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Blanqueo unplugged y el fin del Lebac-Fest: el plan de Caputo para la ‘bomba’ del BCRA

Blanqueo unplugged y el fin del Lebac-Fest: el plan de Caputo para la ‘bomba’ del BCRA

¿Se termina el festival de las Letras del Banco Central? En los últimos días, el debate en el seno del Gabinete económico creció, al punto tal que el secretario de Finanzas, Luis Caputo -quien a esta altura se ha transformado en uno de los hombres indispensables del Gobierno- pareció tomar cartas en el asunto.

"A esta altura, queda en claro que el coeficiente de Caputo es superior al promedio del Gobierno", dice un banquero de la City. Toto, como le dicen a Caputo en el Palacio de Hacienda, armó un plan en apenas algunas horas para quitarle presión al mercado de deuda y, de paso, darle una mano a Sturzenegger. La montaña de Letras del Central (Lebac) tiene tres características letales: son cada vez más, vencen en un plazo corto y para renovarlas hay que convalidar una tasa altísima. Eso, al margen de que representa un baldazo de agua helada para la economía real, que este año podría caer hasta 2%.

El dato es que el stock de Lebac creció $ 180.000 millones en menos de cinco meses lo que representa 7 de cada 10 pesos de la base monetaria. También es el equivalente a un 40% de los depósitos del sistema bancario. Bajo el influjo de una mecánica que promueve tasas del 38% anual en los plazos más cortos, el Banco Central se las ve de frente con el desafío de renovar casi el 60% del stock en forma mensual.

El plan de Caputo tiene dos vertientes: una que implica sumar oferta en la ventanilla del dólar, para hacer menos atractivo el billete en ese pasamanos, y la otra, más relevante, salir a colocar tres bonos para desalentar la demanda en Lebac.

En la primera parte, el Gobierno, que busca sumar demanda, viene de habilitar la ventanilla del dólar para cancelar importaciones. A ello se agrega que, además de haber comenzado a aprobar pago de dividendos, tiene en estudio la posibilidad de permitir compras de hasta u$s 2 millones diarios a las empresas exportadoras para girar dividendos, ya que aún hoy persiste ese límite pero para compras mensuales. La idea es que sea el propio mercado el que le ponga un piso al tipo de cambio por encima de los $ 15 mientras se consolidan alternativas de ahorro e inversión en moneda dura, como los fondos comunes, pagarés, plazos fijos y letras, todo en dólares.

En cuanto a la segunda parte del plan, el Gobierno procederá a la colocación de tres instrumentos mediante licitación pública, dos letras en divisas estadounidenses con vencimiento el 8 de agosto de 2016 y 7 el noviembre de 2016, y una serie de bonos soberanos en pesos a tasa variable 2017 (Bonac 2017).

Para apuntalar el plan, la última semana, Toto Caputo mantuvo una reunión con directores financieros de los principales bancos (BBVA Francés, Santander, Comafi, HSBC, ICBC, Macro, Nación y Galicia). Un dato no menor que trascendió, es que el Gobierno no impondrá a los ahorristas ninguna exigencia de declaración de la procedencia de los fondos, por lo que quedará en principio a criterio de cada banco el pedido de información a los clientes que intenten blanquear capitales fuera del sistema bancario con un límite cuando el cliente intenta depositar más de u$s 30.000.

El Gobierno pretende que los bancos suscriban fuertes montos en títulos. Muchas entidades venían de hacerle una oferta a Caputo, un bono a tasa fija a más de un año de plazo que buscaba un "cambio de deudor", al desarmar parte de sus posiciones en Lebac a cambio de un bono en pesos de mayor plazo con similar rentabilidad. Pero trascendió que el propio Luis Caputo había denegado la oferta por considerarla poco conveniente debido a lo alto de las tasas en pesos.

De todas formas los bancos ganaron la pulseada. El Banco Central amplió en los últimos días los montos que se pueden comprar de divisas para la adquisición de títulos públicos. Además, como alternativa a las Lebac, el Bonac 2017 devengará la misma tasa de interés que hoy ofrecen las Letras del BCRA para ese plazo, ubicadas en torno al 30%. Esto promete amortiguar una "jugada" que habían realizado las entidades en la última semana, cuando, en función de las advertencias de Sturze sobre una potencial baja en las tasas, se anticiparon y se pasaron al tramo largo, lo que recibió una respuesta del banquero que les clausuró ese camino bajando los rendimientos de 252 días del 32,25 al 31,5%.

Si se lo piensa, el Bonac constituye otro guiño que se le dio a los bancos. Es que hace unos días, y para quitarles algo de la libido que empuja la bicicleta financiera, la AFIP que conduce Alberto Abad decidió mandarles señales de humo a las entidades, al realizar una consulta pública al Colegio de Graduados sobre si la inversión en Lebac debía pagar Ganancias y Bienes Personales. El Colegio hizo, a su vez, esa consulta al propio Banco Central, cuya respuesta, firmada por el propio Sturzenegger, daba a entender que la entidad advertía elementos diferenciadores "que distinguen la naturaleza jurídica de las Lebac y Nobac del concepto de títulos públicos", por lo que arrimaba la idea de que las Letras estaban alcanzadas por los impuestos. De ser así, una letra rendiría hoy 28% en lugar del 38%, lo que vuelve más tentadora la emisión del Bonac.