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Cavallo se mete en la interna del Gobierno: tirón de orejas para Prat-Gay por el gasto

Cavallo se mete en la interna del Gobierno: tirón de orejas para Prat-Gay por el gasto

Sturzenegger: 1; Prat-Gay: 0. Con un espaldarazo a la política de tasas altas que aplicó Federico Sturzenegger, el presidente del Banco Central, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo salió en defensa del programa económico que lleva adelante el presidente Mauricio Macri, si bien no evitó hacer algunas críticas a la política fiscal y dijo descreer de la posibilidad de una reactivación en el segundo semestre. En el Gobierno prefirieron no responderle.

Quien fuera para algunos uno de los artífices de la dramática crisis que enfrentó la Argentina allá por 2001, señaló en un artículo publicado el último viernes que si bien el grueso de los analistas de mercado se mantiene escéptico en torno a un descenso de la tasa de inflación para los próximos meses, él no comparte esa visión.

"La mayor parte de los análisis de la evolución de la tasa de inflación refleja escepticismo sobre la posibilidad de que baje más acentuadamente en los próximos meses porque la inflación mensual hasta mayo de este año duplicó a la tasa mensual observada a lo largo de 2015", sostuvo y arriesgó: "sin embargo, la evolución de los precios no regulados por el Gobierno, que son los únicos sobre los que actúan las políticas monetaria y fiscal, muestra un cuadro más optimista".

Según los números de las consultoras, a lo largo de junio esa tasa de inflación ya fue, en promedio, ligeramente inferior al 2% mensual y para los últimos 30 días, entre puntas, ya descendió al 1,5% mensual. Esto significa que, desde julio en adelante, bien puede aproximarse al 1,5% mensual y para fin de año al 1%.

Para Cavallo, si el Gobierno produce "ajustes adicionales de las tarifas públicas todavía retrasadas", la tasa de inflación que refleja también esos aumentos, será algo mayor. "Pero esa inflación adicional, que se trata del sinceramiento inevitable de la inflación reprimida artificialmente por los controles de precios y tarifas, tenderá a desaparecer tan pronto como las tarifas hayan alcanzado el nivel que cubra los costos de prestación y deje una rentabilidad razonable a las empresas", dijo.

En un notorio espaldarazo al presidente del Central, Cavallo señaló que "ha hecho bien en acentuar la reducción de la tasa que paga por las Lebac" y que "el rebote del precio del dólar debería ayudar más al aumento de las exportaciones que a la aceleración inflacionaria".

En este sentido, escribió que la reducción de los niveles de tasa que viene aplicando Sturzenegger "va a permitir que el precio del dólar suba para acercarse a los 16 pesos por dólar", una reacción que según el ex titular del BCRA no debería provocar aumentos en la tasa de inflación ‘por cuanto los precios de los bienes comercializables internacionalmente ya están valuados a ese tipo de cambio‘.

Para Cavallo, el aumento del dólar beneficiará a las actividades de exportación, ‘algo saludable para aumentar las chances de una pronta recuperación del nivel de actividad económica‘.

Achicar el bolsillo del Estado

Por otro lado, señaló que el ajuste fiscal en marcha "produce efectos recesivos mayores a los necesarios porque se basa más en el aumento de la recaudación impositiva que en la desaceleración del crecimiento de los gastos", al tiempo que sostuvo que sería deseable "una estrategia de aliento a la oferta basada en la eliminación o reducción de impuestos distorsivos podría ayudar a una recuperación más rápida del nivel de actividad económica, sobre todo ahora que el tipo de cambio se aproxima a 16 pesos por dólar".

La receta de Cavallo señala que debería eliminarse el impuesto a las transferencias financieras; el impuesto a los ingresos brutos en las etapas intermedias de producción; el impuesto a las ganancias ficticias de las empresas que genera la falta de ajustes por inflación y los impuestos sobre la nómina salarial.

Sostuvo que "durante estos cinco meses han estado influyendo sobre el índice del Costo de la Vida no sólo el tipo de cambio sino también, y sobre todo, los ajustes de tarifas de los servicios públicos" y que en realidad, "para medir la tasa de inflación que resulta de las políticas macroeconómicas (fiscal y monetaria) se debe concentrar el esfuerzo en seguir el comportamiento de los bienes y servicios cuyos precios se determinan en mercados no controlados por el Gobierno".

Para el economista, el clima recesivo que se percibe, sobre todo por la caída del consumo y de la producción industrial, es resultado no sólo de la política monetaria sino también de la política fiscal. "Se está produciendo un ajuste fiscal, pero más por el lado de los ingresos que de los gastos".

En esta línea, arguye que el ajuste fiscal siempre produce un efecto recesivo en el corto plazo.

Pero cuando ocurre más por incremento de los ingresos fiscales que por la reducción del ritmo de crecimiento de los gastos, el efecto recesivo se acentúa. Además, dice que esta conclusión se acentúa si en lugar de fijar la atención en el déficit fiscal, se presta atención al concepto de ahorro (o desahorro) del Gobierno.


"En realidad viene siendo desahorro porque los gastos corrientes exceden el importe de los ingresos fiscales sin transferencias del Banco Central ni de la ANSeS".


El desahorro venía creciendo al 45% durante 2015 en comparación con 2014 y en los primeros cinco meses de 2016 ha decrecido 18% en comparación con los cinco primeros meses de 2014.
Según Cavallo, si el Gobierno siguiera acentuando el ajuste por el lado de los gastos pero aprovechara el fuerte aumento que vienen experimentando los ingresos para eliminar o reducir más impuestos distorsivos, en especial aquellos que incrementan los costos de producción de las empresas, podría contribuir a la expansión de la economía por el lado de la oferta.

"El tipo de cambio aproximándose a 16 y la eliminación de impuestos distorsivos podrían contribuir a una rápida reactivación". Y advierte: la reactivación difícilmente se logre por vía de un aumento mayor del gasto público, aún si ese gasto fuera inversión en infraestructura. "Mi escepticismo sobre la posibilidad de que ya en el segundo semestre pueda comenzar a aumentar la inversión en infraestructura se basa en la observación de que la tasa de interés de largo plazo es todavía muy elevada".

Para el ex titular del BCRA, "no parece prudente que el gobierno financie obras de infraestructura pagando intereses que son aún muy elevados. Lo más conveniente es que el gobierno financie su déficit con deuda a plazos más cortos y sólo aumente el gasto de capital cuando acceda a créditos con tasas del orden del 5% anual, como máximo. Es posible que la tasa baje a ese nivel si además de lograr avances en la lucha contra la inflación, la economía muestra signos de reactivación y se encamina al crecimiento sostenido".

Así, sostiene que "ayudará mucho en ese sentido que se mantenga y aún se acentúe la tendencia al ajuste fiscal por el lado del gasto, aun cuando en el corto plazo el déficit se mantenga elevado a causa de la eliminación de impuestos distorsivos".

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