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Brasil mantuvo las tasas antes de un probable cambio de Gobierno

Alexandre Tombini, presidente del BCB

Alexandre Tombini, presidente del BCB

El Banco Central de Brasil (BCB) mantuvo el miércoles sin cambios las tasas de interés en un 14,25% por sexta ocasión seguida, manteniendo su lucha contra la alta inflación en lo que podría ser la última decisión del actual consejo del organismo antes de un probable cambio de Gobierno.

En una decisión unánime, el consejo del banco, conocido como Copom, decidió mantener la tasa Selic en un máximo de casi una década, como lo esperaba una abrumadora mayoría de los analistas y operadores. Cada uno de los 32 analistas consultados por Reuters antes de la decisión apostaron por este resultado.
Se espera el Copom sea reemplazado si el vicepresidente Michel Temer asume la presidencia, en un intento de recuperar la confianza de los inversores.

La presidenta Dilma Rousseff, que podría ser separada de su cargo a mediados de mayo acusada de presunta violación de leyes presupuestarias, ha sido criticada por ejercer supuestas presiones al banco central para que no suba más las tasas de interés. En Brasil, el organismo tiene autonomía administrativa pero no es completamente independiente.

Por años, el emisor brasileño ha sido acusado de ser demasiado tolerante con la fuerte inflación para proteger a la economía, ahora atrapada en su peor recesión en más de un siglo.
Ahora, la situación parece la contraria. La tasa se sostiene pese a que las variables económicas que mira la entidad conducida por Alexandre Tombini se han comportado desde marzo en sintonía con sus objetivo, en especial la inflación.

En marzo, el incremento de precios se desaceleró por primera vez en 16 meses hasta 9,35% desde 10,71% en enero. A su vez, las expectativas de inflación para este año cayeron durante varias semanas consecutivas, desde 7,62% en febrero hasta 6,98%.

La desaceleración de la inflación, con todo, todavía no devuelve a la tasa de expansión de los precios al canal establecido por el BCB. La meta de inflación en Brasil tiene techo en 6,5% y piso en 2,5%.
La autoridad monetaria brasileña estima que, a este ritmo, la tasa de inflación cierra el año en 6,6%.
Mientras tanto, la actividad económica sigue cayendo: el FMI espera una contracción de 3,8% durante este año.