menos impuestos y más gasto público derivaría en un incremento del déficit fiscal y mayor deuda.

Este desequilibrio en las cuentas públicas colocan a los bonos en una posición de mayor riesgo y menos atractivo en estos valores. Por ello es que los inversores han preferido comenzar a desarmar posiciones de bonos americanos a la espera de evaluar las primeras medidas del magnate. Si la inflación tendiese a dispararse rápidamente por dichas políticas, obligaría a la Fed a elevar el costo del dinero más rápido de lo esperado y podría generar un círculo negativo a nivel financiero, generando un incremento de la volatilidad en los mercados de capitales globales.

3 Dado que la tasa a 10 años es la medida de referencia a nivel global, un rally de esta tasa implica la elevación del piso para el resto de las tasas y por eso es que los bonos del resto del mundo han perdido importantes posiciones. Los más perjudicados han sido los bonos de emergentes ya que estos han perdido atractivo a medida que se especula con que la Fed va a subir la tasa producto de que los inversores desarmarían posiciones alojadas en activos de emergentes y buscarían repatriarlos a EE.UU., justamente aprovechando la suba de tasas del país central.

Este rebalanceo de los portafolios tiende a generar una suba del dólar a nivel global dado que los inversores desarman posiciones en moneda local emergente, compran dólares y repatrían los fondos a activos americanos. Esa mayor presión de demanda de dólares hace generar una suba del billete verde alrededor del mundo. En concreto, los emergentes tienden a sufrir por varios frentes cuando estos ciclos tienden a desatarse.

La Fed, el Banco Central Europeo, el Banco central de Inglaterra y el Banco Central de Japón, entre otros, han desarrollado en los últimos ocho años políticas monetarias expansivas, imprimiendo moneda local y comprando bonos soberanos, sub soberanos y privados. Este cambio en las expectativas a partir de las políticas fiscales de Trump y las próximas medidas de la Fed los coloca en una situación incómoda respecto de su hoja de balance y se preparan para sufrir nuevas pérdidas en sus vastas tenencias de deuda pública y privada.

Muchos fondos e inversores han optado por posicionarse en activos mas líquidos y de menor plazo producto de la incertidumbre desatada a partir de las potenciales medidas que va a aplicar Donald Trump. Esta mayor demanda de dólares a nivel global coloca a los emergentes en una situación difícil ya que, a medida que sube el dólar, las materias primas tienden a depreciarse. El buen dato de esta correlación negativa es que la misma no es tan fuerte como solía ser en años pasados con lo cual, es probable pensar que la suba del dólar podría tener un efecto limitado en la caída de las materias primas. Igualmente es importante señalar que estas correlaciones tienen vida propia y no se mantienen estáticas a través del tiempo, con lo cual la baja de las materias primas ante una suba del dólar se debe mantener como una señal de alerta para los emergentes.

En concreto, los bancos centrales y los emergentes pueden verse perjudicados en este nuevo escenario. De todos modos, estas caídas de los bonos a nivel global abren las puertas a nuevos posicionamientos de cartera para el mundo inversor, mas aún en un contexto en el cual los precios de los bonos se encontraban en máximos históricos y con rendimientos en cero e incluso en niveles negativos.

En todo escenario de crisis siempre hay una oportunidad. La turbulencia actual en los emergentes reduce el optimismo y genera dudas de cara al futuro. En esos momentos es cuando siempre aparecen las oportunidades.