Brexit: El Reino Unido ya comienza a mostrar cómo se reorganizará su sector financiero

A pesar de las amenazas, el gobierno británico mostró su primer signo de debilidad al reconocer que va a seguir aceptando parte de la regulación financiera comunitaria.

Fue una pelea que duró cuatro largos años, desde que los británicos votaron mayoritariamente a favor de separarse de la Unión Europea (UE). Desde ese momento, los negociadores del Reino Unido y de la UE no dejaron de discutir los diferentes capítulos del acuerdo que todavía no firmaron, a menos de un mes de la separación definitiva, que igual puede no ser tal porque el gobierno británico tiene la posibilidad de solicitar una prórroga. En esta larguísima partida de póker, el sector financiero jugó un rol clave, principalmente del lado británico, porque es el que más tiene que perder dentro de un divorcio poco amistoso.

Pero por más que el gobierno de Boris Johnson se haya mostrado amenazante durante buena parte de la negociación dirigida por David Frost (Michel Barnier es su contracara del lado europeo), a principios de noviembre tuvo que ceder y reconocer que iba a seguir aceptando parte de la regulación financiera comunitaria para evitar un colapso en la etapa post Brexit.

Acceso irrestricto

Lo que estaba en juego al principio era el acceso irrestricto de los bancos y demás entidades británicas al continente europeo para vender sus servicios financieros, un mercado que sigue siendo demasiado apetecible para dejarlo ir. De hecho, cuando en junio de 2016 se hizo el referéndum por la permanencia en la UE, el voto mayoritario de la City de Londres fue en contra de la separación.

Pero ahora que ya se sabe que el premio mayor está perdido, y que muchas compañías del sector mudaron parte de su operatoria al continente para conservar un acceso privilegiado, no queda otra que recurrir al tradicional pragmatismo inglés y aceptar "tragarse algunos sapos". Uno de ellos es aceptar que el Reino Unido va a seguir reconociendo algo de la regulación financiera europea, y que no va a haber reciprocidad de la UE. Estas normas abarcan áreas como las bolsas, seguros, short selling, etc. y la Unión las utiliza para aceptar productos financieros de otros países extra UE.

Lo único que reconoció la Comisión Europea como regulación británica fueron las cámaras compensadoras. "No teníamos otra opción en este tema. Europa no tiene la capacidad de funcionar sin las cámaras compensadoras británicas", reconoció Nicolas Mackel director de la consultora Luxembourg for Finance.

Medida unilateral

Fue el ministro de Finanzas británico, Rishi Sunak, quien anticipó esta medida unilateral por parte de su gobierno, en una presentación ante el Parlamento, además de comentar otros detalles sobre la reorganización del sector financiero doméstico a partir de 2021, cuando la separación definitiva se haya concretado.

"Nuestro objetivo era tomar estas decisiones de manera consensuada con la UE, pero ahora resulta claro que ellos no lo quieren así. En ausencia de claridad por parte de la UE, decidimos actuar de manera unilateral para aportar certeza a las empresas instaladas en el Reino Unido y en Europa", afirmó el funcionario.

Y agregó: "El Tesoro va a publicar un documento con los detalles de la propuesta británica en materia de equivalencias financieras con otros países", en aspectos tales como short selling, normas contables, etc.

Frente a las quejas de las empresas de la City, que se sienten postergadas por otros temas que dominan la agenda negociadora como el comercio o la pesca, Sunak anunció que el gobierno va a crear una comisión para proponer reformas en el actual sistema de cotización de las compañías en la bolsa de Londres, como forma de "atraer a las empresas más innovadoras y exitosas".

A la vanguardia

Pero donde sí pretende ubicarse a la vanguardia el gobierno británico en materia financiera es en todo lo relacionado con el medio ambiente. Las empresas deberán informar su nivel de exposición al recalentamiento global a partir de 2025 (desde el 1° de enero de 2021 será optativo), con el objetivo de que acompañen la "transición verde" del país hacia una huella de carbono neutra en 2050.

Además, en junio de 2021, el Banco de Inglaterra comenzará a realizar sus tests de resistencia climática en los bancos del país. "Estas inversiones van a crear empleos verdes y a darle nueva vitalidad a las regiones del país", expresó la prestigiosa London School of Economics.

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