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Brasil podría recuperarse, pero no será por los Juegos Olímpicos

por  ALEJO CZERWONKO

Director de estrategia de inversión en el Chief Investment Office de UBS en Nueva York
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Brasil podría recuperarse, pero no será por los Juegos Olímpicos

Los juegos olímpicos de verano, celebrados cada cuatro años, son uno de los eventos deportivos más importantes del mundo. Más de 10,000 atletas que representan a 204 países compiten en 28 deportes diferentes, entreteniendo a millones de espectadores en todo el mundo tanto por televisión como en los estadios.

Curiosamente, un análisis de la literatura académica sobre los costos y beneficios de organizar los juegos muestra un panorama más bien sombrío. Existe abrumadora evidencia de que, en la mayoría de los casos, los juegos generan una pérdida de dinero para las ciudades anfitrionas, aún cuando se toman en cuenta los beneficios que se pudieran generar en el largo plazo.

La relación costo-beneficio parece ser incluso peor para las ciudades de los países en vías de desarrollo que para aquellas que se encuentran en el mundo desarrollado. Con un costo de más de u$s 10.000 millones, los juegos olímpicos de Río no serán la excepción a la regla - sobre todo en el contexto de un país que ya enfrenta una considerable presión en sus cuentas fiscales y acusaciones de corrupción tanto en el sector público como en el privado.

Nuestro equipo no cuenta con que el evento impulse la actividad económica regional o nacional en Brasil en los próximos meses, aunque no se descarta la posibilidad de un aumento moderado en los flujos de turismo de Río en el largo plazo, como fue el caso de Barcelona. Lo que sí esperamos es que la segunda mitad del año traiga una visible mejora de la actividad económica en Brasil - pero por razones muy diferentes.

Desde que el presidente interino Michel Temer asumió su cargo en mayo, las decisiones de política económica de Brasil han mejorado. Su equipo, por ejemplo, ha venido obteniendo el apoyo del Congreso para la implementación de medidas fiscales que el país desesperadamente necesita. Estos desarrollos - una gran mejora respecto a las políticas impuestas por el gobierno anterior - ayudarán al país poco a poco a lograr estabilizar las preocupantes dinámicas de su deuda nacional.

El consiguiente aumento de la confianza empresarial y del consumidor debería comenzar a tener un impacto positivo en las decisiones de inversión y consumo en los próximos meses. En este contexto, seguimos creyendo que Brasil ofrece algunas de las oportunidades de inversión más interesantes de los mercados emergentes. En nuestros portafolios mantenemos una posición de "overweight" (recomendación de compra) en acciones brasileñas, dentro de un horizonte de inversión táctica de seis meses.

Una mejora en las perspectivas macro - tasas de interés y de inflación más bajas, en particular, - deberían reducir los costos de capital, mientras esperamos que las ganancias corporativas toquen fondo en la segunda mitad del 2016.

También creemos que los bonos soberanos brasileños en moneda dura seguirán teniendo un buen desempeño. La curva brasileña en dólares aún ofrece mejores rendimientos que la de otros países del mundo emergente que enfrentan desafíos fundamentales significativos, dejando espacio para la compresión de spreads.

También nos gustan los bonos en moneda local, que deberían beneficiarse del ciclo de relajación de la política monetaria local que esperamos que el Banco Central de Brasil inicie pronto. Por último, preferimos al real brasileño frente al euro y al dólar estadounidense. Una posición larga en el BRL contra la divisa norteamericana o europea se ve atractiva dado el alto "carry" del trade.

Los principales riesgos de este posicionamiento están ligados a un entorno macroeconómico local que continúa débil, la investigación de corrupción "Lava Jato" que se está llevando a cabo, y potencialmente una política monetaria menos acomodaticia por parte de la Fed y el Banco Central Europeo.

Sin embargo, creemos que el poder de los factores idiosincrásicos positivos debería prevalecer. En resumen, esperamos mejoras en la macro brasileña y el precio de activos - pero no busquen una explicación en los juegos olímpicos.