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Bonos brasileños sufren retirada masiva de inversores extranjeros

La incertidumbre económica y política que azota al gobierno de Brasil desalienta hasta las operaciones de carry trade. El primer bimestre quedó marcado como el peor del que se tiene registro, luego de que la renta fija sufriera una salida de u$s 8212 millones por parte de los inversores externos. Y la tendencia continúa, dado que hasta el 21 de marzo se contabilizaba una fuga adicional de u$s 2115 millones. La volatilidad del tipo de cambio es uno de los factores que desaniman al inversor extranjero

Bonos brasileños sufren retirada masiva de inversores extranjeros

Aun ofreciendo retornos atractivos, la fuerte volatilidad que enfrenta Brasil a causa del escándalo de corrupción por Petrobras espantan a los inversores internacionales de los instrumentos de renta fija del país.

Los capitales extranjeros buscan ganar un diferencial de tasa por medio del carry trade, pero estuvieron evitando esta estrategia debido a la enorme incertidumbre que presenta el gigante latinoamericano. Incluso con una tasa de referencia de casi 15% (Selic) en un mundo de tasa cero.

En los dos primeros meses del año, la cartera de renta fija sufrió una salida de u$s 8.212 millones por parte de los inversores externos, convirtiéndolo en el peor primer bimestre en toda la serie histórica del Banco Central de Brasil, iniciada en 1995. Y marzo no muestra señales de cambio, ya que hasta el 21 de este mes, el flujo de renta fija es negativo en u$s 2.115 millones, lo que deja un rojo acumulado en lo que va del año de u$s 10.327 millones.

Por si fuera poco, el Banco Central revisó la proyección para el ingreso de inversiones extranjeras a cero para el resto del año.

Según datos del organismo monetario, la última entrada de capitales en renta fija fue en noviembre pasado, por u$s 5.345 millones, pero desde ese mes sólo hubo retiros: u$s 2.965 millones en diciembre, u$s 2.289 millones en enero y u$s 5.923 millones en febrero. No obstante el ingreso de noviembre fue tan solo una excepción en una cadena de fuga que empezó en junio de 2015. Entre ese mes y octubre, la salida de inversores internacionales fue de u$s 11.269 millones a un promedio de u$s 2.250 millones mensuales.

La creciente volatilidad de los activos brasileños, especialmente de la tasa de cambio, explica por qué el país tiene estas fuertes salidas de recursos. El índice FX Vol, que mide la volatilidad implícita en los contratos de opciones de dólares, volvió a subir en marzo y para el 21 del mes, ultimo día disponible, ya estaba en 24% al año, los niveles más altos desde enero.

Esto es lo que promueve el escape. Las ganancias desaparecieron, en especial, por la valorización del real frente al dólar. Los expertos aseguran que, independientemente de la lentitud que muestra la Reserva Federal en elevar las tasas, es la recesión brasileña lo que desanima a los inversiones.

La relación del riesgo y el retorno de papeles atados al real, por ejemplo, están muy por debajo de lo que se veía meses atrás, justamente porque la posibilidad de ganar por el tipo de cambio es cada vez menor.
Si bien para el mercado una salida del presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, resultaría un cambio positivo, persiste la duda de lo que vendrá a futuro, quien asumirá el poder y cómo será la composición del nuevo gobierno.

Los inversores extranjeros necesitan una resolución de corto plazo, pero es poco probable que esto suceda. Por lo pronto, el real arranca la semana a 3,674 por dólar, luego de que el último día hábil, el miércoles pasado, cayera 2,1%. En tanto, los bonos a 2019 rinden 3,1%, a 2025 un 5,7% y a 2034 el 7,2%.