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Brexit: inversores huyen del riesgo ante un divorcio a cara de perro

En la Europa post-Brexit, un divorcio civilizado podría hacer toda la diferencia. Pero los analistas ya lo advierten: si la ruptura se hace a cara de perro, como parece ser el caso, Gran Bretaña estará a fin de año en una "recesión de referendum".

Esto dice por ejemplo el economista jefe para el Reino Unido de Morgan Stanley. "Ahí veríamos un recorte de tasas de 10 puntos básicos, otros 50.000 millones de libras volcados a recomprar deuda y una política fiscal mucho más laxa, incluyendo la posibilidad de un experimento monetario radical con un gran helicóptero tirando dinero", asegura.

Claro que, si bien el estupor todavía está a flor de piel, aún puede haber algunas vueltas de tuerca, desde los millones de firmas que hoy reclaman al Parlamento una nueva consulta (del Brexit al Regrexit) hasta cuestiones formales como el artículo 50 del Tratado de Lisboa que puede dilatar los tiempos de este divorcio, si bien los desairados ministros de la eurozona ya pidieron acelerar las cosas. En todo caso, los mercados tienen que volver a operar. Y nadie querrá quedar a la intemperie mientras las piezas del tablero se reordenan.

Para la Argentina, una palabra: aversión al riesgo. Sobrevuela estos días el temor a que un dólar fuerte precipite otra ola de ventas en los emergentes, en un momento en que todavía está fresco el recuerdo de lo que fue este arranque de año, con una retirada masiva de capitales ante la debilidad de China y del precio de los commodities.

El ánimo de los inversores ya no será el mismo, ni tampoco su apetito. Al menos en el corto plazo. Y aunque el cimbronazo llega después de la mega-colocación de deuda soberana, sorprende a mitad de camino a muchas provincias y empresas que estaban en bandeja de salida para emitir afuera. La vocación en lo inmediato será buscar resguardo. Habrá menos intrépidos. Habrá que ser convincente.

Así, por ejemplo, el bono a 10 años de Alemania ya tiene un rendimiento negativo de 0,18% anual, una buena muestra de este "fly to quality" propio de los momentos de incertidumbre. El título de referencia a 10 años de EE.UU., por su parte, ya cayó por debajo de 1,5% anual, su menor nivel desde 2012. Sin embargo, el por ahora incipiente giro en la política monetaria, con una Fed dispuesta a endurecer las condiciones, si bien muy lentamente, parece haber quedado congelado. Esa es, por lo menos, la expectativa del mercado. Según los futuros de tasas, pre-Brexit los inversores apostaban a dos subas este año. Post-Brexit, asumen que no habrá cambios.

Mientras tanto, en la City de Londres los bancos se venían preparando hace meses para la contingencia de un Brexit. Grandes instituciones que tradicionalmente constituían su sede legal en Gran Bretaña para obtener así el "pasaporte" para operar en toda la eurozona, ya están analizando centros como Dublín, París y Frankfurt. Quienes están en el tema ya debaten la posibilidad de que Gran Bretaña adopte un modelo similar al de Noruega.

Pero como apunta el Financial Times, existe un serio contratiempo: eso requeriría aceptar las reglas de la UE sin poder opinar. Junto con el posible éxodo de bancos que ya muchos vislumbran, también promete quedar en el camino otro mega-proyecto: la fusión de u$s 30.0000 millones entre la Deutsche Börse y la London Stock Exchange. Eran otros tiempos. Y la historia de amor se acabó.